No hagas caso de lo que dice una influencer sobre cómo tratar tu acné

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De un tiempo a esta parte, los profesionales sanitarios estamos observando una inquietante conducta en Internet, concretamente en las principales redes sociales: personas sin formación sanitaria de ningún tipo recomiendan medicamentos; algunos de ellos con receta, que no solo rayan la legalidad o la vulneran directamente, sino que además pueden entrañar riesgos para la salud.

Aunque este comportamiento viene siendo más o menos habitual en redes sociales desde hace bastante tiempo, lo cierto es que no ha saltado a los medios hasta esta semana, a raíz de las publicaciones del farmacéutico Guillermo M. Melgar, administrador de la cuenta de Twitter @farmaenfurecida, sobre un producto para el acné.

Este profesional sanitario denuncia que las oficinas de farmacia están asistiendo a una especie de marea de personas pidiendo cajas de Eridosis en toallitas para secar “los granitos” a raíz de los consejos que varias influencers han ofrecido en sus redes sociales. Según Melgar, el problema viene cuando se les solicita la receta, ya que este producto es un medicamento que requiere prescripción y receta médica.

Qué es Eridosis

El medicamento de la polémica consta de unas toallitas húmedas impregnadas con eritromicina, un antibiótico de amplio espectro activo frente a Propionibacterium acnes, una bacteria presente en la microbiota normal de la piel ligada al acné, a la blefaritis (inflamación de los párpados) y a la endoftalmitis postquirúrgica (una complicación muy grave tras cirugía intraocular).

Este medicamento es un viejo conocido de los dermatólogos, ya que se descubrió en 1952 y se desarrolló para tratar infecciones bacterianas de diferente índole. Posteriormente, en su uso tópico (local)  sus indicaciones se fueron restringiendo hasta quedar como opción terapéutica solo para algunas de ellas, fundamentalmente el acné.

Sin embargo, desde hace casi tres décadas, este fármaco usado de forma aislada (no asociado a otros medicamentos) ha caído en desuso para combatir el acné, ya que su eficacia para este problema es escasa y a lo largo de los años se han desarrollado soluciones más efectivas para tratarlo.

Lo que de verdad funciona contra el acné

Diagnóstico por un dermatólogo

El primer paso para implantar un tratamiento eficaz contra el acné es acudir a un dermatólogo que determine qué clase de acné tiene el paciente, la existencia o no de factores hormonales anómalos que haya que tratar en paralelo y cuál es la mejor vía de tratamiento. Automedicarse no solo no mejora el acné, sino que además puede empeorar el estado de la piel.

Terapia combinada contra el acné

Por regla general, el dermatólogo suele empezar prescribiendo lociones y cremas con peróxido de benzoilo  y derivados del acido retinoico. Estos productos ejercen una acción específica contra Propionibacterium acnes, y  además tienen propiedades comedolíticas, queratolíticas y seborreguladoras. Es decir, además de anular la bacteria causante del acné elimina el comedón, suaviza la piel engrosada con un efecto peeling y reduce la producción de sebo, sustancia implicada en la obstrucción de los poros y en la aparición de granos.

También se pautan antibióticos (bien tópicos, bien orales) como las tetraciclinas en los casos de acné inflamatorio, ya que son muy efectivos frente a las bacterias y su acción es bastante prolongada.

Con respecto a la isotretinoína oral , hay que recordar que este retinoide arrastra una especie de leyenda negra por sus supuestos y terribles efectos secundarios. No obstante, después de años usándolo en miles de pacientes, ha demostrado que el temor no estaba justificado. De hecho, es una de las alternativas más eficaces para tratar el acné moderado o grave.

En cualquier caso, su administración requiere un estricto control analítico por parte del especialista, para vigilar posibles alteraciones en el perfil lipídico (colesterol) y hepático.  No obstante, pautado a dosis bajas es un fármaco muy seguro y eficaz para curar el acné.

Asimismo, las mujeres en edad fértil deben evitar quedarse embarazadas mientras estén en tratamiento con isotretinoína, ya que este medicamento tiene efectos teratogénicos (malformaciones en el feto). Finalmente, los pacientes que tomen este fármaco tampoco pueden donar sangre hasta un mes  después de haber concluido la terapia con él.

En clínicas de referencia como la nuestra estos tratamientos se suelen asociar a láseres específicos para ir tratando tanto el acné como las marcas que deja en la piel, terapia biofotónica (kleresca), peelings específicos... según la necesidad específica de la piel en cada momento y de la evolución del acné.

Eficacia de las toallitas con eritromicina

A tenor de la gran cantidad de soluciones existentes en la actualidad para tratar el acné, no parece tener mucho sentido recurrir a las toallitas que han causado polémica estos días. La sospecha generalizada entre los dermatólogos es que el formato ha podido despistar a las prescriptoras de belleza, que posiblemente lo han confundido con un producto cosmético.

En cualquier caso, hay que destacar que su supuesta eficacia seguramente se debe a la acción de uno de sus excipientes: el alcohol. Este ingrediente en realidad reseca la piel y por eso puede dar la sensación de que el grano encoge o desaparece más deprisa. Asimismo, hay que saber que el producto pierde eficacia después de un tiempo (no muy largo) usándolo debido a la resistencia que desarrolla la bacteria causante del acné.

Seguridad de las toallitas Eridosis

Una de las preguntas que inevitablemente surgen cuando alguien sin la formación adecuada recomienda un fármaco, se refiere a los riesgos potenciales o a las contraindicaciones que pueden presentarse.

Afortunadamente, y en este caso concreto, los riesgos son pocos y leves, sobre todo porque la concentración de eritromicina en cada una de estas toallitas es de un escaso 2%.

De esta forma, salvo las personas alérgicas a la eritromicina que sí pueden experimentar una reacción severa, la mayoría de problemas derivados de usar las toallitas sin supervisión se limitarán a irritación, sequedad y descamación de la piel debido al efecto del alcohol que contienen como excipiente, no al antibiótico como tal.

Eso sí, hay que tener en cuenta que la eritromicina puede incrementar su efecto irritante y descamativo si se combina con cosméticos o productos de belleza exfoliantes o abrasivos.

Los medicamentos necesitan supervisión profesional

En definitiva, el problema que subyace bajo esta polémica de las toallitas con eritromicina no es tanto el peligro para la salud  derivados de su uso para secar granitos. En realidad, lo que preocupa a los especialistas es que este caso no es más que el reflejo de una tendencia cada vez más habitual en redes sociales, que es la de que recomendar fármacos y tratamientos sin tener formación, experiencia o capacitación profesional para ello.

En este sentido, hay que recordar que la prescripción de fármacos forma parte de un acto médico y obedece a un diagnóstico que ha de ser específico para cada paciente después de haber estudiado su caso en profundidad. Ni siquiera los medicamentos que pueden venderse con receta deben dispensarse sin una mínima atención previa por parte del farmacéutico, algo que en casos como el que nos ocupa no sucede. 

Si quieres conocer más sobre tratamientos efectivos para el acné visita nuestras unidades específicas:

Unidad de Acné Grupo Pedro Jaén.

Unidad de Láser Grupo Pedro Jaén.

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