Flacidez facial, nuevos tratamientos

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Categoria: rejuvenecimiento facial

Las suturas con conos son el tratamiento más novedoso no quirúrgico para combatir la flacidez facial. Son hilos con unos conos de ácido poliláctico que se introducen con una aguja muy fina en la piel. Los hilos, gracias a los conos, se anclan dentro de la capa profunda de la piel, y de esta manera, permiten tensarla con facilidad y corregir el descolgamiento o flacidez facial.

Ejemplo

Una de la mayores ventajas de estos hilos, utilizados para corregir la flacidez facial, es que están hechos de un material reabsorbible (ácido poliláctico) que dura dos años, y que consigue un efecto natural y reversible. Sin duda, desde hace unos años esta es una premisa básica en los procedimientos estéticos. La fisonomía de la cara va cambiando y, empleando productos reabsorbibles, podemos adaptar los procedimientos a los cambios que cada persona tiene a lo largo de los años.

Podemos moldear la fisonomía de los pacientes según las necesidades que cada edad requiera.

Por otro lado, los productos reabsorbibles son mucho más seguros que los permanentes. Los permanentes a largo plazo pueden producir complicaciones, ya que la piel los reconoce como algo extraño. Esto hace que la piel los “rechace” encapsulándolos, generando los denominados granulomas (que se manifiestan como bultos en la piel, e incluso infecciones). Estas complicaciones pueden ocurrir al cabo de muchos años de implantar un producto permanente. Este es el motivo fundamental por lo que los productos permanentes prácticamente están en desuso.

Es un procedimiento muy sencillo.

Se realiza a través de una pequeña incisión, sin necesidad de puntos de sutura. No se trata de una técnica quirúrgica. Se lleva a cabo mediante anestesia local en la zona a tratar y el resultado es inmediato, mejorando la flacidez facial. Tras la pequeña intervención el paciente se reincorpora a su vida socio-laboral de manera inmediata.

Diversos estudios científicos han demostrados que el material con el que están hechos estos hilos (ácido poliláctico) tiene la capacidad de generar colágeno en nuestra piel. Por tanto, aunque los hilos se reabsorban a los dos años, la producción natural de colágeno que ha generado en la piel del paciente perdurará.

Tenemos la impresión de que la mejor opción no es colocar muchos hilos en la cara para corregir el descolgamiento o flacidez facial en una sola sesión.

Nos parece más acertado ser menos invasivos y evaluar a la paciente a los 2-3 meses de colocar el primer hilo, valorar si es necesario colocar otro, etc. De esta forma podemos ver la forma en la que el hilo ha modificado las líneas de tensión en la piel de la cara e ir moldeando el rostro implantando hilos con cierta periodicidad en aquellas zonas donde lo veamos necesario. Nos parece más sensato esto que aplicar muchos hilos en una sola sesión para tratar la flacidez facial.

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