Infecciones de transmisión sexual. Úlcera genital

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Categoría: Dermatología Clínica

¿Te ha aparecido una herida genital y no sabes qué has de hacer?

Lo primero es que conozcas que es el dermatólogo quien suele valorar este tipo de problemas. Es el especialista en enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ITS), pero también está entrenado para identificar otro tipo de causas y enfermedades que puede manifestarse como heridas úlceras en genitales.

¿Tiene tratamiento?

El primer paso a la hora de establecer el tratamiento adecuado es identificar la causa. En caso de que se trate de una úlcera genital de causa infecciosa o de transmisión sexual has de saber que en la mayoría de los casos va a tener tratamiento relativamente sencillo y altamente eficaz. En estos casos lo importante es descartar otras posibles infecciones de transmisión sexual asociadas que se hayan podido contagiar a la vez, como pueda ser el virus VIH.

¿De qué hablamos cuando decimos infecciones de transmisión sexual?

Son aquellas transmitidas por contacto sexual, independientemente de la práctica (oral, vaginal, anal) y que de la pareja sea de igual o distinto sexo. Matizar también que hay determinados gentes causantes de infecciones de transmisión sexual que también pueden producir lesiones cutáneas adquiriéndose por otras vías de contacto no sexual.

¿Mi pareja me ha sido infiel?

Que a tu pareja le hayan diagnosticado una infección de transmisión sexual no implica necesariamente que te haya sido infiel, pues en muchos casos los tiempos de incubación son muy largos y es difícil establecer en que momento se produjo el contagio.

Si tenemos una úlcera genital, ¿qué sospechas de ITS nos plantearíamos?

En primer lugar, por ser la más frecuente, habrá que descartar infección por virus herpes humano. Puede ser tanto tipo I como tipo II, siendo más frecuente este último. Lo característico de esta infección por virus de herpes genital es que la primera vez que se tiene contacto con el virus la mayoría de las personas no presentan ningún síntoma llamativo de interés. Sin embargo, los pocos que sí presentan síntomas van a padecer un cuadro febril, de intenso malestar, con hinchazón de los ganglios de las ingles dolorosos así como heridas (ulceraciones) genitales. Puede asociarse a escozor al orinar e incluso hematuria (sangre en orina).

Pasada la primera clínica en caso de haber dado síntomas se pasa a fase latente, y trascurrido un tiempo variable podrá reactivarse ante diferentes causas (infecciones, estrés, etc) manifestándose entonces como vesículas en una piel eritematosa acompañadas de escozor y picor. Estas vesículas se rompen fácilmente pues están en mucosa por lo que lo mas frecuente al hacer la exploración será ver la ulceración consistente en una herida blanquecina redondeada, generalmente múltiple.

Otra causa importante de ulceración genital en auge en los últimos tiempos es la sífilis (chancro). Generalmente lesión no dolorosa y única, aunque en ocasiones puede ser múltiples. A las pocas semanas si no se trata antes, aparecerán lesiones en el resto del cuerpo y otros síntomas como fiebre, malestar general, etc. Es el estadio de secundarismo altamente contagioso. El peligro de no ser diagnosticado es que pasada esta segunda fase puede quedarse la infección latente durante años y manifestarse ya después con daños irreversibles por ejemplo a nivel neurológico.

    • Chancroide: En este caso la herida (úlcera) es dolorosa y de aspecto sucio, acompañado de inflamación a nivel de las ingles de ese lado que aparece a la semana o tres semanas después de la primera herida. Es más frecuente en hombres y en el 10% de los casos se asocia también a sífilis o herpes genital
    • Donovaniosis: Esta enfermedad infecciosa consiste en la aparición de una herida de muy lenta evolución, que progresivamente va aumentando en extensión pero no en profundidad. No duele pero sangra con facilidad.
    • Linfogranuloma Venereo: En este caso la úlcera o herida inicial puede pasar desapercibido y lo llamativo es la inflamación (hinchazón y dolor) que afecta principalmente a la región inguinal, donde se palpan unos bultos inflamados (linfangitis) que acaban supurando pus al exterior. Está causado por una bacteria (Clamidia Trachomatis) que responde bien a tres semanas de tratamiento antibiótico.
    • Traumática: En muchas ocasiones las heridas localizadas a nivel genital, en contra de lo que a primera vista pudiera parecer, no se deben a causa infecciosas sino traumáticas. Esto se explica porque la mucosa carece de capa cornea (capa más superficial de la piel que proporciona gran resistencia frente a las agresiones) por lo que, al igual que pasa en la mucosa oral, ante ciertos roces pueden aparecer heridas que tarden un tiempo en curar. Sin embargo, antes de llegar a este diagnostico tendremos que haber excluido mediante historia clínica y exploraciones pertinentes complementarias (cultivos, análisis laboratorio PCR…) aquellas infecciones de transmisión sexual de las que hemos hablado.
    • Oncológica: Si observamos una herida o ulceración en mucosa que pasados dos meses no cura tendrá que biopsiarse (coger un trozo de piel afectada para analizar al microscopio) porque algunos cánceres pueden manifestarse así.
    • Farmacológica: En otras ocasiones puede ser un medicamento que estemos tomando el causante de esta herida en la mucosa genital. Al suspender la toma de dicho medicamento, se puede observar como se cura la herida en todas las ocasiones.
    • Reumatológica: Existen otras  reumatológicas más raras como lupus, aftosis bilateral recurrente, Bechet, etc que pueden manifestarse con heridas o úlceras en mucosas. Se asocian además a otros síntomas o manifestaciones en otras partes del cuerpo.
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