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La epidemia de los moluscos contagiosos ¿hay un tratamiento no doloroso?

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La epidemia de los moluscos contagiosos ¿hay un tratamiento no doloroso?

Existe una epidemia en la población infantil de moluscos contagiosos. Se cree que la vía principal de contagio es en las piscinas y por contacto directo entre niños pequeños. Se trata de una infección vírica que no pone en riesgo la salud de los niños, aunque en algunos casos puede agravar condiciones dermatológicas previas, en particular la dermatitis atópica.

El sistema inmunológico de los niños suele tardar unos 2 años en aprender a combatir eficazmente la infección, por lo que siempre existe un horizonte de curación.


Sin embargo es frecuente que durante esos dos años los niños presenten nuevos moluscos contagiosos con una cierta frecuencia y esto obliga a sus padres a acudir al dermatólogo.

La percepción de los padres ante los moluscos contagiosos

Existen muchas opciones de tratamiento. En la primera visita yo suelo informar a los padres del carácter benigno y auto resolutivo de la infección y les explico las opciones de tratamiento. Me parece importante consensuar con los padres el tratamiento que se ajusta mejor a las circunstancias de su hijo y también a las expectativas de los padres. Es obvio que no es lo mismo tratar a un niño que tiene una dermatitis atópica severa agravada por la presencia de cientos de moluscos contagiosos, que tratar a otro sin problemas dermatológicos que tiene dos moluscos en total.

La percepción de enfermedad de los padres también es importante. Hay padres para los que es inasumible que su hijo tenga moluscos contagiosos porque les preocupa el contagio y la extensión de la enfermedad, y otros a los que les da igual y no les importa esperar tranquilamente a que desaparezcan. Y hay padres a los que impresiona el curetaje de los moluscos y prefieren no optar por un tratamiento que les parece cruento y otros que están dispuestos a ser ellos mismos los que lo realicen en casa. Así que en la primera visita exploro al niño, hablo con sus padres y sugiero la solución que me parece mejor en sus circunstancias, explicando las alternativas.

Alternativas para tratar los moluscos contagiosos

La mayor parte de los niños tienen un número de moluscos contagiosos que puede tratarse fácilmente de forma manual. Si son niños tranquilos y sus padres se ven con ánimo de aprender, les enseño a quitar los moluscos contagiosos con una pinza, una aguja o una cureta, de manera que si eventualmente tienen moluscos nuevos, sus padres pueden quitárselos en casa sin tener que venir a la consulta. Es un procedimiento muy fácil, poco doloroso (aún menos se aplica crema anestésica antes) y muy eficaz.

A veces los niños se ponen muy nerviosos o bien sus padres prefieren un procedimiento “sin sangre”. En estos casos usar soluciones con distintas concentraciones de hidróxido de potasio es una buena alternativa. Se aplican sobre los moluscos, con un pincel, en casa. Funcionan porque producen una reacción irritativa sobre el molusco que logra la resolución en muchos casos. Algunos niños no los toleran y se quejan de escozor en el momento de la aplicación. Es muy importante ser preciso en la disposición del hidróxido de potasio para evitar irritar innecesariamente la piel circundante.

En niños atópicos es importante controlar la infección de forma contundente, ya que es frecuente que los propios moluscos induzcan eccema en la piel circundante.


La combinación de eccema, picor y rascado hacen que los moluscos contagiosos se extiendan como un reguero de pólvora. Hay que controlar el eccema por un lado con el tratamiento pertinente y por otro lado, en la medida de lo posible, erradicar los moluscos. En algunos casos extremos puede incluso plantearse la cuestión de sedar al niño y quitarle todos los moluscos en quirófano de una tacada.

Existen soluciones paramédicas eficaces solo en algunas ocasiones, que son una solución para padres pacientes no demasiado preocupados por la enfermedad, o para niños con muchísimas lesiones en que no se puede contemplar quitarlas de una en una. Se trata de soluciones secantes o con un pH alcalino, que permiten tratar zonas muy grandes sin irritar y que cuando funcionan, evitan el curetaje.

Otra opción cuando hay pocas lesiones es la crioterapia con nitrógeno líquido. A mí personalmente no me gusta en niños pequeños. Es dolorosa, necesita de la colaboración del paciente, y no siempre es eficaz.

Como las alternativas son muchas, lo realmente importante es transmitir el carácter benigno de la infección y buscar un tratamiento conveniente para las circunstancias de cada niño.

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