La grasa autóloga se vuelve imprescindible en cirugía estética

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A mediados de noviembre tuvo lugar en León la XXXI Reunión del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la AEDV (GEDET). A lo largo de los tres días que duró este encuentro, más de 600 dermatólogos se dieron cita en esta ciudad para ponerse al día de las principales novedades en el campo de la dermatología estética terapéutica. En este encuentro, los asistentes tuvieron oportunidad de compartir opiniones y experiencia clínica, además de ponerse al día en las principales novedades de la especialidad.

Como cada año, los especialistas pudieron perfilar las tendencias que iremos viendo a lo largo de este año en las diferentes subespecialidades. Con respecto a la cirugía estética, quedó patente el interés de los pacientes por someterse a procedimientos cada vez menos invasivos que ofrezcan menores riesgos con resultados más naturales y con un tiempo menor de recuperación. Esta demanda ha supuesto un cambio entre los profesionales del sector, que seguimos investigando para mejorar los procedimientos quirúrgicos, el instrumental con el que se llevan a cabo y los materiales que se implantan. 

Grasa autóloga, el relleno perfecto 

La grasa se está posicionando como el relleno idóneo por muchos motivos. Por un lado, se trata de un tejido autólogo (procedente del propio paciente) y esto elimina por completo el riesgo de rechazo. Asimismo, a este alto perfil de seguridad hay que unir el hecho de que es un injerto estable en el tiempo y puede ser colocado en pacientes que ya llevan rellenos permanentes, lo que ofrece un abanico más amplio de tratamiento.

Además, en GEDET se expusieron datos que avalan el uso de la grasa autóloga no solo como material de relleno, sino también como estimulador del rejuvenecimiento facial. Y es que la grasa corporal tiene un claro efecto regenerador gracias la Fracción Vascular Estromal (FVS o SVF, sus siglas en inglés), un segmento en el que se encuentran células madre y otras sustancias mediadoras que promueven la formación de fibroblastos y la angiogénesis, es decir, el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos.

Gracias a esta reacción en cadena la grasa puede aplicarse en microinyecciones para tratar las arrugas superficiales, las cicatrices y para mejorar el estado general de la piel usando un material que, además de eficaz, es también muy seguro y perdurable en el tiempo.

Manejo de la grasa autóloga en cirugía

La grasa autóloga puede manejarse de diferentes maneras según el resultado que queramos obtener. De esta forma, podemos diferenciar:

Macrofat

Se utiliza para rellenar grandes volúmenes como por ejemplo el pecho y los glúteos. Se obtiene después de hacer una liposucción con cánula gruesa para conseguir injertos grasos de gran tamaño. Sin embargo, tienen una probabilidad menor de arraigar, ya que necesitan un gran aporte sanguíneo para sobrevivir.

Microfat

Se usan para llevar a cabo rellenos en la zona periocular, los surcos nasogenianos y mentonianos y en las manos. Se extrae mediante una liposucción con cánula muy fina. Debido a su pequeño tamaño, estos injertos necesitan menor cantidad de sangre para vivir, de manera que tienen más probabilidad de arraigar en su nueva localización.

Snif

Es un microfat que se aplica en un nivel muy superficial de la piel para atenuar las arrugas de la cara y del cuello. En este caso se aprovecha especialmente el efecto regenerador de la grasa antes mencionado.

Nanofat

Es una emulsión obtenida a partir del microfat rica en células madre y Factor Estromal Vascular. Está indicado para mejorar la calidad de la piel y el aspecto del rostro, del cuello y del escote, ya que mejora el tono, reduce el tamaño de los poros y confiere a la piel una textura más jugosa. A veces puede aplicarse con un dispositivo dotado de una veintena de agujas muy finas que inyectan el relleno a nivel superficial, en cuyo caso hablaremos de nanofat microneedling.

Fracción Estromal Vascular

Es el producto resultante de procesar la grasa para aislar este elemento, junto a las células madre. El relleno a base de Fracción Estromal Vascular puede usarse solo o combinado con Plasma Rico en Plaquetas para tratar problemas en los que se necesita un extra de regeneración tisular, como las cicatrices y las lesiones ocasionadas por la morfea.

