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Tejidos Propios en la Reconstrucción de la Mama

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Tejidos Propios en la Reconstrucción de la Mama

Los avances más recientes en la detección precoz del cáncer de mama han hecho que cada vez las pacientes presenten mejores respuestas a los tratamientos y mejor supervivencia. En el largo plazo, uno de los efectos más importantes sobre la calidad de vida de las pacientes es el retorno de la corporalidad normal, lo que se acompaña de una mejora en la autoestima y de la vida de pareja. La mastectomía por cáncer necesita de una reconstrucción para devolver la normalidad a la paciente lo más tempranamente posible.

Además de las mastectomías por cáncer, cada vez son más frecuentes los diagnósticos genéticos que pueden predisponer al cáncer de mama.


La detección del ya famoso gen BRCA está cada vez mejor establecida y controlada, y las pacientes que son portadoras de este gen pueden ser tratadas cada vez con más antelación. Este gen se estudia en las familias en las que varias hermanas, madres y tías han padecido cáncer de mama. La mastectomía profiláctica, es decir, aquella que se realiza para prevenir la aparición del cáncer de mama puede indicarse en pacientes portadoras del gen BRCA o con otros factores de riesgo familiar, y todas ellas también se benefician de una reconstrucción inmediata de la mama.

La reconstrucción de la mama con tejidos propios abre las puertas a la reconstrucción más natural posible. Es el tipo de reconstrucción más definitiva, y las pacientes muestran notables diferencias en la calidad de vida a largo plazo. El tacto, la caída, la forma, la evolución, el tamaño y la sensibilidad son muy distintas en los tejidos propios en comparación con los implantes.

Tacto y sensibilidad de la reconstrucción mamaria con tejidos propios

La reconstrucción con tejidos propios consiste en tomar la piel y la grasa que sobran en el abdomen, con sus arterias y sus venas, y conectarlas a las arterias y venas del pecho por medio de microcirugía. Una vez que se ha restaurado la circulación, el tejido se puede tallar con la forma y tamaño de la mama sana.

La mama queda reconstruida con grasa y piel, lo que le da el tacto más natural a la reconstrucción.


Se trata de un tejido blando y amoldable, y que en las que las pacientes que han recibido radioterapia sustituye al tejido dañado por la radiación, que es fibroso y duro. Además, en contraposición con la reconstrucción con implantes, la mama es blanda, se encuentra a una temperatura igual al resto del cuerpo y es posible que los nervios que llegaban a la mama vuelvan a crecer en la mama nueva.

Por el contrario, la reconstrucción con implantes mamarios hace que la mama siempre sea de la misma consistencia y tamaño. El tacto se hace duro, e incluso empeora cuando la paciente recibe radioterapia, debido a la contractura capsular. Lamentablemente, los nervios y la sensibilidad no pueden crecer dentro del implante de silicona. Debido a las limitaciones de la reconstrucción con implantes, y a que la supervivencia mejora y calidad de vida adquiere más importancia, cada vez más pacientes optan por la reconstrucción de la mama con tejidos propios.

Forma, caída y tamaño de la mama reconstruida

La mama tiene una consistencia blanda con forma cónica y ligeramente péndula, que va acentuando su forma según avanza la edad de la paciente. Ciertamente ocurren distintos grados de atrofia en la mama con el paso de los años. La reconstrucción de la mama con tejidos propios permite recuperar la forma más recogida de la mama, con una importante proyección tridimensional. La mama reconstruida en el largo plazo se comporta de forma excelente, progresando de forma simétrica a la mama normal. Además con la vestimenta no es posible distinguir la mama reconstruida de la mama natural, ya que la elasticidad y forma son iguales.

Durante el tallado de la reconstrucción de la mama, se busca el tamaño más simétrico al de la mama sana.


