Dermatitis atópica; formación para grandes y pequeños

Publicado por:

Categoría: Blog

Los talleres de formación para padres en dermatitis atópica del Grupo Pedro Jaén  continúa su labor formativa para grandes y pequeños con esta patología cutánea. El objetivo de nuestra escuela, promovida por la Unidad de Dermatología Pediátrica del grupo, es proporcionar a los padres de los niños con dermatitis atópica herramientas para controlar la enfermedad incluyendo a los propios niños, ya que estamos convencidos de que de esta forma es posible que los niños tomen las riendas de su enfermedad, aprendan a tratarla y mejoren su calidad de vida.

Sesión para padres

En nuestros talleres de educación parental en dermatitis atópica tenemos varios objetivos. En primer lugar que los padres comprendan la enfermedad, sepan exactamente qué les ocurre a sus hijos y despejen las dudas y temores más importantes sobre la misma, ya que estos miedos pueden contribuir a que el niño atópico no reciba la mejor atención.

Por eso, después de una charla informativa en la que hablamos de los aspectos de la enfermedad en un lenguaje claro y sencillo, ofrecemos una serie de consejos prácticos para el cuidado de la piel atópica en el día a día y abrimos una mesa de debate  para responder a las cuestiones que más dudas o más controversia suscitan; tales como la seguridad y eficacia de los corticoides, la conveniencia de convivir o no con mascotas, la frecuencia de baños, qué hacer en verano con la playa y la piscina, la relación de la atopia con la alergia, etcétera.

El objetivo de esta sesión es tocar la atopia de manera integral atendiendo a los distintos aspectos implicados en la evolución de la enfermedad, además de ayudar a que los especialistas tomen el pulso sobre cuáles son las preguntas y las necesidades de las familias con respecto a esta enfermedad. 

Los niños también participan activamente

En paralelo a la sesión con los adultos, los pequeños asistentes al taller también participan en él y aprenden sobre su enfermedad. En Grupo Pedro Jaén estamos convencidos por propia experiencia de que los niños con atopia que conocen su patología y aprenden a cuidarse evolucionan mejor que los que únicamente dependen de la asistencia de los mayores.

Mediante dinámicas basadas en el juego y los dibujos los niños aprenden a controlar el picor, a rascarse sin hacerse daño, a aplicarse las cremas específicas, a identificar los factores precipitantes…

Información básica sobre dermatitis atópica

La dermatitis atópica constituye más de un tercio de las consultas de dermatología infantil; se calcula que en nuestro país el 30% de los niños menores de 10 años está afectado por este diagnóstico. Esta alteración y se caracteriza fundamentalmente por la predisposición a tener eccemas, alergias o incluso asma. Normalmente, los síntomas cutáneos son los que aparecen antes; en torno al primer año de vida.

Generalmente la dermatitis atópica no es una enfermedad grave, pero es importante llevar a cabo un diagnóstico precoz y un seguimiento por parte del dermatólogo para aplicar el tratamiento adecuado cuando antes y evitar así que empeore el pronóstico de la enfermedad. Está comprobado que si se controlan los brotes más severos durante la infancia, la evolución de la piel atópica será mucho más favorable en el futuro y el paciente tendrá mejor calidad de vida.

En la Escuela de Atopia del Grupo Pedro Jaén, prestamos especial atención a este problema y de manera periódica organizamos talleres formativos dirigidos tanto a los padres de niños con dermatitis atópica como a los propios pequeños.

“En estos talleres, los mayores aprenden a manejar adecuadamente este trastorno, a controlar los brotes y a aliviar la piel de sus hijos cuando sufren un brote. Asimismo, se les forma en los diferentes tratamientos para que pierdan el miedo a aplicarlos en los niños y lo hagan correctamente. A veces en estos talleres incluso descubren que ellos también son atópicos” refiere la doctora Cristina García Millán, responsable de la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén.

Por su parte, los niños se inician en el autocuidado para evitar rascarse y empeorar el estado de sus lesiones durante un brote y cómo deben aliviar los picores y molestias. En los talleres de la Escuela de Atopia del Grupo Pedro Jaén los niños se familiarizan con los factores desencadenantes de los brotes y anticiparse a ellos.

Áreas que se tratan en los talleres 

Prevención de la dermatitis atópica

Dado que aún no hay tratamientos efectivos para curar la dermatitis atópica, lo que podemos hacer es poner en práctica estrategias de prevención para anticiparnos al brote y mejorar la calidad de vida de los niños y la de sus padres.

