Cómo cuidar la piel en un invierno con mascarilla y gel hidroalcohólico

Publicado por:

Categoría: Blog

Cada año, la bajada de las temperaturas nos obliga a tomar precauciones adicionales para el cuidado de la piel. En los meses fríos, nuestra dermis sufre más que de costumbre debido tanto a las condiciones climatológicas propias del otoño y el invierno (frío, lluvia, nieve, viento...), como a los sistemas de climatización que ponemos en marcha para entrar en calor. El frío invernal y el uso de calefacción acelera la pérdida de agua y favorece la deshidratación de la piel. El fenómeno se agrava porque el frío causa vasoconstricción y el tejido que está peor irrigado se reseca más.

La deshidratación hace que la piel se irrite, se descame y pierda el manto hidrolipídico que la recubre. Perder este escudo hace que la piel quede más desprotegida frente a agresiones externas y que incluso sea más vulnerable a las infecciones.

Pues bien, en este invierno tenemos que pensar en cuidar nuestra piel teniendo muy presente, además, que la pandemia por SARS-CoV-2 nos obliga a usar mascarilla y gel hidroalcohólico de manera continuada para tratar de frenar la propagación de este coronavirus y que estos dos factores causan problemas dermatológicos nuevos y agravan otros ya existentes, como la psoriasis, la rosácea o la dermatitis atópica, tal y como ya hemos explicado en entradas anteriores de este blog y en varios medios de comunicación.


Problemas en la piel por el uso de mascarillas from Grupo Pedro Jaén on Vimeo.

La Dra. Rosa del Río, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén y responsable de nuestra Unidad de Dermatología Estética, charlaba el otro día con Maldita Ciencia acerca de las recomendaciones para cuidar nuestra piel en los meses de invierno en el que las circunstancias epidemiológicas nos obligan a estar con mascarilla durante muchas horas y a desinfectar las manos con gel hidroalcohólico. 

Cómo cuidar la piel en invierno usando mascarilla

Dentro de las recomendaciones que se deben seguir para evitar que la mascarilla provoque problemas cutáneos, la más importante es la de reforzar las pautas de limpieza e hidratación. Estas dos recomendaciones se encuentran en la base de todo lo que podemos hacer después para cuidar nuestra piel sometida a los rigores del frío en el entorno que nos ha impuesto el coronavirus SARS-CoV-2. Por un lado, la limpieza ayuda a eliminar restos de maquillaje y sudoración que se adhieren más a la epidermis por el mero hecho de ir cubiertos con mascarilla. Por su parte, la hidratación con productos emolientes ayudan a mantener la barrera cutánea que nos protege en buen estado.

Limpieza 

Con respecto a la limpieza, los especialistas siguen recomendando que se haga dos veces al día; una por la mañana y otra por la noche. Eso sí, incluso aunque no se tenga la piel especialmente sensible, es conveniente que ahora que usamos mascarilla muchas horas al día, llevemos a cabo la limpieza de nuestra piel con productos suaves con pH neutro formulados para pieles sensibles o con productos limpiadores syndet (también llamados jabón sin jabón).

Hidratación 

Por su parte, la hidratación es conveniente realizarla con fórmulas oil free ricas en ácido hialurónico, una molécula usada de manera habitual en el desarrollo de los cosméticos y productos de cuidado de la piel por su capacidad para retener agua. En este aspecto, por el día es mejor optar por lociones y sérums de textura más fluida y base acuosa y dejar las cremas más nutritivas y untuosas para por la noche, que es cuando menos vamos a tener que ponernos la mascarilla o no vamos a usarla en absoluto. De esta manera, minimizamos el efecto oclusivo que ejerce el tejido de la mascarilla sobre la piel de la cara, agravado por la acumulación de humedad debido a nuestra propia exhalación.

Cuidados extra

No obstante, librarse de las irritaciones que puede producir la mascarilla en zonas de mucho roce, como las mejillas, el puente de la nariz, la barbilla y detrás de las orejas no es sencillo, sobre todo para las personas que ya presentan problemas cutáneos. Para paliar este problema, puede ser útil aplicar una crema reparadora en estas áreas de la piel más expuestas. Finalmente, los pacientes con pieles más sensibles deben espaciar las rutinas de exfoliación en casa para no resultar demasiado agresivos con una epidermis que ya puede estar algo irritada.

Cómo usar el gel hidroalcohólico en invierno

El gel hidroalcohólico se ha convertido, igual que la mascarilla, en un elemento imprescindible en nuestra rutina diaria. Prácticamente todos llevamos un envase de este producto encima y además recurrimos a él cuando entramos en comercios, recintos cerrados, centros sanitarios... no obstante, la composición del gel hidroalcohólico hace que no sea el mejor aliado de nuestra piel.

Hay que recordar que el alcohol es un agente irritante que provoca tirantez, sequedad e, incluso, ardor y descamación en la piel. Los geles hidroalcohólicos tienen un elevado porcentaje de este elemento (oscila entre el 60% y el 80%), de manera que el riesgo de sufrir dermatitis en las manos por su uso continuado es todavía mayor.

Nuestra recomendación general, válida para cualquier época del año, es llevar a cabo la higiene de manos con agua tibia y jabón siempre que sea posible y restringir el uso del gel hidroalcohólico para cuando no dispongamos de este recurso. En cualquier caso, la manera de contrarrestar la sequedad de la piel de las manos y evitar la dermatitis en ellas es hidratarlas frecuentemente con productos específicos muy emolientes que mantengan la piel hidratada y elástica.

No obstante, hay que tener en cuenta que la piel de las manos ya sufre más en invierno porque es más fina, está más expuesta a la pérdida de agua y la deshidratación y además es una zona que entra más veces en contacto con agentes externos que empeoran su estado, tales como jabón, detergente, agua caliente y otros objetos que agarramos y tocamos cotidianamente.

La solución para no empeorar el estado de la piel de las manos en este invierno tan especial es, además de lavarlas preferiblemente con agua y jabón en lugar de con gel hidroalcohólico siempre que sea posible e hidratarlas después de cada uso, adquirir la costumbre de llevar guantes. Con esto no nos referimos a los guantes de vinilo, nitrilo o látex, sino a los guantes de piel o lana convencionales. Además de mantener las manos calientes, los guantes protegen la piel de las manos evitando que se resequen.

Es importante evitar la sequedad en las manos porque, tal y como hemos mencionado, la deshidratación es un signo de que la barrera cutánea está dañada y perder la protección de este escudo hace que la piel sea más vulnerable a la agresión de agentes externos. Además, la sequedad incrementa la posibilidad de que se produzcan fisuras y pequeñas heridas en la piel, lo que a su vez incrementa el riesgo de infecciones.

Finalmente, es importante destacar que estas recomendaciones son de carácter general. Luego puede haber pacientes con patologías específicas (psoriasis, rosácea, dermatitis atópica, acné…) que deban seguir pautas específicas para usar mascarilla o gel hidroalcohólico.

0

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

  Artículos relacionados