Una de la ventajas más notables de la mama reconstruida con tejidos propios es que su tamaño varía con los cambios de peso de las pacientes. Después de los tratamientos oncológicos es normal que las pacientes hayan sufrido pérdidas o ganancia de peso por el tratamiento. Con la recuperación de la vida cotidiana y de la normalidad, las pacientes vuelven a estabilizarse, perdiendo y ganando peso peso por temporadas como en cualquier otra persona. La mama reconstruida con tejidos propios aumenta de tamaño cuando la paciente gana peso, y pierde tamaño si la paciente adelgaza. Por tanto, el tamaño de la mama acompaña al tamaño corporal de la paciente. Esta situación nunca se da con la reconstrucción por medio de implantes, ya que el tamaño del implante es fijo a lo largo del tiempo, dando lugar en ocasiones a situaciones anómalas cuando la paciente adelgaza o engorda.

En ocasiones por efecto de la radioterapia, de las cicatrices previas o de la cantidad de tejido que hubo que quitar, es posible que algunas zonas necesiten retoques que mejoren el contorno de la mama. En este sentido tenemos una experiencia muy buena y extensa con los injertos de grasa nativa. Procuramos utilizar pequeños injertos de grasa para lograr grandes mejoras en los contornos mamarios. Tomamos los injertos de la zona que sobra en el abdomen, los flancos o la cara interna de los muslos.

Forma y evolución de la mama reconstruida con tejidos propios

La forma de la mama reconstruida con tejidos propios después de una mastectomía consigue la distribución más normal en el volumen de tejido mamario. De forma ideal, el 55% del volumen de la mama se encontraría por debajo del pezón, mientras que el 45% del volumen se encontraría por encima del pezón. Además puede diseñarse de tal forma que el pezón ocupe perfectamente el centro de la mama reconstruida y con una ligera proyección hacia arriba, lo que da la mayor naturalidad y juventud a la mama reconstruida.

Otra de las grandes ventajas de este tipo de reconstrucción es que pasado el periodo postoperatorio, la paciente por fin puede ser dada de alta.


Las pacientes reconstruidas con implantes mamarios sufren una tasa de reintervención por problemas relacionados con los implantes, que puede llegar hasta el 40% en los siguientes 5 años según dos estudios recientes (Sientra y Allergan). La ventaja de los tejidos propios es que una vez conseguida la forma definitiva, quizá incluyendo algún retoque con injertos de grasa y después de reconstruir el pezón y la areola, la paciente queda reconstruida de por vida. Ya no es necesario el seguimiento por parte del cirujano plástico, y la reconstrucción sólo mejorará con el paso del tiempo. Las pacientes reconstruidas con implantes mamarios, y sobre todo aquellas que después del implante reciben radioterapia deben tener un seguimiento cercano por parte del cirujano plástico, ya que la probabilidad de complicaciones casi puede ascender hasta el 90%.

Reconstrucción mamaria inmediata o diferida: excelentes resultados con tejidos propios

La reconstrucción de la mama con tejidos propios permite además una reconstrucción en cualquiera de las circunstancias, bien simultáneamente con la mastectomía (reconstrucción inmediata), o si las circunstancias lo aconsejan un poco más adelante, cuando todos los aspectos de cáncer estén bajo control (reconstrucción diferida). Cuando se plantea una reconstrucción con implantes de mama, muchas veces es necesario que la cirugía tenga lugar en dos pasos del tipo “expansor y prótesis”, ya que después de quitar todo el tejido de la mama no queda suficiente piel para cubrir una prótesis.

Además en muchas ocasiones en el momento de la mastectomía todavía no se conoce definitivamente el estado de los ganglios axilares o si la paciente va a recibir radioterapia. En caso de que los ganglios estén afectos o que el tumor sea muy grande o quede cerca de la zona de extirpación puede ser necesario que la paciente reciba radioterapia. Después de la mastectomía puede ocurrir un importante número de complicaciones, desde fracaso de la sutura de la herida, herida abierta con exposición de la prótesis, infección de la prótesis, seromas de repetición, contractura capsular, deformidad de la mama, tirantez, dolor, contractura muscular del pectoral y cervical, y necesidad de reintervenciones múltiples. Estas complicaciones son típicas de los implantes mamarios y pueden ocurrir tanto si la reconstrucción se realiza inmediatamente tras la mastectomía como si se hace de forma diferida trascurridos unos meses.

