Tratamientos para la alopecia después del cáncer

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La caída del cabello es uno de los efectos secundarios más comunes entre los pacientes que se someten a tratamientos con fármacos antitumorales, quimioterapia y radioterapia. Se calcula que en torno al 65% de las personas que reciben este tipo de medicación anticáncer pierde el pelo.

Esta clase de alopecia asociada a tratamientos oncológicos es quizá la consecuencia que más impacto emocional tiene y una de las que más afecta a la calidad de vida.

Dicho impacto se produce, además, tanto en el paciente como en las personas que le rodean, ya que implica un drástico cambio físico y supone un signo evidente de que se está luchando contra un cáncer.

“Tal es el efecto traumático que produce este tipo de alopecia, que algunos pacientes se plantean incluso dejar la oncoterapia con tal de no perder el pelo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones el pelo vuelve a crecer y que incluso para las alopecias irreversibles tenemos soluciones”, explica la doctora Rocío Gil, miembro de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén.

Por qué se cae el pelo durante la quimioterapia

La quimioterapia tiene un efecto tóxico sobre la raíz del pelo que se traduce en una detención del ciclo de crecimiento y renovación normal del mismo. Esta pérdida del cabello asociada a oncoterapia se conoce con el nombre de efluvio anágeno y es la alopecia por quimioterapia más frecuente.

La caída del pelo comienza de forma brusca entre los siete y los diez días posteriores al inicio del tratamiento y afecta fundamentalmente al cuero cabelludo, aunque también puede perderse el pelo de las cejas, pestañas, barba, axilas y la zona genital. Está caída se hace total a los dos o tres meses de haber comenzado y a veces se acompaña de dolor o picor en el cuero cabelludo, ya que la piel está más sensible debido al tratamiento.

Por regla general, y aunque se trata de una pérdida de pelo muy llamativa, este efluvio anágeno es transitorio y reversible. Es decir, el pelo vuelve a crecer, aunque suele hacerlo con un color y una textura diferentes.

Para reducir el impacto psicológico que supone verse perder el pelo de manera tan rápida y evidente, muchos pacientes deciden afeitarse la cabeza antes de iniciar la terapia. La mayoría de las mujeres opta en ese caso por cubrirse con pañuelos, sombreros o pelucas.

¿El pelo vuelve a crecer tras la quimioterapia?

Como ya hemos comentado, en la mayoría de las ocasiones el pelo vuelve a crecer una vez que finaliza el tratamiento con quimioterapia. Sin embargo, no siempre ocurre así. “Cuando el pelo no se ha recuperado a los seis meses de haber acabado el tratamiento hablamos de alopecia definitiva postquimioterapia; no es muy frecuente, pero afecta a entre el 10% y el 20% de los pacientes y es especialmente frustrante cuando se trata de mujeres”, apostilla la Dra. Gil.

El hecho de que el cabello vuelva o no a crecer depende de la respuesta de cada paciente a la quimioterapia y de la combinación de medicamentos oncológicos que se le hayan administrado.

No obstante, parece claro que los tratamientos más frecuentemente asociados a esta condición son las terapias previas al trasplante de medula ósea y la oncoterapia para el cáncer de mama. En estos casos, las células madre de la raíz del pelo quedan afectadas por el efecto tóxico de los fármacos de manera irreversible y el cabello no vuelve a crecer.

¿Podemos evitar la caída del pelo asociada a la quimioterapia?

El único método que ha demostrado ser capaz de prevenir la caída de pelo asociada a quimioterapia para el cáncer de mama es el 'scalp cooling' (enfriamiento del cuero cabelludo, en inglés).

Este procedimiento consiste en el enfriamiento del cuero cabelludo a través de un dispositivo que aplica frío sobre la piel durante las sesiones de quimioterapia para disminuir el riego sanguíneo en esa zona. Esto hace que llegue menos cantidad de oncofármaco a la raíz del pelo, evitando así su efecto tóxico sobre el folículo.

El 'scalp cooling' también protege la raíz de la alopecia definitiva postquimioterapia y ha demostrado un nivel de eficacia bastante alto. Sin embargo, no se trata de un procedimiento ampliamente aceptado porque en muchas ocasiones los pacientes no toleran bien la sensación de frío en la cabeza durante las sesiones.

Tratamiento de la alopecia definitiva después de quimioterapia

Minoxidil

El minoxidil tópico al 2% o 5% es uno de los tratamientos más habituales en tricología. Gracias a este producto conseguimos el engrosamiento de la fibra capilar. Eso sí, para lograr buenos resultados es imprescindible ser constante y aplicar el producto a diario según las indicaciones del dermatólogo especialista. En caso de que haya zonas muy extensas para tratar, se utiliza el minoxidil vía oral a dosis bajas de entre 0,25mg y 2,5 mg diarios.

Espironolactona

Este diurético se emplea en casos seleccionados que presentan un patrón de alopecia más dependiente del factor hormonal (tipo androgenético). La espironolactora tiene acción antiandrógenica que aprovechamos para tratar este tipo de alopecia definitiva secundaria a la quimioterapia.

Láser de baja potencia

Además de fármacos, existen terapias emergentes con un perfil de seguridad muy bueno y que se están empezando a utilizar en diferentes tipos de alopecia. El láser de baja potencia es uno de esos tratamientos. Consiste en aplicar un tipo de luz roja durante 10 minutos al día para conseguir un efecto biomodulador con actividad sobre el ciclo de crecimiento del pelo y el engrosamiento del mismo. Existen estudios que demuestran su eficacia en otras alopecias y hay ensayos en marcha en pacientes con alopecia definitiva por quimioterapia.