Todos los procedimientos se llevan a cabo con una liposucción previa que se realiza con anestesia local (menos en el macrofat que se realiza mediante anestesia general) para extraer la grasa de las rodillas o del abdomen. A continuación, se anestesia la zona que se va a tratar y se procesa la grasa obtenida en función del resultado que queramos obtener. Estas técnicas son ambulatorias y los pacientes se pueden ir a casa por su propio pie. Los efectos secundarios más frecuentes son leves y pasajeros. De esta forma, los hematomas y la inflamación se reducen en pocos días y la posible pigmentación amarilla de la piel que a veces surge después de usar nanofat desaparece en unas semanas.

No obstante, hay que aclarar que los resultados que se consiguen con estos rellenos con grasa autóloga son muy satisfactorios, pero no son definitivos hasta que no ha transcurrido un plazo de entre cuatro y seis meses, ya que la capacidad de regeneración de este elemento corporal no es inmediata. 

Grasa autóloga para tratar cicatrices

En este congreso también ha quedado de manifiesto que los injertos de grasa autóloga además tienen mucho que decir no solo en la armonización del rostro, sino también en el tratamiento de cicatrices deprimidas (hundidas) como las que deja el acné, la varicela, el lupus, (patología autoinmune que daña, entre otros órganos, la piel) o la morfea, una enfermedad poco frecuente que afecta fundamentalmente a la piel, pero que también puede atacar a otros órganos y a los huesos.

Estas cicatrices atróficas son relativamente frecuentes después de sufrir cuadros infecciosos que cursan con inflamación del tejido cutáneo y surgen como resultado de un proceso de regeneración incompleta de colágeno y tejido fibroso en el proceso de cicatrización. Actualmente, restituir el volumen a estas zonas hundidas no es tarea fácil. Sin embargo, el panorama está cambiando rápida y satisfactoriamente gracias a la inyección directa de grasa extraída del abdomen o las caderas después de haber sido centrifugada y convenientemente tratada.

Estas novedades quirúrgicas representan una gran noticia para todos los pacientes, ya que responden fielmente a las principales demandas actuales con respecto a los tratamientos plásticos y estéticos: resultados naturales y mínima agresión terapéutica.

Eso sí, es conveniente destacar que el efecto regenerador que conseguimos con este material de relleno no es ni tan evidente ni tan rápido como el que se logra con otros productos. No obstante, estos procedimientos serán especialmente beneficiosos para aquellos que sufren enfermedades autoinmunes. Estos pacientes son mucho más susceptibles al rechazo cuando reciben tratamientos con sustancias exógenas, un problema que queda solventado con las infiltraciones y microinyecciones de grasa autóloga. 

Lifting del labio superior 

En realidad, el lifting del labio superior se lleva haciendo mucho tiempo, pero según quedó de manifiesto en la cita de León, se trata de un procedimiento que vuelve a estar en auge.

En estética se estima que uno de los signos esenciales de un rostro joven y atractivo es que se vean al menos entre dos y cuatro milímetros de los dientes superiores con la boca entreabierta y en reposo. Por diversas circunstancias, fundamentalmente ligadas al paso del tiempo y más acusadas en caso de pacientes que lleven relleno de labios para hacerlos más gruesos, el labio superior cae, de forma que se agranda la distancia entre este y la nariz mucho más allá de lo que se considera la medida idónea (1,1 - 1,2 milímetros) y los dientes quedan completamente tapados.

El lifting del labio superior consiste en levantarlo con un procedimiento quirúrgico poco invasivo que se lleva a cabo con anestesia local. Consiste en practicar una incisión en forma de astas de toro en la parte inferior de la nariz para reducir la distancia entre esta y el labio superior, que además sobresale ligeramente hacia afuera por el efecto de tracción.

Según el criterio de la mayoría de los especialistas reunidos en León, por el momento esta intervención debe reservarse a casos en los que esté muy claro el beneficio de dicho procedimiento.

Bichectomía 

Otro procedimiento conocido que vuelve a estar en boga es la bichectomía, una intervención sencilla y poco invasiva que consiste en realizar una pequeña incisión en la cara interna de las mejillas para extraer las denominadas bolas de Bichat, dos pequeñas glándulas grasas que se encuentran en esta zona de la cara, justo debajo de los pómulos.

