¿En qué consiste la técnica?

Inicialmente se sensibiliza al paciente mediante la aplicación de la DFC al 2% en una pequeña zona del cuero cabelludo del paciente, desprovista de cabello, dejando actuar durante 48h. A las dos semanas se procede a la realización de pruebas epicutáneas en la espalda del paciente con la DFC diluida a varias concentraciones, para establecer cual es la dosis más adecuada de tratamiento para cada individuo, que se determina por la aparición de enrojecimiento en la piel, sin aparición de vesículas o ampollas. Posteriormente se inicia el tratamiento mediante la aplicación semanal de la dilución, dejando actuar el producto 48h previo al lavado de cuero cabelludo. Tras inicio de la repoblación del cabello se puede disminuir la periodicidad de la aplicación de la DFC, hasta terminarla cuando se obtiene una repoblación cosméticamente aceptable para el paciente.

 

Dentro de los posibles efectos secundarios de la técnica inmunoterapia con difenciprona nos podemos encontrar con adenomegalias retroauriculares, aparición de vesículas y ampollas, y con menor frecuencia fiebre, dolores articulares, reacción tipo eritema multiforme, vitíligo y pigmentación postinflamatoria.

Generalmente la repoblación de cabello ocurre después de la 12ª semana de tratamiento pero la repoblación cosmética aceptable ocurre después de la 24ª semana. La tasa de respuesta puede llegar al 60% y en ocasiones es necesario realizar un tratamiento de mantenimiento regular para prevenir una nueva caída de cabello.

Si tras 6 meses no se observa respuesta clínica, se considera que se debe suspender el tratamiento.

El tratamiento con psoraleno, tópico o vía oral, combinado con terapia de luz UVA (PUVA) se ha utilizado una tasa de respuesta variable: 15% hasta 70% en estudios no controlados. De forma más reciente la terapia con UVB de banda estrecha a través del láser excimer ha demostrado buenos resultados en el tratamiento de alopecia areata en placas, con tasas de respuesta de 42%, presentando un buen perfil de seguridad y tolerancia, considerándose una alternativa adecuada en casos recalcitrantes y en los niños.

Se puede considerar pautar corticoides vía oral y/o asociar inmunosupresores en caso de alopecia areata de rápida progresión, de gran extensión o en formas crónicas, a pesar de que al terminar el tratamiento suele haber caída del cabello. Además por los posibles efectos secundarios asociados, este tipo de medicación se limita y restringe.