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Xerosis invernal: cuidados de la piel en invierno

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Xerosis invernal: cuidados de la piel en invierno

Un motivo muy frecuente de consulta en esta época del año es la “xerosis invernal”, que es la sequedad de la piel que se produce típicamente en los meses de invierno y que resulta enormemente molesta: los pacientes se quejan de picor, especialmente después de la ducha y frecuentemente aparecen lesiones de eccema, rojizas y descamativas que pican intensamente. La xerosis invernal es mucho más notoria en pacientes ancianos y también en personas de piel constitucionalmente seca como los enfermos de dermatitis atópica.

¿A qué se debe la xerosis invernal?

Factores como la baja humedad y la temperatura pueden influir enormemente en la funcionalidad de la piel y en la aparición de la xerosis invernal. En las zonas del interior de España con clima continental, el invierno suele ser muy seco y frío. La sequedad suele ser aún mayor dentro de las viviendas cuando se enciende la calefacción.

La piel es un epitelio cuya función principal es funcionar como una barrera que protege y aísla nuestro medio interno del exterior.


Para lograr esa función de barrera debe someterse a un proceso continuo de renovación: se forma una nueva epidermis al tiempo que la superficie de la piel se va descamando de forma imperceptible. Además se producen elementos “grasos” que funcionan como un impermeabilizante. Estos procesos se ven muy alterados en situaciones de baja humedad y temperatura: se ralentiza la renovación de la piel y se altera la proporción de lípidos (elementos grasos de la piel).

El resultado es que la piel es menos impermeable y se vuelve muy vulnerable a cualquier agente irritante (por ejemplo los jabones o incluso el agua). La piel irritada pica y se enrojece y se observa una descamación visible.

¿Cómo se trata la xerosis invernal?

El tratamiento de la xerosis invernal está basado en la hidratación de la piel y en proporcionar agentes que restauren la barrera lipídica. En los pacientes en que además haya eccemas instaurados será necesario usar corticoides tópicos para revertir la inflamación. Los jabones y las cremas hidratantes que se usan en la dermatitis atópica son muy apropiados en estas circunstancias.

Los jabones son detergentes sintéticos muy suaves que respetan el manto hidrolipídico y no resecan ni irritan.


Las hidratantes deben ser grasas y oclusivas, mejor cremas y bálsamos que lociones, ricas en colesterol, ácidos grasos y ceramidas. Pueden incluir también agentes antiinflamatorios como la Niacinamida y elementos como la Urea que forman parte del factor natural de hidratación (pequeñas moléculas presentes de manera natural en las capas superficiales de la epidermis, que captan y retienen agua).

Habitualmente en unos pocos días de usar un jabón y una emoliente apropiados la sequedad y el picor remiten por completo. Aquellos pacientes que tengan eccemas deberán acudir a su dermatólogo para que les aconseje el tratamiento médico oportuno, y una vez recuperados deben usar estos productos para evitar recaer.

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