El objetivo de esta intervención es afinar el rostro y marcar los pómulos hundiendo las mejillas. El motivo por el que está tan de moda no es otro que el hecho de que bastantes personajes populares e influencers cada vez más jóvenes han optado por la bichectomía para acercarse a un estándar estético que exige óvalos faciales muy alargados con pómulos proyectados hacia fuera.

En cualquier caso, los especialistas en cirugía estética recalcan que la bichectomía tiene resultados discretos y no ofrece una transformación muy evidente en personas que verdaderamente no tengan las mejillas muy engrosadas.

Las bolas de Bichat no suelen pesar más de nueve o diez gramos cada una y se encuentran aplanadas entre dos músculos potentes: el masetero, el músculo corto y fuerte para masticar; y el buccinador, que nos ayuda a soplar, silbar, succionar y, en definitiva, a hacer gestos que requieran fruncir la boca.

Por este motivo, es importante que esta cirugía se lleve a cabo en indicaciones muy determinadas y asegurándose que el paciente es el caso indicado para este procedimiento. 

El reto de quitar los rellenos permanentes 

Los problemas derivados del uso de materiales de relleno no reabsorbibles, tan de moda en los años 80 y 90, ha obligado a los especialistas a investigar procedimientos para eliminar los restos de producto que han migrado o se han encapsulado a lo largo del tiempo, así como a minimizar las secuelas dermatológicas, fundamentalmente cicatrices y granulomas que alteran la estética y la superficie de la piel.

En el GEDET se expuso con especial detalle el denominado método del Dr. Ríos, cirujano dermatológico del Grupo Pedro Jaén. Este procedimiento ha ampliado las posibilidades de tratamiento de este problema que actualmente es tan frecuente y que hasta hace muy poco tiempo no tenía soluciones verdaderamente efectivas y seguras.

De hecho, lo habitual era tratar la inflamación asociada al encapsulamiento y a la aparición del granuloma. Esta opción no soluciona el problema definitivamente, ya que al finalizar el tratamiento antiinflamatorio hay una alta tasa de recidiva. Por otro lado, la retirada de materiales permanentes de relleno de forma quirúrgica únicamente puede hacerse en casos muy concretos.

La técnica del doctor Ríos se lleva a cabo con láser Aton y únicamente requiere la aplicación de una mínima anestesia local para hacer el proceso menos molesto. Previamente, se lleva a cabo una ecografía para determinar el tipo de material que se ha de extraer y su localización. Posteriormente, se introduce un hilo de fibra óptica extraordinariamente fino y se sitúa en el granuloma que queremos extraer, justo por debajo de la piel.

El láser Aton ejerce un efecto calorífico que licua el material de relleno, haciendo que pueda extraerse fácilmente por presión. Como el hilo de fibra óptica tiene un calibre tan fino, la intervención no deja cicatriz visible. Además, la utilización de la ecografía ayuda a que el cirujano sepa de antemano qué tipo de material tiene que extraer. También contribuye a que pueda ser mucho más preciso, menos invasivo y además pueda monitorizar toda la intervención y los resultados que va obteniendo en tiempo real.

Los resultados de este tratamiento van siendo definitivos durante las semanas posteriores. En este tiempo, el paciente debe hacerse masajes diarios suaves según las indicaciones del especialista para eliminar los posibles restos del material de relleno a través del sistema linfático.

Transcurridos aproximadamente cinco meses se vuelve a valorar la necesidad de realizar de nuevo el procedimiento en caso de que existan residuos que hayan resistido la primera sesión. Según la experiencia del Dr. Ríos, el láser Aton es muy efectivo a la hora de eliminar materiales de relleno permanente en una o dos sesiones. En cambio, otros productos, como los acrilatos, suelen requerir la repetición del procedimiento más veces para obtener una mejoría significativa.

Asimismo, nuestro experto destaca que el calor que emite el láser produce un efecto adicional de retracción cutánea, de manera que además de conseguir la eliminación del granuloma conseguimos de paso un tensado facial muy favorecedor.

Resultados armónicos y naturales; la Unidad de Cirugía Estética del Grupo Pedro Jaén.

Si quieres eliminar un relleno permanente ponte en contacto con la Unidad de Complicaciones del Relleno del Grupo Pedro Jaén.

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