Estas estrategias deben ser proactivas y ponerse en marcha cuanto antes, ya que el 60% de las dermatitis atópicas se manifiestan durante el primer año de vida y es en la primera infancia cuando los síntomas de la atopia son más severos.

Higiene

Varias teorías apuntan a que si los niños se exponen desde el nacimiento a menos agentes (virus, bacterias, polvo, ciertos alimentos, animales…) que hagan madurar su sistema inmunológico, éste es más propenso a desarrollar respuestas anómalas, entre ellas la dermatitis atópica. La prevención en este caso, consistiría en moderar el “exceso de higiene” en el que se desarrollan nuestros niños.

Hidratación

Tratar precozmente los eccemas y fortalecer la barrera de la piel con emolientes especialmente indicados para la dermatitis atópica son claves para acortar el periodo de recuperación de un brote y para evitar que los lactantes atópicos acaben desarrollando dermatitis atópica grave. De esta manera, consideramos que la hidratación desde el nacimiento contribuye a reducir la incidencia de esta alteración. 

¿Miedo a los corticoides tópicos?

Son el tratamiento de primera elección para la dermatitis atópica en lactantes y niños. La mayoría de los pacientes responden satisfactoria y rápidamente. No obstante, y a pesar de que las dosis que se administran son seguras y sin efectos secundarios, se trata de un tratamiento que origina ciertas reservas en los padres de niños atópicos.

Estos miedos suelen provocar retrasos en la aplicación del tratamiento cuando el pequeño sufre un brote de dermatitis o a usar una dosis mucho menor de la que le ha prescrito el dermatólogo, lo que empeora el pronóstico de la patología.

El resultado final es que los niños tienen brotes más extensos y más difíciles de controlar. Además, por regla general, los pacientes acaban necesitando dosis de corticoides bastante mayores que si hubieran seguido la terapia adecuadamente desde el inicio.

Dermatitis atópica y alergias

Las alergias y la dermatitis atópica están relacionadas desde un punto de vista epidemiológico, aunque no todos los individuos que padecen dermatitis atópica tienen alergias y viceversa.

No obstante, hay que prestar especial atención a esta relación porque, según explica la Dra. Elisa Haroun, de la Unidad de Alergia Infantil del Grupo Pedro Jaén, “hasta un 80% de los pacientes con dermatitis atópica desarrollan una enfermedad respiratoria de causa alérgica”, una cifra que ha aumentado en los últimos años en los países desarrollados entre un 10% y un 20%.

Por otro lado, los pacientes atópicos pueden ser más susceptibles a ciertos tipos de alergia muy comunes, como al látex, al Anisakis, a algunos medicamentos y a ciertos alimentos.

Por ejemplo, se calcula que las alergias alimentarias afectan a un 30% de los niños atópicos. Los productos más problemáticos para estos pequeños son el huevo, la leche de vaca, la soja, el pescado y muchos frutos secos. La reacción que experimentan suele ser aguda y manifestarse, bien en forma de urticaria; ronchas de color rosado o amoratado que salen en la superficie de la piel que causan un picor bastante molesto y son mucho más visibles cuando el paciente se rasca.

No obstante, a veces lo que se aprecia es un empeoramiento del cuadro de eccema o una recuperación más prolongada de este cuadro clínico; en cuyo caso preferimos hablar de intolerancia alimentaria en lugar de alergia.

En cualquier caso, en la Unidad de Dermoalergia del Grupo Pedro Jaén proponemos tomar conciencia de la posible relación entre atopia y alergia para poder hacer un diagnóstico precoz y un tratamiento indidivualizado cuanto antes. Asimismo, apostamos por el manejo multidisciplinar del paciente desde las consultas del dermatólogo, el psicólogo, el pediatra y el alergólogo.

¿Y el día de mañana, qué?

Otra de las cuestiones que más agobia a los padres que asisten a los talleres de la Escuela de Atopia es qué va a ocurrir en el futuro con la dermatitis atópica de sus hijos.

En este sentido, la doctora Sandra Fernández, dermatóloga pediátrica del Grupo Pedro Jaén, aclara que “la dermatitis atópica es fundamentalmente un problema de la infancia, de forma que los síntomas no se prolongan más allá de los seis o siete años. En cualquier caso, sí debemos tener en cuenta que estos pequeños suelen tener más probabilidades de sufrir eccemas o alergias cutáneas”.

