Guía básica sobre alergia a frutos secos en niños

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La alergia a  frutos secos es una de las más frecuentes en la infancia y, al contrario de lo que se suele pensar, una de las que provoca reacciones más graves. Si bien, en los últimos años se ha demostrado que la introducción precoz en niños de riesgo  podría prevenir el desarrollo de una alergia futura, lo cierto es que el riesgo de atragantamiento cuando se ofrecen frutos secos a niños muy pequeños plantea un dilema a los padres sobre cómo introducirlos de forma adecuada y segura. 

Diferencias entre alergias e intolerancia alimentarias

Para empezar, es necesario diferenciar una alergia de una intolerancia. Aunque a menudo estos términos se usan indistintamente o se confunden, la realidad es que no tienen nada que ver ni en lo referente a su origen, ni tampoco en cuanto a sus síntomas.

Una intolerancia alimentaria se debe a la imposibilidad del organismo para metabolizar un determinado alimento. Los síntomas son de índole digestiva (dolor o hinchazón abdominal, , gases, diarrea, …). El sistema inmunológico no juega ningún papel y los síntomas no suelen comprometer la vida del paciente.

Sin embargo, una alergia se caracteriza por una reacción anómala del sistema inmunológico mediada por los anticuerpos IgE, que identifica como invasor o agente extraño un elemento que para el resto de la población es absolutamente normal. Esta respuesta se produce cuando el sujeto entra en contacto con un alérgeno por cualquier vía de exposición (ingestión, inhalación o contacto) . La sintomatología de una alergia  puede oscilar entre manifestaciones leves hasta cuadros muy graves.

Síntomas de la alergia a los frutos secos

Los síntomas típicos de la alergia a  frutos secos suelen aparecer en un periodo menor a dos horas desde que el paciente haya estado expuesto al fruto seco en cuestión. Dichos síntomas pueden manifestarse en la piel, las vías respiratorias, el sistema cardiovascular o el tubo digestivo y pueden ser de carácter leve afectando a la cavidad orofaríngea (picor o inflamación de labios…) o grave comprometiendo la vida de los pacientes y que denominamos anafilaxia.

Los síntomas más frecuentes de la alergia a  frutos secos son la urticaria y el angioedema. La urticaria, tal y como hemos explicado en otras entradas de este blog, es un problema que vemos con cada vez más frecuencia en las consultas de alergología y se caracteriza por la aparición de habones y ronchas en la piel que causan picor y se agravan cuando el paciente se rasca.

El angioedema afecta a un nivel más profundo de la piel y no pica. La sensación que refieren los pacientes es más de hormigueo, dolor o incluso quemazón. Es importante tener en cuenta esta diferencia, ya que, si el angioedema afecta a la glotis o la campanilla, la función respiratoria del paciente puede verse seriamente comprometida hasta llegar a poner en riesgo su vida. 

Cuáles son los frutos secos que causan alergia con mayor frecuencia

Dependiendo de las características de la dieta, los alimentos alergénicos van a variar de una zona geográfica a otra. De esta manera, el cacahuete es el fruto seco que más reacciones alérgicas provoca en Estados Unidos, mientras que en Europa es la avellana. En el caso concreto de nuestro país, nos encontramos que la nuez es el fruto seco que ocupa el primer puesto en cuanto a reacciones alérgicas, seguida de la avellana el cacahuete y la almendra, según refiere la Dra. Elisa Haroun, responsable de la Unidad de Alergología del Grupo Pedro Jaén en su tesis doctoral sobre la incidencia de alergia a  frutos secos en España.

Cómo diagnosticar la alergia a los frutos secos

Para diagnosticar la alergia a l frutos secos en primer lugar administramos un extracto preparado a partir de cada fruto seco o bien usamos el fruto seco natural directamente sobre la piel de la cara anterior del brazo y realizamos una pequeña punción con una lanceta Aproximadamente en un cuarto de hora ya es posible detectar si el paciente es  alérgico o no.

En ocasiones, puede quedar algún rastro de duda, en cuyo caso habría que hacer un estudio alergológico complementario que consiste, básicamente, en una analítica de sangre para detectar la presencia de anticuerpos específicos o realizar una  administración oral controlada con el alimento sospechoso. Esta prueba confirma o descarta la alergia a un alimento   y consiste en administrar, bajo control médico, dosis progresivamente crecientes del alimento que estamos estudiando.

