La rosácea, cuestión de ambiente

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Categoría: Rosácea

Cuando nuestros pacientes con rosácea nos preguntan cuál es la causa de su problema, a qué se debe ese molesto enrojecimiento de la cara, y la aparición de lesiones que recuerdan al acné, no resulta fácil ofrecer una respuesta sencilla y fácil de comprender. Hablamos de factores vasculares, infecciosos, ambientales y de una predisposición genética.

En el CosmoDerm 2012, Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Dermatología Cosmética y Estética, celebrado recientemente en Madrid, el Profesor Frank Powell, del Mater Misericordiae University Hospital de Dublín, explicó brillantemente la importancia de un microambiente cutáneo alterado en el desarrollo de esta enfermedad.

En los pacientes con rosácea el pH de la piel está elevado, mientras que la hidratación está disminuida.

Por otro lado, la respuesta inmune innata reacciona en exceso y existe un perfil anómalo de ácidos grasos cutáneos. Este último factor favorece la proliferación del Demodex folliculorum, parásito microscópico que, aunque se puede encontrar en cualquier persona, es más abundante en los pacientes con rosácea. Aunque su papel en el desarrollo de la enfermedad ha sido controvertido, parece demostrado su papel en la activación de la respuesta inmunológica que conduce al desarrollo de las típicas lesiones inflamatorias de la rosácea.

Los tratamientos eficaces para controlar la rosácea colaboran de un modo u otro a la modificación de ese microambiente alterado, permitiendo acortar los episodios inflamatorios y reducir su número.

Según el Dr.Powell, la forma eritemato-telangiectásica, que suele considerarse una forma inicial o un subtipo de la rosácea, sería probablemente una entidad diferenciada, con un tratamiento también distinto.

Se trata de aquellos pacientes que sufren “cuperosis”, es decir, enrojecimiento facial con pequeñas venitas visibles en la piel de la cara. En estos casos, el tratamiento de elección es el láser vascular, que puede actuar eficazmente sobre esos vasos alterados.

Así pues, a la luz de los conocimientos actuales, no sólo existen múltiples factores ambientales que contribuyen a desencadenar los brotes de rosácea, sino que un microambiente cutáneo alterado es clave en su desarrollo. Lo dicho, cuestión de ambiente.

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