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Medicina regenerativa

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Medicina regenerativa

La medicina ha alcanzado importantísimos avances que nos han permitido prevenir o retrasar el desarrollo de muchas enfermedades, hallar su cura o al menos, luchar contra el sufrimiento que las mismas ocasionan en el paciente. Éstos son el enfoques de la medicina preventiva, curativa y paliativa, respectivamente. Pero en la última década, la medicina está alcanzando una nueva dimensión, ya no sólo es prevenir, retrasar, tratar, reparar, aliviar o paliar, es REGENERAR.

La medicina regenerativa es el horizonte al que miramos tanto los médicos, investigadores, gobiernos, empresas y la sociedad en general.


Se trata de un campo dentro de la medicina que ya está obteniendo importantes éxitos y que está suponiendo una revolución en especialidades como la neurología, oftalmología, traumatología, cirugía y trasplante de órganos, y en el tratamiento de diferentes enfermedades congénitas y degenerativas. Todos tenemos puestas nuestras esperanzas en la medicina regenerativa, esperanzas que en ningún caso deberían considerarse infundadas, pero que no nos deben hacer perder el rigor científico, la cautela y el sentido común.

REGENERAR es volver a generar o a crear. No es prevenir, curar, tratar ni reparar. Regenerar es devolver o dotar de aquello perdido y en “perfectas condiciones”. Aunque pueda parecer algo extraordinario, es algo muy vulgar en algunos seres vivos como las lagartijas, que tras desprenderse de su cola para zafarse en escapada de su depredador, son capaces lucir una nueva cola, sin desperfectos y sin ninguna consecuencia tras el cruento episodio.

Si las lagartijas regeneran, ¿por qué no pensar que los médicos podremos algún día cerrar una herida quirúrgica sin dejar una cicatriz? ¿por qué no esforzarnos en avanzar para poder devolverle a nuestra piel las características que tuvo en su niñez y que perdió con el paso de los años o porque enfermó?

La piel es uno de los pocos órganos con capacidad de renovación y regeneración en el adulto.


Mientras que nuestro cerebro es incapaz de sustituir las neuronas dañadas, la piel recambia (sustituye) continuamente sus células epidérmicas y tras sufrir un daño, repara la zona enferma repoblándola con nuevas células.

La piel mantiene su capacidad de renovación a lo largo de tala la vida adulta, pero dicha capacidad se ralentiza de forma paralela al envejecimiento del organismo. La célula protagonista e indispensable para que los procesos de recambio y reparación de la piel puedan sucederse, es la célula madre epidérmica y por ello, es el principal foco de interés de la medicina regenerativa en dermatología y de la dermatología estética antienvejecimento.

Es lógica e inevitable la deducción de que si las células madres han demostrado ser eficaces para la regeneración de diversos tejidos, también lo puedan ser para la piel. Esto es algo que todos los profesionales del campo de la dermatología antienvejecimiento podemos compartir, pero que no deja de ser una hipótesis o incluso una esperanza, que aunque bien fundada, no podrá pasar de esperanza a realidad, hasta que sus posibles beneficios puedan ser demostrados, a la par que sus riesgos puedan ser descartados o al menos descritos.

Trasladar nuestras esperanzas o nuestras hipótesis a la evidencia científica requiere sólo un paso, hacer un ensayo clínico en el que se estudien los efectos que los tratamientos basados en células madres pueden tener en nuestra piel y en nuestro organismo.

En los últimos tiempos se están sumando diferentes factores tentadores, y hasta engañosos, que suponen un peligro para que las terapias basadas en células madre alcancen la suficiente evidencia científica para poder ser utilizadas en la regeneración de nuestra piel. El importante valor que damos a la juventud, el esfuerzo (heroico a veces) por parecer más jóvenes, los esperanzadores éxitos obtenidos mediante el uso de células madre en otros campos de la medicina y la omnipresencia de las mismas en los medios de comunicación, además de otros muchos factores, hacen que las células madre sean objeto de deseo, tanto de los profesionales sanitarios, de los investigadores, de pacientes esperanzados y de aquellos que las ofertan a la sociedad como el manantial de la juventud y así, convertir estas maternales células en su gran manantial comercial.

Aprovecharse de una sociedad que demanda un tratamiento que le devuelva la juventud, esperanzada con las células madre, pero poco informada y por ello, muy vulnerable, es demasiado sencillo. Por ello, La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió el pasado mes de octubre una carta a los profesionales del campo advirtiendo del peligro que el mal uso de estas células puede tener y de la necesidad de cumplir rigurosamente la ley que regula su uso.

La medicina regenerativa, las terapias avanzadas, las células madre y la dermatología son y deben seguir siendo ciencia y es nuestra tarea que así sea.


Si queremos que algún día las células madre puedan ser un tratamiento que mejore el aspecto de nuestra piel, es hora de que todos los implicados trabajemos de forma conjunta, asumiendo la responsabilidad que a cada uno nos toca (sociedad en general, medios de comunicación, organismos públicos y privados de salud y profesionales sanitarios) y exijamos el rigor científico al que nos debemos y que se merecen estas fascinantes células.

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Discussion

  1. cirugia estetica barcelona  febrero 11, 2013

    Fantástico artículo.

    (reply)
  2. veronica lopez garcia  mayo 28, 2013

    veronica me encanto el comentario que pone doctora blanca diaz ley es para ponerse super contento de los medicos que ay como ella en especial un saludo.

    (reply)

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