Dermatología pediátrica: los problemas de la piel de los niños

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Categoría: Dermatología pediátrica

Las alteraciones cutáneas en la infancia son un motivo de consulta muy frecuente y a menudo una causa de preocupación para los padres. Aunque el pediatra es el primer referente a la hora de afrontar los problemas de salud de los niños, a menudo las alteraciones dermatológicas requieren el manejo experto por un dermatólogo, y la dermatología pediátrica es un campo en constante desarrollo, con continuas novedades tanto en el diagnóstico de las enfermedades cutáneas propias de la infancia, como en su manejo y tratamiento.

Las peculiaridades de la piel del niño, la existencia de enfermedades específicas de la edad infantil y la necesidad de ajustar los tratamientos a la edad del paciente convierten a la dermatología pediátrica en un campo específico con entidad propia.

Los avances en el campo de la genética y la biología molecular han contribuido al mejor conocimiento de enfermedades dermatológicas infantiles poco frecuentes y potencialmente graves, como las epidermólisis ampollosas o las ictiosis, y abren nuevas perspectivas de tratamiento basadas en un conocimiento cada vez más profundo de los mecanismos que originan estas alteraciones.

Pero del mismo modo, se sabe cada vez más de las causas y desencadenantes de problemas tan frecuentes en la edad infantil como la dermatitis atópica.

El manejo de esta patología, tan habitual en los niños, especialmente en el medio urbano, requiere una comprensión adecuada del concepto actual de “piel atópica”, que debe explicarse cuidadosamente a los padres de modo que sigan adecuadamente las pautas de tratamiento y cuidados necesarios. La consulta de dermatología pediátrica es, sin duda, el contexto ideal que permitirá valorar todos los aspectos del problema, su repercusión en la calidad de vida del niño y de la familia, y las posibilidades terapéuticas para el control adecuado de la enfermedad.

¿De qué se ocupa la dermatología pediátrica?

Desde las múltiples alteraciones fisiológicas de la piel del recién nacido, a los distintos tipos de “marcas de nacimiento”, lesiones vasculares o pigmentarias, los problemas de la piel infantil hacen que la consulta de dermatología pediátrica adquiera relevancia desde los primeros días de vida.

Lejos quedan ya los tiempos en que se atribuían estas lesiones a antojos de la madre durante el embarazo, pero continúan siendo un motivo de preocupación para los padres, tanto en cuanto a su causa y naturaleza, como a la evolución esperable y el pronóstico a largo plazo. Algunas de estas manchas son transitorias y no requieren tratamiento alguno, como las “manchas mongólicas”, de coloración gris-azulada y localizadas en la parte baja de la espalda del niño.

Otros, como los hemangiomas infantiles, son tumores vasculares benignos, con una historia clínica característica que pasa por una fase de crecimiento y una posterior tendencia a la involución espontánea. A pesar de su naturaleza benigna y su evolución a menudo favorable, es fundamental una valoración en dermatología pediátrica, pues algunas de estas lesiones precisan un tratamiento activo para evitar interferencia con funciones vitales o para prevenir el desarrollo de secuelas inestéticas.

Cuando la salud y el bienestar de nuestros niños es lo que está en juego, buscaremos siempre la mejor opción, y en el caso de los problemas de la piel, lo mejor será consultar con un dermatólogo experto en dermatología pediátrica, quien además mantendrá una adecuada colaboración con el pediatra que permitirá un control óptimo en todo momento.

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