Cuidados de la piel sensible en verano

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En verano las pieles sensibles; aquellas que reaccionan de una manera exagerada a estímulos considerados normales, sufren más que el resto del año debido a una acumulación de circunstancias que ya de por sí resultan especialmente agresivas para la dermis de cualquier persona. 

Por un lado, tenemos el calor, la sudoración, la radiación ultravioleta, el viento y el aire acondicionado. Todos estos factores contribuyen a la deshidratación de cualquier tipo de piel y a que ésta desarrolle picor, irritaciones o descamaciones con mayor facilidad. 

Este fenómeno irritativo se agrava en el caso de las pieles sensibles, ya que los pacientes que la sufren ya tienen la barrera cutánea alterada. 

Esta barrera cutánea, también conocida como manto hidrolipídico, está formada por una mezcla natural de grasa y agua que tiene una función doble: por un lado impide que los agentes externos penetren en la piel y por otro reduce la evaporación de agua desde el interior de la dermis. 

Los hábitos del verano y la piel sensible

Por otra parte, en verano somos más propensos a cometer excesos con la dieta, muchos de estos excesos están relacionados con un agravamiento del estado de las pieles sensibles, como por ejemplo las recetas con muchas especias, el consumo de alcohol y la ingesta de cafeína. 

Finalmente, el cloro de las piscinas, el salitre del agua del mar, la arena de la playa… también resecan y resultan agresivos para todos los tipos de piel, por lo que resultan especialmente agresivos en personas con piel sensible. 

Cómo cuidar la piel sensible en verano

Extremar la fotoprotección

Evitar los daños de la radiación solar con cremas que lleven un SPF de al menos 30 es un consejo válido para todo el mundo. No obstante, es especialmente importante que las personas con piel sensible se protejan del sol con cremas específicas sin perfumes ni parabenos. 

Estos pacientes también deben tener en cuenta que deben evitar exponerse a la radiación solar durante tiempos prolongados incluso aunque lleven crema y aunque estén pendientes de renovar su aplicación cada dos horas. 

De esta manera, las personas con piel sensible deben buscar las zonas de sombra, o procurársela con toldos o sombrillas, para permanecer en ellas el mayor tiempo posible durante una jornada de playa o piscina. 

Ojo con el aire acondicionado

En los espacios climatizados es importante que la temperatura del aire acondicionado se sitúe entre los 20 y los 22 grados. Si el dispositivo lo permite, es recomendable poner el ventilador o la potencia del chorro de aire al mínimo para conseguir refrescar el ambiente sin crear una corriente de aire que acelere la deshidratación de la piel. 

Hidratación constante

Hay que extremar la hidratación para evitar la tirantez, la sequedad y la descamación y hay que hacerlo con cremas específicas para pieles sensibles, pero también bebiendo con frecuencia. Los vaporizadores con agua termal ayudan a hidratar y a calmar la piel sensible, de forma que se pueden usar con frecuencia. 

Baños cortos

Hay que limitar la duración de los baños en la playa o la piscina. Esto es especialmente complicado en el caso de los niños, pero hay que recordar que estar en remojo durante demasiado tiempo reseca la piel. 

Residuos fuera

Después de bañarse en la playa o la piscina hay que enjuagarse con agua dulce para retirar los restos de cloro y de salitre. El cloro es un agente irritante y el salitre incrementa la tirantez de la piel a causa de su deshidratación. A continuación, cuando la piel esté seca volveremos a aplicar, bien la crema fotoprotectora específica, bien una crema hidratante para calmar e hidratar la piel. 

Al aire libre

Muchos planes de vacaciones no pasan por estar en la playa o en la piscina, pero eso no quiere decir que las pieles sensibles no sufran en estos ambientes que no incluyen bañarse a menudo.

Rutas senderistas, escalada, montañismo, caminatas, turismo rural… implican estar mucho tiempo al aire libre expuestos al sol y al viento, agentes que también pueden agredir la piel sensible. 

En estos casos es conveniente usar fotoprotección adecuada, buscar la sombra  y llevar a cabo las actividades físicas ataviados con ropa transpirable que permita la evacuación del sudor, ya que si este elemento se acumula en la piel sensible tiende a irritarla. 

Por este mismo motivo es muy útil incluir en la mochila una toalla y ropa de repuesto para cambiarse al finalizar la jornada. Durante el camino hay que beber mucha agua y calmar la piel con aerosoles de agua termal. 

La ducha diaria

En esta época tendemos a ducharnos más a menudo para combatir el calor. Es importante que estas duchas sean cortas y que se realicen con agua tibia. Es preferible no usar esponjas y secarse sin frotar la piel, sino dando pequeños toques con una toalla suave. 

Los pacientes con piel sensible deben usar productos de higiene diaria sin detergentes o ingredientes agresivos, preferiblemente sin jabón, sin perfume y sin sulfatos. Después de la ducha es importante hidratar la piel del rosto y del cuerpo con sus productos de cuidado habitual específicos para pieles sensibles. Estos productos contribuyen a reforzar la barrera cutánea que en estos pacientes presenta alteraciones. 

Cosméticos para pieles sensibles

El uso de cosméticos inadecuados es quizá la causa más frecuente de piel sensible. Por eso en esta época del año es importante observar las pautas recomendadas por el dermatólogo y no relajarse con la excusa de las vacaciones usando cualquier crema, loción o producto cosmético que tengamos a mano.

  • Recuerda que hay que escoger formulaciones sin perfume y sin parabenos (un ácido de uso muy extendido en cosmética). 
  • Usa productos de higiene diaria sin jabón. Para el cuidado del cabello, es recomendable aplicar champú suave sin detergentes ni tensoactivos. 
  • Si vas a maquillarte, usa productos hipoalergénicos y verifica que no haya caducado o pueda haberse contaminado por no estar bien cerrado, por ejemplo. 
  • Para desmaquillarte, decántate por desmaquillantes con ingredientes calmantes y sin aclarado. Las pieles sensibles agradecen más las formulaciones en aceite y leche que las presentaciones jabonosas. 
  • Incluye en tu rutina diaria aerosoles de agua termal para refrescar y calmar la piel. 
  • Sé fiel a la crema hidratante recomendada por el dermatólogo y aplícala varias veces al día para paliar la deshidratación originada por el calor, el aire acondicionado y el viento. 

Cuidado con…

Si eres de los que aprovecha el verano para cuidarse un poco más, hacerte rutinas de belleza para las que el resto del año no tienes tiempo o directamente estás pensando en escoger un destino de vacaciones que incluya tratamientos estéticos, recuerda de que las exfoliaciones fuertes, las terapias con dermoabrasión o los peelings (incluso aunque sean superficiales) suelen agravar el estado de las pieles sensibles. 

Evita las mascarillas exfoliantes y los productos con retinol y ácido glicólico y decántate mejor por tratamientos encaminados a rehidratar, nutrir y suavizar la epidermis.

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