La reconstrucción inmediata con tejidos propios se aprovecha de que mientras un equipo traba extirpando la mama, el otro puede simultanear el trabajo preparando los tejidos del abdomen.


Pero la mayor ventaja de esta reconstrucción es que se preserva el envoltorio natural de la mama. Al terminar la mastectomía, el hueco dejado por la intervención se rellena con el tejido graso del abdomen, por lo que la mama recupera su tamaño, forma, caída y demás características de la forma más natural. Es por tanto la mejor reconstrucción posible. Lamentablemente este tipo de reconstrucción no siempre es posible porque oncológicamente no está indicado hasta que todas las características del tumor y la extirpación se conozcan bien. La reconstrucción de la mama con tejidos propios puede ser sometida a radioterapia si fuera necesario, aunque en algunos casos puede modificar la forma, consistencia y tamaño de la mama. Por eso, solemos aconsejar una reconstrucción diferida con tejidos propios cuando existen dudas razonables sobre una posible exposición futura a la radioterapia.

La reconstrucción con tejidos propios de forma diferida tiene algunas diferencias. Si bien no permite a la paciente disfrutar de la reconstrucción desde el mismo día de la mastectomía, tiene otras muchas ventajas. Quizás la principal ventaja sea que permite eliminar las zonas duras y cicatriciales que han recibido radioterapia y sustituirlas por tejidos sanos, blandos, sin cicatrices y de forma y consistencia naturales. Por eso es la que más aconsejamos para las reconstrucciones diferidas. En el largo plazo permite excelentes resultados cuando ya se conoce y está clara la situación oncológica de la paciente.

Seguridad de la reconstrucción de la mama con tejidos propios

Hay que aclarar que tanto la reconstrucción con tejidos propios o con implantes son oncológicamente seguras, ya que no favorecen la aparición del cáncer ni impiden su detección en el largo plazo si hubiera una recidiva.

La reconstrucción con implantes es sólo una reconstrucción temporal, ya que los implantes mamarios no tienen una duración de por vida, y desde el tercer año de la intervención debe iniciarse una serie de controles para detectar problemas de rotura. Las pacientes reconstruidas con implantes deben ser informadas de que mientras tengan sus implantes no pueden ser dadas de alta por su cirujano plástico. Además hasta un 40% de las pacientes reconstruidas con implantes deberán ser reintervenidas por problemas con sus implantes mamarios en los siguientes cinco años.

Las pacientes reconstruidas de la mama con tejidos propios tienen la gran ventaja de que una vez finalizada la reconstrucción podrán ser dadas de alta definitiva por su cirujano plástico con una reconstrucción de mama estable que les durará toda la vida. No habrá necesidad de reintervención en el largo plazo por problemas con la reconstrucción. Normalmente el alta por parte del cirujano plástico tendrá lugar cerca del año y medio desde la reconstrucción de la mama con tejidos propios.

Es frecuente tanto en reconstrucción con implantes como en reconstrucción con tejidos propios que las pacientes en el periodo más inmediato puedan beneficiarse de cirugías de retoque o cirugías complementarias, como retoques en el surco mamario, rellenos con injertos de grasa, liposucción de algunas zonas, reconstrucción de pezón, tatuaje tridimensional de areola y cirugía de simetrización en la mama del otro lado.

El éxito de la reconstrucción de mama con tejido propios ronda el 91% en nuestras manos.


Como en el resto del ámbito de la medicina, no podemos garantizar el resultado de la intervención. Cuando existe un problema en la reconstrucción con tejidos propios es necesario detectarlo cuanto antes y resolverlo. En algunas ocasiones el problema necesita de una revisión quirúrgica urgente en quirófano. En general el fallo de la microcirugía o la aparición de hematoma son las dos causas por las que debe reintervenirse a una paciente de forma urgente tras una reconstrucción de mama con tejidos propios. Cuando la cirugía no es exitosa, todavía existen opciones para reconstruir a la paciente, si bien en la mayoría de las ocasiones es necesario recurrir al implante mamario.

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