Acné en adultos

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Categoría: Acné

En el artículo publicado este mes en “International Journal of Dermatology” nuestros compañeros de San Francisco (Acne in the adult female patient: a practical approach. Kamangar F., Shinkai K. Int J Dermatol 2012 Oct: 51 (10): 1162-74) nos confirman algo que comprobamos diariamente en la consulta.

El acné en adultos es un motivo de consulta cada vez más frecuente.

¿Cuál es la causa de este acné en adultos?

Es aceptado por la comunidad científica que los “andrógenos” (hormonas masculinas) son la principal causa del acné en el adulto. Las mujeres tienen de manera fisiológica (normal) niveles de hormonas masculinas en sangre. Estas hormonas proceden de la glándula suprarrenal y sobre todo del ovario. Los andrógenos estimulan la secreción sebácea, lo que tiene un papel básico en el desarrollo del acné. Casi en la mitad de las mujeres adultas existe una hipersensibilidad de las glándulas sebáceas a estas hormonas.

¿Diferencias con el acné del adolescente?

El acné a edades tardías tiene algunas diferencias al que se da en la adolescencia. Es especialmente llamativo en el tercio inferior de la cara; ángulos mandibulares, mejillas, zona peribucal y el cuello. En cambio, en el adolescente el acné se da habitualmente en frente y nariz.

El tratamiento debe ser específico de este tipo de acné.

Si se emplean las cremas habituales para tratar el acné en adultos el fracaso está asegurado. Es necesario ser valorada por un dermatólogo experto en este tipo de acné en adultos para conseguir buenos resultados y evitar cicatrices irreversibles.

Lo empeora el tabaco y el estrés, así como algunos anticonceptivos y cosméticos.

Muchos de los anticonceptivos que en la actualidad se comercializan llevan en su composición un principio activo antiandrogénico, por lo que suele mejorar el acné. Pero si está tomando un anticonceptivo y padece acné debe consultar con su dermatólogo, es probable que se lo esté empeorando. Los anticonceptivos llevan estrógenos y progestágenos sintéticos. Al contrario que la progesterona endógena, las progestágenos sintéticos pueden tener un efecto androgénico y por tanto empeorar el acné. Estas píldoras deben llevar progestágeno con baja capacidad androgénica como los progestágenos de tercera generación: norgestimato o desogestrel.

El acné siempre se asocia al adolescente, pero puede persistir durante la edad adulta, incluso en muchas ocasiones debuta en el adulto. Alrededor de la mitad de estos pacientes no han tenido acné durante la adolescencia. En un estudio reciente publicado en EEUU el acné en el adulto constituye el 62% de los pacientes que consultan por acné. En nuestra experiencia, el 30% de las visitas por acné son mujeres de más de 25 años. Recientemente se ha publicado un artículo en la sección de salud de elmundo.es interesante, en el que explico algunas peculiaridades de este tipo de acné.

Más del 30 % de las mujeres mayores de 25 años tiene este problema, por el 5-7% de los varones. En las mujeres es un problema más frecuente y severo que en los varones. Esta persistencia o cronicidad aumenta el riesgo de cicatrices y además afecta la calidad de vida de forma comparable a enfermedades como a la psoriasis.

Esta secreción también está regulada por otras hormonas como los estrógenos, la insulina o los glucocorticoides. Fluctuaciones de estos niveles hormonales a los largo del ciclo hormonal son las responsables de acné premenstrual.

En algunos casos estas mujeres pueden presentar otros síntomas de hiperandrogenismo como ciclos menstruales irregulares, aumento de vello (hirsutismo) e incluso pérdida de pelo (alopecia). El acné en la mujer adulta por tanto lo solemos denominar “acné hormonal”, mientras que en el adolescente se habla de “acné vulgar o juvenil” porque es consecuencia del estado de hiperseborrea normal de la adolescencia.

El acné hormonal se caracteriza por lesiones quísticas, inflamadas y profundas, por lo que la capacidad de producir manchas y/o cicatrices es elevada.

Cuando las hormonas tienen un papel determinante, el tratamiento de elección son los fármacos antiandrogénicos, aquellos que bloquean el efecto de las hormonas masculinas en la piel y cuero cabelludo. Algunos anticonceptivos tienen principios activos antiandrogénicos, pero en la actualidad hay otros medicamentos más efectivos que se pueden pautar sin necesidad de tomar anticonceptivos, como el acetato de ciproterona o flutamida. Estos fármacos además conseguirán una piel mate, sin brillos, disminuirán el vello corporal y mejorarán la calidad del cuero cabelludo.

Otra opción que suele ser muy eficaz es un derivado de la vitamina A (isotretinoína). En la actualidad pautamos este fármaco a dosis bajas para evitar los efectos secundarios que los pacientes padecen cuando ingieren dosis altas (sobre todo sequedad de piel y mucosas.)

El láser de colorante pulsado nos es de mucha ayuda para mejorar las lesiones inflamatorias y para el tratamiento de las típicas manchas rosadas que produce este tipo de acné. Otras fuentes de luz como la terapia fotodinámica se emplean en casos seleccionados, en los que a la paciente no se le puede someter a los tratamientos anteriormente descritos.

La experiencia clínica siempre ha sugerido que existe una gran influencia del estrés en el curso del acné. Recientemente se ha demostrado que el estrés determina la inflamación en las glándulas sebáceas a través de un mecanismo neuroendocrino, por lo que empeora el acné.

A su vez, el acné genera ansiedad o estrés, por lo que es muy frecuente que el acné/ansiedad /estrés se convierta en un círculo vicioso en los que ambos factores se retroalimentan. Los cosméticos llamados “libres de grasa” (oil-free) son aquellos que contienen escasa cantidad de grasa, aunque una ausencia de grasa absoluta es casi imposible. Muchos productos están etiquetados como no comedogénicos pero desafortunadamente esta información no siempre tiene un soporte científico que la sustente y garantice, lo que supone una importante fuente de controversia y polémica incluso para los dermatólogos.

Se sabe también desde hace poco que el tabaco puede producir acné en mujeres. Se comporta como un promotor del mantenimiento de la enfermedad. Es un factor agravante de una acné prexistente o un factor desencadenante en personas predispuestas. De hecho en mujeres fumadores la incidencia de acné supera el 50%.

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