Microneedling

Este tratamiento se basa en realizar un daño controlado en la piel del cuero cabelludo mediante agujas muy finas que se clavan a poca profundidad. El objetivo es activar y potenciar los mecanismos de cicatrización y regeneración celular con liberación de factores de crecimiento. Esto ejerce un claro beneficio sobre la raíz del pelo que contribuye a tratar este tipo de alopecia.

Plasma rico en plaquetas

Este procedimiento ha pasado de ser una promesa a convertirse en toda una realidad dentro de la medicina regenerativa. Ideado para mejorar la osteointegración de los implantes dentales, el plasma rico en factores de crecimiento, o plasma rico en plaquetas ha mostrado sus ventajas en traumatología, dermatología y, ahora, en tricología.

El tratamiento con plasma rico en plaquetas consiste en sacar sangre al paciente, centrifugarla para separar la porción rica en factores de crecimiento e inyectarla directamente en la zona de tratamiento, en este caso, el cuero cabelludo. Se trata de un recurso seguro sin efectos secundarios, ya que procede del propio paciente, de manera que se puede aplicar tantas veces como considere el especialista.

Alopecia asociada a terapia de tumores hormonales

Existen varios tipos de tumores, fundamentalmente ginecológicos, que se tratan con fármacos de componente hormonal bien como terapia primaria, bien para evitar recaídas. Estos medicamentos también pueden provocar la caída del cabello, especialmente los moduladores de los receptores de estrógenos como el raloxifeno y el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa como el anastrazol, el letrozol y el exemestano.

En estos casos, la alopecia sigue un patrón androgenético (el de la calvicie común) y se produce por el bloqueo del efecto de los estrógenos en la raíz del pelo.

Como en la alopecia androgenética convencional, esta caída del cabello se presenta en forma de pérdida difusa de densidad a nivel de la coronilla y el ensanchamiento de la raya del pelo. En torno al 25% de las pacientes que reciben terapia hormonal para su tumor la sufre y percibe que progresa a medida que avanza el tratamiento.

Qué ocurre con el pelo con los nuevos tratamientos para el cáncer

Los nuevos antitumorales tienen la ventaja de dirigirse a dianas moleculares concretas. Esto los convierte en fármacos mucho más selectivos que hacen efecto en zonas tumorales sin causar tantos efectos secundarios sistémicos (afectos adversos en el resto del organismo).

En líneas generales, estos medicamentos han revolucionado el abordaje de muchos tumores porque son más seguros y más eficaces. De hecho, las tasas de supervivencia de varios tipos de cáncer han mejorado notablemente gracias a ellos.

Estos medicamentos afectan en menor medida al pelo que la quimioterapia convencional, pero lo cierto es que también se han descrito cambios en el pelo hasta en el 15% de los pacientes tratados con ellos. Estas modificaciones pueden ser: variaciones en el patrón de crecimiento y renovación capilar, variaciones en el color natural del cabello o cambios en la textura del pelo; haciendo que el pelo que antes era rizado se alise o viceversa.

Alopecia por radioterapia

La radioterapia destruye el folículo piloso y eso puede producir una caída de pelo localizada en el campo radiado a las dos o tres semanas de empezar el tratamiento. Esta pérdida del cabello puede ser reversible o definitiva en función de la cantidad de radiación que se haya aplicado a la zona y dependiendo de si además de radioterapia se está recibiendo quimioterapia de manera simultánea.

Si la pérdida de pelo tras radioterapia es definitiva, la única alternativa para recuperar el cabello es el trasplante capilar.

Soluciones cosméticas para la alopecia después del cáncer

Existe un porcentaje de casos de alopecia que no revierten al finalizar el tratamiento oncológico y que tampoco responden bien a las terapias que hemos referido. No obstante, eso no quiere decir que no existan soluciones para estos pacientes.

Sistema FAS

El sistema FAS es una de estas alternativas; quizá la más novedosa y satisfactoria para el paciente gracias a sus excelentes resultados cosméticos.

Este sistema de integración capilar consiste en fabricar, de manera totalmente artesanal, un biopolímero sobre el que se acopla el pelo natural. El diseño se lleva a cabo según las características craneales y anatómicas del paciente y se construye pelo a pelo para darle una apariencia totalmente natural en cuanto a densidad, color y textura.

Posteriormente, el biopolímero se adhiere firmemente al cuero cabelludo como una segunda piel, de manera que el paciente puede bañarse en la playa o la piscina, peinarse con normalidad, lavarse el pelo, teñírselo, darse mechas, cortarlo… con el mantenimiento adecuado, el sistema FAS tiene una duración muy prolongada y emula perfectamente el pelo natural del paciente.

La Unidad de Tricología del Grupo Pedro Jaén es el primer centro en Madrid en ofrecer el sistema FAS y el segundo en España.

Pelucas, extensiones y fibras de queratina

Además del sistema FAS, tenemos las prótesis capilares totales o parciales, las clásicas pelucas y las extensiones. Estos sistemas los usan tanto hombres como mujeres para disimular la pérdida del cabello y dan buenos resultados en algunos tipos de alopecia postquimioterapia.

También existen microfibras capilares de queratina, que son una especie de maquillaje capilar en polvo, que se aplica sobre el cuero cabelludo para aportar densidad a la fibra capilar y dar la apariencia de una melena más densa. Las fibras se adhieren al tallo del pelo por electricidad estática y al cuero cabelludo aumentado la cobertura del pelo.

Por último, se puede realizar micropigmentación o microblading en párpados, cejas, y cuero cabelludo. Consiste en tatuar con diferentes grados de intensidad las áreas afectadas para simular una mayor densidad de pelo en el área afectada.

Si tu pelo no ha vuelto a crecer después de un tratamiento oncológico, ven a la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén. Tenemos una solución para ti.

 

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