Concepto. ¿Qué es el Láser de Manchas?
Se trata de un láser denominado Q-switched. Este láser aporta energía en un periodo muy corto de tiempo, del orden de nanosegundos, de modo que por un efecto fotoacústico destruye las lesiones pigmentadas de forma específica, respetando el tejido sano adyacente. El desarrollo de estos láseres de pulso ultracorto, específicos para el pigmento, ha permitido a los dermatólogos tratar la pigmentación cutánea con gran selectividad tisular y un bajo riesgo de complicaciones postoperatorias.
Al tratar estas lesiones con láser, la energía es captada selectivamente por el pigmento conocido como melanina. Así se origina una reacción fotoacústica, que destruye el pigmento y permite su eliminación por el sistema inmune del paciente. Es uno de los tratamientos más importante de la Unidad Láser.
El láser de manchas Q-switched es el procedimiento de elección para el tratamiento de las manchas producidas por el sol (lentigos actínicos). Se trata de las características manchas redondeadas que aparecen en zonas expuestas al sol durante años (cara, escote, manos). No se debe emplear para otro tipo de manchas (por ejemplo, manchas hormonales o melasma).
- Pacientes con tendencia a desarrollar cicatrices hipertróficas.
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
- Infección activa en la zona, ya sea infecciones víricas (p.e. herpes) y/o bacterianas (p.e. impétigo).
- Pacientes que lleven tatuajes, como por ejemplo perfilado labial o tatuaje de cejas (al incidir el láser sobre estas zonas, puede ocasionar un cambio de color en los mismos; por ejemplo, pasar de color marrón a color negro).
A pesar de la adecuada elección de la técnica y de su correcta realización, pueden presentarse efectos indeseables, como dolor, quemaduras, erupciones acneiformes, hiperpigmentación o hipopigmentación en la zona tratada (aumento o disminución en el color de la piel). Aunque la aparición de cicatrices es extraordinariamente infrecuente, sí que pueden presentarse alteraciones de la pigmentación en la zona tratada (manchas claras o manchas oscuras en las zonas tratadas con láser).
En la actualidad, se ha demostrado científicamente que se trata del mejor método para la eliminación de manchas o léntigos solares. No obstante, existe un pequeño porcentaje de pacientes cuyas manchas no responden a este tratamiento, e incluso pueden empeorar. Excepcionalmente, se han descrito casos de ulceración.
Después de la realización de la técnica, es habitual sentir molestias, inflamación o aparición de hematoma en la zona de la infiltración.
Previo al tratamiento: Su piel no debe estar pigmentada (morena) antes de someterse al tratamiento. No es aconsejable someterse a la exposición solar durante el mes anterior a la realización de la técnica. Por tanto, la época idónea para someterse a este tratamiento es otoño-invierno. En algunos casos, su médico de Dermatología Estética le aconsejará la aplicación nocturna de una crema despigmentante semanas o días antes de someterse al láser. Esto puede contribuir a un mejor resultado.
Cuando en una misma sesión tratamos muchas manchas solares o zonas de piel especialmente sensibles (por ejemplo, el escote), su dermatólogo le puede aconsejar la aplicación una hora antes de una crema anestésica, para así aliviar en parte la sensación de quemazón/dolor que le puede producir el láser.
Posterior al tratamiento: Se puede emplear maquillaje desde el primer momento, incluso inmediatamente después de someterse al procedimiento láser. No se debe someter a la exposición solar durante el mes siguiente a la realización de la técnica. Los días posteriores a la realización de este procedimiento debe emplear crema fotoprotectora solar con índice alto (SPF 50 +) cada dos horas. Como crema de noche, debe emplear cremas muy hidratantes para acelerar el proceso de recuperación de la piel. Estas cremas no deben llevar en su composición productos irritantes, como alfahidroxiácidos, ácido retinoico, etcétera. Si tiene alguna duda en este sentido, comuníquese con su médico de la Unidad Láser.
No debe intentar eliminar ni exfoliar las escamas oscuras que se van a formar sobre su piel. Estas escamas se desprenden espontáneamente. Si las retira de forma traumática, puede contribuir a que existan efectos secundarios indeseables. En ocasiones es necesaria una segunda sesión, pero ésta no se debe realizar antes de que hayan pasado seis semanas entre tratamientos, para dar tiempo a la piel a su recuperación. Los resultados estéticos al tratar léntigos o manchas solares con esta técnica son excelentes. No obstante, no debe olvidar que el láser elimina las manchas que usted presenta en el momento actual pero, evidentemente, no previene la aparición de manchas en el futuro. Esto depende de la exposición solar acumulada durante su vida. En este sentido, la piel tiene memoria del sol recibido. Por ello, si empieza a notar que le aparecen otras nuevas manchas, consulte con su especialista, pues este tratamiento puede aplicarse un número ilimitado de veces.








