Hidratación de la piel

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Categoría: Dermatología Estética

Nuestra piel posee una función barrera mediante la cual nos protege frente a agentes extraños, mantiene nuestra temperatura corporal y conserva una correcta hidratación de la piel. Uno de los signos clínicos que se ven con el envejecimiento en prácticamente todas las personas es la deshidratación cutánea. Esta deshidratación es debida en parte a factores internos (bajada de estrógenos por ejemplo) y factores externos como climas secos (por ejemplo ciudades de interior), temperaturas frías, exceso de limpieza o productos cosméticos inadecuados y también las actividades del verano (exceso de baños y de exposición solar).

A esto se une que en verano quizás perdemos nuestras rutinas diarias de cuidados de piel y es frecuente que a la vuelta de verano uno de los motivos de consulta más frecuente sea el querer mejorar la hidratación de la piel.

¿Cómo reconocemos que una piel está deshidratada?

Una piel deshidratada se reconoce fácilmente por su tono apagado, falta de brillo, rugosidad y fragilidad. Esto tiene una traducción a nivel microscópico que viene siendo una desestructuración y engrosamiento del estrato córneo, la capa más superficial de la piel y la más importante a la hora de mantener la hidratación de la piel.

Como curiosidad, comentar que no todas las pieles se deshidratan con igual facilidad y así por ejemplo son las pieles de raza asiática las que mayor pérdida de agua transepidérmica presentan y por tanto más tendencia tienen a la deshidratación.

¿Cómo podemos hidratar nuestra piel?

Por una parte existe la posibilidad de una hidratación de la piel desde el interior, para lo cual deberíamos ingerir en torno a litro y medio o dos litros de agua diarios. Esto no mejorará sólo nuestra piel sino también el resto de nuestro organismo.

Respecto a la hidratación externa (productos aplicados directamente en nuestra piel), existen múltiples opciones en el mercado cuya función es precisamente conseguir esa hidratación de la piel y buscan aportar o restaurar la hidratación del estrato córneo mediante diferentes mecanismos (oclusión, captación de agua del exterior, conservación del agua de las capas más internas de nuestra piel, etc).

Así se clasifican en humectantes que captan agua del exterior (sorbitol, glicerina, urea, alfa hidroxiácidos. Estos últimos además como hemos comentado exfolian la piel), hidratantes oclusivos que previenen mediante oclusión física la pérdida de agua de la piel (lanolina, siliconas, oxido de zin, aceites minerals), emolientes que restauran el espacio entre los corneocitos o células del estrato córneo (escualeno, colesterol, ácidos grasos, ácido hialurónico), proteínas esenciales del factor humectante natural que combinan moléculas de bajo peso molecular que retienen agua (aminoácidos, amonio, ácido úrico, glucosamina, ácidos orgánicos, péptidos) y sustancias antiinflamatorias no esteroideos que intentarían mimetizar el efecto corticoideo de reparación de barrera cutánea.

Para intensificar y acelerar la recuperación de una correcta hidratación de la piel se recomienda combinar productos hidratantes con tratamientos cosméticos.

Tratamientos cosméticos para restaurar la hidratación de la piel

Dentro de los tratamientos cosméticos destacamos los peelings ya sean peelings físicos (mediante láser superficiales) o peelings químicos (por ejemplo a base de ácido glicólico). El objetivo de este tipo de tratamientos va a ser precisamente ayudar a eliminar ese exceso de células muertas y estrato córneo desestructurado que se ha acumulado durante los meses del verano estimulado por las diversas agresiones externas. Mediante estos procedimientos lo que conseguimos es la regeneración del estrato córneo, que aparecerá ahora más organizado y fino, aportando con ello un aspecto más luminoso a la piel y habrá recuperado sus funciones de hidratación de la piel.

Hidratación mediante productos de uso cutáneo

Para la hidratación de la piel mediante el uso de productos de aplicación cutánea escogeremos mejor aquellos que combinen diferentes principios activos como ácidos (destacamos los alfahidroxiácidos como ácido glicólico) que favorezcan la exfoliación de las células muertas y capas más superficiales. Además el ácido glicólico a bajas concentraciones ha demostrado poseer efecto hidratante. Así mismo el ácido retinoico o sus derivados favorecen también la regeneración del estrato córneo pero dado que pueden irritar la piel ya de por sí delicada tras el verano deberán combinarse con principios activos humectantes (urea, aminoácidos, ceramidas, glicerina, siliconas, niacinamida, manteca de karité, etc).

A destacar que el tiempo de contacto de estos productos en nuestra piel es importante y por ello se recomienda aplicar estos productos hidratantes varias veces al día. Es más, sería muy recomendable realizar tratamientos en cabina de hidratación, donde se realizan diferentes pasos buscando la eliminación de células muertas y toxinas y la hidratación y aplicación de sustancias calmantes para nuestra piel.

Recuperar hábitos saludables

Además de hacer este tratamiento intensivo de hidratación será también fundamental eliminar factores agravantes como puede ser el lavado excesivo de cara. Se recomiendan en este tiempo escoger limpiadores a base de leches o aguas micelares más suaves para nuestra piel que evitan que se incremente la pérdida transepidérmica de agua.

¿Por qué es importante tratar una piel deshidratada?

No sólo porque una correcta hidratación va a suponer un impacto muy positivo para el aspecto cosmético de nuestra piel, sino porque una piel deshidratada va a inflamarse con más facilidad conllevando con ello molestias y sensación de picor e irritabilidad cutánea y va a perder su función barrera siendo con ello más probable los problemas de alergias (sensibilización a alérgenos que atraviesan la barrera cutánea) e incluso infecciones cutáneas.

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