El ‘efecto videollamada’ aumenta la demanda de retoques estéticos

Mayo 2020
May, 2020 Telva

Las videollamadas y retransmisiones en directo nos han hecho más conscientes de nuestra apariencia y nuestras expresiones, además de descubrirnos aspecto de nuestro físico que no sabíamos que teníamos, pero estaban ahí… y no nos gustan. La Dra. Rosa del Río, directora de la Unidad de Dermatología Estética del Grupo Pedro Jaén, habla de todo ello y repasa las soluciones que hay para cada problema.

Nuestra propia apariencia es una de las razones de estrés asociadas a las videollamadas. Ya antes de la cuarentena, la compañía digital estadounidense Highfive había realizado un estudio entre usuarios de FaceTime, Skype y otras plataformas similares que desveló que al 39% de los encuestados no le gustaba verse en pantalla, el 48% estaba más pendiente de su aspecto que de la conversación en sí, el 59% era mucho más consciente de su propia apariencia que en la vida real por culpa de las videoconferencias, el 35% se consideraba menos atractivo en estas conferencias que en la vida real y un honesto 34% de los que usaban estas plataformas por motivos profesionales reconocía que pasaba más tiempo arreglándose que preparando el tema que se iba a discutir en la reunión.

“Hemos observado que nos preguntan más por factores negativos que han experimentado durante la cuarentena, como puede ser piel apagada, flacidez, ojeras marcadas, arrugas de expresión o empeoramiento de patologías previas”, resume la especialista.

Según cuentan los propios pacientes, suelen verse la ojera más marcada, la piel más flácida, aprecian más los poros dilatados, arrugas de expresión que no les gustan al verse en movimiento y la nariz más grande.

La demanda más frecuente es la de una especie de ‘puesta a punto’ integral para disminuir los estragos de la cuarentena. Esto se puede hacer con microneedling, plasma rico en plaquetas, mesoterapia, peelings y láser de rejuvenecimiento.

Para tratar la flacidez incipiente, nuestra experta apuesta por los hilos tensores, aunque también se puede recurrir al láser para la flacidez incipiente del cuello,  la radiofrecuencia para un efecto rejuvenecedor natural, o incluso los ultrasonidos para un efecto lifting muy potente de manera poco invasiva.

Asimismo,  se decanta por las infiltraciones de ácido hialurónico para eliminar las ojeras hundidas, un compuesto que también sirve para hacer rindomodelación sin cirugía.

Entre todos los tratamientos, sigue destacando la toxina botulínica para tratar arrugas, abrir la mirada, conseguir un aspecto más descansado y fresco e, incluso, un efecto lifting aplicado estratégicamente en el tercio inferior de la cara.

Contacta con la Unidad de Dermatología Estética del Grupo Pedro Jaén.