Para hacerla correctamente es muy importante contar con la colaboración del paciente, que debe entender la necesidad de la prueba, conocer la forma de realización, los riesgos de la misma y dar su consentimiento. Asimismo, debe hacerse en un entorno adecuado; es decir, en un centro sanitario en el que se pueda atender una emergencia en caso de que se presentase. Se trata de una prueba exhaustiva que dura varias horas.

Tratamiento para la alergia a los frutos secos

El tratamiento de esta alergia alimentaria pasa por evitar completamente cualquier tipo de exposición al fruto seco causante de las reacciones alérgicas del paciente. Por este motivo, es fundamental aprender a leer e interpretar el etiquetado de los productos que compramos en el supermercado, ya que en muchas ocasiones los alimentos elaborados pueden llevar trazas o el propio fruto seco en la composición y no reparar en su presencia a simple vista.

Además, las familias deben aprender los pormenores del tratamiento médico prescrito por el especialista y enseñárselos cuanto antes al pequeño alérgico para que pueda actuar adecuadamente en caso de que se presente una reacción cuando no estén los adultos cerca. De esta forma, deben saber cuándo tomar su tratamiento (antihistamínicos, corticoides o inhaladores) así como saber administrarse   la adrenalina autoinyectable cuando la precisen.

Por otro lado, en cuanto se conozca el diagnóstico hay que avisar al centro escolar donde curse estudios el menor, para que sus servicios médicos estén al corriente de esta alergia y vigilen la dieta del pequeño, así como su participación en cumpleaños y actividades en las que pueda estar en contacto con frutos secos.

La alergia a los frutos secos puede tratarse con inmunoterapia, un procedimiento que consiste, básicamente, en la administración de dosis cada vez mayores del fruto seco implicado hasta alcanzar la dosis mayor tolerada o que represente la ración habitual para la edad. El objetivo que se persigue es evitar la reacción alérgica, sobre todo la anafilaxia, tras la exposición al alimento causante. Algunos pacientes consiguen tolerar el alimento de manera sostenida, otros requieren de una dosis regular del alimento en cuestión para no presentar reacción. Es lo que conocemos como  desensibilización o inducción a la tolerancia oral.

Prevención de la alergia a frutos secos

Tradicionalmente se ha recomendado introducir los alimentos con mayor potencial alergénico de manera tardía en la dieta de los niños. Sin embargo, datos extraídos de investigaciones más recientes indican que la introducción temprana de cacahuete en niños con riesgo de sufrir enfermedad alérgica (comprobable al revisar sus antecedentes familiares y su historia clínica en busca de dermatitis atópica, episodios de habones o sarpullidos…) se podría prevenir introduciéndolo de manera temprana.

Sin embargo, en el caso de los frutos secos, los padres se encuentran con un dilema: ¿cómo introducir de manera temprana los frutos secos en la dieta de un niño cuando todas las guías pediátricas desaconsejan dárselos a menores de cinco años? “La alternativa en estos casos es no dárselos enteros, sino triturados en forma de pasta o formando parte de otros alimentos”, explica la Dra. Haroun.

¿Puede desaparecer la alergia a los frutos secos con la edad?

La alergia a frutos secos no suele desaparecer con la edad a diferencia de otras alergias alimentarias, como la alergia a la leche o al huevo (dos de las más frecuentes) que pueden desaparecer en los primeros años de vida. Por este motivo está considerada una patología que hay que tomarse muy en serio, dada la gravedad de las reacciones y sus consecuencias.

Si soy alérgico a los frutos secos ¿qué otras alergias puedo tener?

La alergia a los frutos secos es susceptible de ir asociada a alergia al melocotón y a frutas de su familia, llamadas rosáceas. En dicha familia se incluyen la nectarina, la paraguaya, el albaricoque, la ciruela, la fresa, la cereza, la manzana y la pera. Todas estas frutas presentan proteínas similares a las que desencadenan la reacción alérgica a frutos secos.

Por este motivo, cuando los alergólogos diagnostican de alergia a los frutos secos es importante conocer las frutas y/o alimentos vegetales que hayan tolerado tras la reacción  alérgica con frutos secos y advertir de la  posibilidad de reactividad cruzada.

Unidad de Alergias Grupo Pedro Jaén. 

 

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