Factor psicológico de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad fuertemente ligada a las situaciones de estrés o conflicto emocional. Por este motivo, hay que tener en cuenta que los problemas familiares, los cambios de colegio, las situaciones de acoso, la pérdida de un ser querido, los exámenes… pueden precipitar la aparición de brotes.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la apariencia de la piel atópica puede hacer que los niños sientan vergüenza de mostrarse con ropa corta, frustración o envidia por no tener la piel como sus amigos o compañeros del cole o sentimientos negativos acerca de su posible curación o de la eficacia de los tratamientos.

Este cúmulo de factores emocionales no van a hacer otra cosa que empeorar la enfermedad precipitando la aparición de los brotes y dificultando su manejo. Por este motivo, en la Escuela de Atopia del Grupo Pedro Jaén prestamos especial atención a estos condicionantes para evitar que el niño sufra por la dermatitis atópica y aprenda a manejar estos factores precipitantes que, además, van a mejorar la salud de su piel.

Irene Alonso, psicóloga especialista en dermatitis atópica, propone entrenar a los pequeños en técnicas de relajación, respiración y mindfulness para controlar la ansiedad y el nerviosismo asociados al picor y para favorecer que focalicen su atención en otra zona del cuerpo que no pique para evitar el rascado.

Asimismo, enseñan a los padres a implantar respuestas y actividades incompatibles con el rascado, como hacer trabajos manuales, pintar… ya que si se intenta distraer al niño con actividades pasivas, lo más seguro es que el pequeño se rasque de manera inconsciente para aliviar el picor. Hacerlo de manera distraída además incrementa el riesgo de que se haga heridas.

Finalmente, proponen instruir a los niños atópicos en habilidades sociales y recursos para explicar a los compañeros de juegos qué les ocurre y evitar así el rechazo que puede provocar el aspecto de la piel o los eccemas entre otros pequeños. Enseñarles, además, a responder a las burlas también es una gran herramienta para que desarrollen seguridad en sí mismos y su autoestima no se vea afectada.

Según diversas investigaciones, desarrollar estas habilidades repercute en niños que a medio y largo plazo son más resilientes y sensibles al sufrimiento de los demás. Además, adquieren mayor autonomía no solo a la hora de manejar su enfermedad, sino también resolviendo problemas y situaciones cotidianas. En definitiva, se convierten en adolescentes y adultos más tolerantes y resistentes a la frustración.

Decálogo del cuidado de la piel atópica

1. Los baños diarios, han de ser cortos y con agua tibia.

2. Utilizar productos de higiene suaves, sin jabón (syndet). Aplicarlos con las manos, evitando el uso de guantes de ducha o esponjas. Pueden resultar demasiado ásperas para la piel del niño atópico.

3. Secar la piel sin frotar; solo es preciso dar pequeños toquecitos con la toalla.

4. Hidratar la piel de forma diaria con un a crema emoliente. Las cremas se aplican mejor sobre una piel ligeramente humedecida y permiten retener mejor el agua.

5. No hidratar zonas de dermatitis activa (aplicar únicamente las cremas de tratamiento). En zonas de ecema deben usarse corticoides según la pauta del dermatólogo.

6. Vestir al niño con ropas de tejidos naturales, preferiblemente de algodón. Además hay que evitar abrigar al niño en exceso, ya que la sudoración y el sofoco puede aumentar la inflamación y el picor.

7. Utilizar detergentes especiales para pieles sensibles. Aclarar bien la ropa y no utilizar suavizantes.

8. ¿Puede haber mascotas en el domicilio? sí; evitando que duerman en la misma habitación que el niño y manteniendo unas precauciones y normas de higiene básica (lavado, limpieza de la jaula, aspirado de textiles…).

9. Mantener las uñas siempre cortas y limpias.

10. Usar fotoprotectores minerales (filtros físicos) o bien específicos para pieles atópicas (mezcla de filtros físicos y químicos bien tolerados).

Si tu hijo es atópico, ven a la Unidad de Dermatología Pediátrica del Grupo Pedro Jaén.

Dermatitis atópica y alergias; sal de dudas en la Unidad de Alergias del Grupo Pedro Jaén.

0

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

  Artículos relacionados