Foliculitis decalvante

La foliculitis decalvante es un tipo raro de alopecia cicatricial primaria que suele afectar a pacientes jóvenes, especialmente varones. Suele comenzar como una inflamación en el cuero cabelludo en forma de foliculitis, que a la larga destruye el folículo piloso y produce zonas de alopecia irreversible con cicatrices. Es una enfermedad que produce una importante afectación de la calidad de vida del paciente, ya que sin tratamiento puede producir áreas muy importantes de alopecia. Por ello es fundamental un diagnóstico y tratamiento precoz.

Desde la Unidad de Tricología de la Clínica Grupo de Dermatología Pedro Jaén y el Hospital Universitario Ramón y Cajal, hemos coordinado junto con otros 11 centros a nivel nacional el mayor estudio científico realizado hasta la fecha acerca de esta enfermedad, incluyendo 82 pacientes. Gracias al estudio, que ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Journal of the European Academy of Dermatology (ver), hemos podido conocer datos más precisos acerca del pronóstico y del tratamiento necesario para esta enfermedad.

Cómo aparece la foliculitis decalvante

La foliculitis decalvante es una alopecia cicatricial de origen desconocido. Se postula que uno de los factores que interviene sea una infección bacteriana que produce una reacción inflamatoria crónica en el paciente, que persiste incluso después de que la infección se haya erradicado.

Clínicamente la foliculitis decalvante suele comenzar como una foliculitis en la región de la coronilla que produce una destrucción irreversible del folículo piloso produciendo zonas de alopecia. Es habitual que aparezcan costras y granos alrededor de la zona de alopecia y que el paciente perciba picor y escozor sobre la zona. La enfermedad tiene un curso crónico presentando brotes en número variable a lo largo del año. Es fundamental tratar adecuadamente estos brotes para que no avance la zona de alopecia.

Diagnóstico y tratamiento de la foliculitis decalvante

El diagnóstico puede realizarse clínicamente de forma directa si el médico tiene experiencia en el diagnóstico de la enfermedad. En algunos pacientes puede ser recomendable realizar algunas pruebas como una biopsia cutánea o cultivos de la lesión.

El tratamiento de la foliculitis decalvante es un auténtico reto.


Actualmente no se conoce un tratamiento curativo. Sin embargo, con los tratamiento disponibles puede conseguirse estabilizar el cuadro para que la alopecia no avance. Dentro de las terapias existentes, pueden utilizarse antibióticos como las tetraciclinas o rifampicina-clindamicina, antiinflamatorios como la triamcinolona intralesional y, más recientemente, la terapia fotodinámica. Son tratamientos bien tolerados y con escasos efectos adversos.

El objetivo terapéutico, como toda alopecia cicatricial, es estabilizar el proceso y evitar que la alopecia crezca. Una vez estabilizada médicamente la enfermedad, podría plantearse reconstruir la alopecia quirúrgicamente mediante un trasplante capilar, aunque el pelo trasplantado en esta enfermedad podría caerse si aparece un nuevo brote de foliculitis decalvante.

El principal factor pronóstico para evitar que la alopecia avance es por tanto tratar de forma precoz los brotes inflamatorios. Con el paso de los años, la enfermedad suele disminuir su actividad de forma espontánea hasta que en un número considerable de pacientes ceden los brotes.