Condilomas o verrugas genitales

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Categoría: Dermatología Clínica

Los condilomas o verrugas genitales son la manifestación clínica de la infección del área genital por el virus del papiloma humano (VPH). Se trata de un enfermedad de transmisión sexual, una de las más frecuentes en todo el mundo.

Se manifiesta clínicamente como excreciones carnosas, de color de piel normal o pigmentadas, que pueden aparecer aisladas, o agrupadas y tendiendo a confluir, formando a veces imágenes con aspecto de “coliflor”. En los hombres se suelen localizar en el glande, el surco balano-prepucial o el prepucio, aunque pueden observarse lesiones escrotales o en cualquier zona del área genital. En las mujeres los condilomas se sitúan en la zona vulvar, sobre todo en los labios menores, pero también en el interior de la vagina o en el cuello uterino.

En ambos sexos puede haber verrugas genitales en la zona anal y perianal, en relación con los hábitos sexuales.

Las lesiones de las zonas mucosas tienen un aspecto más rosado o blanquecino, húmedo, mientras que las que asientan sobre la piel genital son más secas y verrucosas.

El diagnóstico de los condilomas acuminados se basa en la clínica, y sólo en casos concretos es necesario efectuar pruebas específicas para detección del ADN del virus causal. Cuando se diagnostican verrugas genitales en un paciente es necesario advertir del alto grado de contagiosidad del proceso y de la necesidad de revisar a la pareja o parejas sexuales.

Las mujeres deberán además someterse a un exámen ginecológico para detectar la posible presencia de infección en el interior de la vagina o en el cuello del útero. En el caso de los hombres, si existen condilomas periuretrales, puede ser útil consultar a un urólogo para valorar su posible extensión al interior de la uretra. Las verrugas perianales obligan a realizar una cuidadosa exploración de la zona y valorar la posible afectación rectal.

En cuanto al tratamiento de los condilomas, actualmente existen diversos procedimientos que resultan eficaces cuando se utilizan adecuadamente.

Las verrugas genitales pueden ser tratadas con fármacos de aplicación tópica por el propio paciente, o bien con procedimientos realizados por el médico en la consulta. Entre los primeros destaca el imiquimod al 5% en crema, que actúa por un mecanismo inmunológico y tiene altas tasas de eficacia. Más recientemente se han introducido las sinecatequinas, extraídas de las hojas del té verde y comercializadas al 10% en pomada para administración por el propio paciente. Su mecanismo de acción no es bien conocido, y tampoco está clara su eficacia a largo plazo en comparación con otros tratamientos, pero es una alternativa más. La podofilinotoxina también puede aplicarse por vía tópica en casa.

En cuanto a los tratamientos realizados por el médico, la crioterapia es el más utilizado, aunque también se emplean distintos tipos de láser y la terapia fotodinámica. La aplicación de resina de podofilina en la consulta a caído prácticamente en desuso.

Actualmente existen vacunas eficaces en la prevención de la infección por algunos de los tipos de papilomavirus que causan verrugas genitales, en concreto aquellos que tienen mayor capacidad para favorecer el desarrollo de cáncer, sobre todo cáncer de cuello uterino. Posiblemente la generalización de su administración en los adolescentes supondrá una disminución de la prevalencia de los condilomas en un futuro próximo.

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