Lunares sospechosos ¿sabes cómo identificarlos?

Publicado por:

Categoría: Blog

Por extraño que parezca, es importante saber el número de lunares que tenemos en el cuerpo. Los dermatólogos somos muy conscientes de ello, pero creemos que la población general también debería estar al tanto de este dato para ver si aparecen lunares nuevos, controlar si crecen o cambian de tamaño…

En el caso de los brazos, las manos, la cara o incluso la zona del escote es una tarea fácil. Sin embargo, la cosa se complica cuando se trata de revisar los lunares del cuello o la espalda. Para esta tarea es conveniente que pidamos ayuda a un familiar o, si nos resulta completamente imposible, podemos recurrir a un par de espejos para poder acceder a las zonas menos visibles.

Las conductas preventivas deben ser habituales durante todo el año, no solo en dermatología. No obstante, si tenemos que establecer una recomendación para revisar los lunares de nuestro cuerpo, los especialistas nos solemos decantar por la primavera.

Esta es la mejor época porque en verano nos exponemos más al sol y los lunares se tornan más oscuros, de manera que es más difícil apreciar los cambios. Pero sobre todo, en primavera tenemos la posibilidad de sumarnos a la campaña Euromelanoma, una iniciativa a nivel europeo en la que participamos cientos de dermatólogos de diferentes ciudades y países que consiste, básicamente, en revisar gratuitamente los lunares de los pacientes que lo soliciten, tanto en la web como en el teléfono 91 543 45 35.

Así lo explicábamos en Saber Vivir


Qué debemos observar al revisar lunares

Aunque el dermatólogo es el especialista que finalmente determina si un lunar es maligno o sospechoso de crear problemas en el futuro, hay señales a las que podemos prestar atención para pedir cita con el especialista, salir de dudas acerca de la naturaleza del lunar y, si es preciso actuar de manera precoz.

El patito feo

Es una regla muy básica, pero que nos puede indicar de manera bastante fiable si debemos de estar alerta. Se trata, básicamente, de localizar ese lunar que es diferente del resto de los que tenemos en el cuerpo. Esa diferencia puede radicar en su tamaño, su crecimiento, su forma irregular… cualquier elemento que convierta ese lunar en el patito feo es suficiente para pedir cita con el dermatólogo y salir de dudas rápidamente.

Regla del ABCDE

Esta quizá resulta más familiar para la población porque los dermatólogos la repetimos constantemente. ¿En qué consiste esta regla del ABCDE?

La A.      Hace referencia a la Asimetría. Un lunar que no sea simétrico, es decir, que presente una mitad completamente diferente de la otra es sugestivo de ser un melanoma.

La B.      En este caso, la letra se refiere al Borde de dicho lunar. Si son irregulares, debemos sospechar de que podríamos estar ante un lunar maligno.

La C.  También debemos evaluar el Color del lunar. Lunares de color marrón más claro, rosado o, incluso, blanco… debemos descartar su malignidad con el dermatólogo.

La D. El factor del Diámetro, no es determinante, pero sí se trata de un elemento que debemos vigilar con especial atención en caso de lunares de más de seis milímetros de diámetro.

La ELa Evolución es, quizá, el parámetro más importante de todos los mencionados, ya que hace referencia a cambios y modificaciones que se hayan producido en el aspecto, tamaño, textura… de ese lunar en relativamente poco tiempo. En este sentido, también hay que tener en cuenta si sangra, pica, supura o incluso si duele.

Motivos para protegerse del sol… aparte del melanoma

Además de la genética, la exposición solar favorece la aparición de lunares nuevos, lo que redobla el esfuerzo de vigilancia que tenemos que llevar a cabo para detectar cambios sospechosos en ellos.

No obstante, además del melanoma, la radiación solar causa otros problemas a nuestra piel. Uno de ellos es el fotoenvejecimiento y el otro son las manchas solares.

El fotoenvejecimiento se traduce en la aparición de arrugas profundas de manera prematura, además de en una pérdida de firmeza de la piel.

Por su parte, las manchas solares son bastante poco estéticas y no siempre son fáciles de tratar, aunque cada vez disponemos de herramientas más sofisticadas para ello.

También te interesa

0

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

  Artículos relacionados