Cómo cuidar tu pelo en verano

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En verano no solo tenemos que cuidar de los agentes que agreden nuestra piel. En realidad, el cloro, el salitre, el agua del mar, las altas temperaturas, el sol, la arena, el viento… resultan muy agresivos también para el cabello. Los problemas más frecuentes en esta época del año son: el encrespamiento, sequedad excesiva y la tricoptilosis, o lo que es lo mismo, las puntas abiertas.

Con estos consejos podrás mantener una buena salud capilar durante todo el verano y no tendrás necesidad de usar las tijeras en otoño.

Fotoprotección

La radiación solar daña la fibra capilar resecándola, haciéndola más frágil y provocando la descamación que observamos en forma de puntas abiertas. No obstante, a pesar de que cada vez estamos más concienciados acerca de la importancia de proteger la piel del sol con productos específicos, no es tan habitual tener este punto en cuenta cuando de lo que se trata de cuidar del pelo.

Los fotoprotectores solares para el cabello tienen un filtro solar que evita el daño causado por la radiación ultravioleta y, además, confiere un extra de hidratación muy conveniente en esta época del año. Estos productos protegen además la piel del cuero cabelludo, una zona en la que hay que evitar las quemaduras solares, ya que está comprobado que estas quemaduras empeoran la calvicie común y el efluvio telógeno característico del otoño, más conocido quizá como caída estacional.

Barreras físicas

No obstante, este tipo de protección debe complementarse con gorras, sombreros y pañuelos, ya que los fotoprotectores capilares no son tan efectivos como las cremas solares que usamos para la piel.

Además, las pamelas y sombreros nos van a venir muy bien para preservar la piel de la cara, las orejas y el cuello, zonas muy vulnerables a la acción nociva de los rayos solares, ya que muchas veces se olvidan a la hora de extender las cremas protectoras.

Finalmente, estos escudos sirven para que el cabello se enrede menos, un factor importante en esta época del año. El cabello más quebradizo suele caerse o romperse en cuanto se intenta desenredar.

Planchas y secadores

Aprovecha el calor para dejar secar tu pelo al aire y evita en la medida de lo posible el uso de tenacillas, planchas y secadores, ya que el calor de estos dispositivos tiende a dañar la cutícula y a deshidratar la fibra capilar. El resultado es un pelo apagado, sin brillo y con las puntas abiertas,producto de la rotura de la cutícula. Cuando esto ocurre, el pelo queda desprotegido y comienza a degradarse, adoptando ese aspecto deshilachado, ya que se abre en varias capas.

Por otro lado, es preferible usar peines de dientes anchos y recordar no dar tirones a la hora de desenredarlo, ya que el pelo en verano en más susceptible de rotura; máxime si está mojado o húmedo.

En cuanto a los tintes y mechas, es preferible aplicarlos un par de meses antes de empezar a exponerse al sol intensamente, ya que los productos de coloración tienden a resecar tanto el pelo como el cuero cabelludo, además de hacerlos más vulnerables al calor y al sol. 

Hidratación

Mantener el pelo hidratado es la mejor forma de evitar la rotura de la cutícula y el deterioro del cabello. Para ello, tendremos que hidratarnos por dentro (lo que nos va a beneficiar a todos los niveles, no solo para cuidar el pelo) y por fuera con la aplicación frecuente de mascarillas y acondicionadores. Las mascarillas sellan la fibra capilar y evitan que se abra. Los acondicionadores hacen que desenredar y peinar el cabello sea más fácil y previene su rotura.

Después del baño

El cloro de las piscinas y el salitre del agua de mar daña la cutícula capilar si los dejamos secar sobre nuestro pelo después de bañarnos. Por este motivo es recomendable enjuagar el cabello con agua dulce después de cada baño. Tras enjuagarlo es recomendable ponerse de nuevo el sombrero, ya que exponerse al sol con el pelo mojado acelera el deterioro del cabello y además contribuye a que se decolore, un efecto todavía más llamativo en las personas que llevan el pelo teñido o con mechas.

Champú suave

En verano es normal lavarse el pelo más a menudo que en otras épocas en las que no está tan expuesto a agentes que lo ensucian. Al contrario de lo que mucha gente cree, los lavados frecuentes no son perjudiciales para el cabello. Eso sí, si se va a lavar el pelo muy a menudo es conveniente usar productos suaves que no irriten el cuero cabelludo ni afecten a la capa lipídica que mantiene el pelo nutrido e hidratado.

Es conveniente lavarse el pelo y aclararlo con agua fría (o al menos lo más fría posible) para estimular la circulación sanguínea y mejorar la oxigenación del cuero cabelludo y de los folículos pilosos. Esto contribuye a nutrir y a dar vida al pelo y contribuye a frenar su caída.

Exfoliación

El cuero cabelludo va acumulando residuos procedentes de los productos capilares que usamos en la higiene y mantenimiento diario. Además, también se acumulan las células muertas y los restos de los aceites naturales que nutren el pelo y dan flexibilidad a la fibra capilar. La exfoliación periódica del cuero cabelludo, igual que sucede con la piel del rostro y del cuerpo, ayuda a la renovación celular y devuelve al cabello el brillo natural. Además, también reduce la descamación, el picor y la sequedad. En definitiva, hace que el pelo esté más saludable. 

Eso sí, la recomendación es hacer esta exfoliación cada diez o quince días para no ser demasiado agresivos con el cuero cabelludo y no eliminar el manto lipídico que contribuye a mantenerlo hidratado, en cuyo caso obtendríamos el efecto contrario al que buscamos. Los productos exfoliantes deben contener ácido salicílico, piritonato de zinc o extracto de sauce blanco. Si además añadimos vinagre de manzana o aceite de árbol de té tendremos, además, beneficios antimicrobianos y antisépticos.

Con todos estos cuidados, ya puedes disfrutar de estos meses de calor y volver en otoño con el pelo igual de bonito que antes de verano. 


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