Manchas solares en la piel

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Categoría: Melasma y manchas solares

La presencia de manchas solares o manchas marrones en áreas de piel expuesta al sol, como la cara y las manos, es un hecho casi constante a partir de ciertas edades, pero a menudo aparece precozmente, como consecuencia de la exposición solar y una predisposición personal de base genética.

Constituyen un motivo frecuente de consulta, tanto por su repercusión estética como por la preocupación respecto a su relación con procesos cancerosos de la piel.

En este sentido, lo primero y más importante es efectuar un diagnóstico correcto, diferenciando las manchas solares simples, sin riesgo para la salud, que son las más frecuentes, de otras alteraciones pigmentadas que sí son peligrosas, como el lentigo maligno o las queratosis actínicas pigmentadas.

En la mayoría de los casos el aspecto clínico es característico y puede ser suficiente para efectuar un diagnóstico correcto, pero la dermatoscopia, practicada habitualmente por los dermatólogos, cuando se evalúa una lesión pigmentada, resulta siempre de gran ayuda.

Cuando hablamos de manchas solares siempre insistimos en la importancia de la prevención de su aparición, que al fin y al cabo es el mejor tratamiento.

El uso habitual de protectores solares en las zonas sensibles y habitualmente expuestas al sol (cara, escote, manos) disminuye el riesgo de aparición de estas lesiones inestéticas, aunque en nuestro medio es muy difícil realizar una protección solar tan perfecta como para reducir este riesgo a cero, especialmente cuando existe una predisposición personal, condicionada por factores genéticos.

Tratamiento de manchas solares

El siguiente paso sería el tratamiento de las manchas solares ya establecidas. Existen numerosos despigmentantes de aplicación tópica en el mercado, aunque su eficacia es variable.

En la pigmentación facial más difusa, del tipo del melasma, similar a la que se produce durante el embarazo, el tratamiento se basa en primer lugar en el uso de este tipo de productos, que frecuentemente prescribimos como fórmulas magistrales, adaptadas al problema personal de cada paciente. En estos casos el uso de otras herramientas, como distintos tipos de láser, es más bien un complemento al tratamiento químico, y puede ayudar a mejorar los resultados en determinados casos.

En las manchas solares localizadas, lentigos simples o lentigos solares, suele resultar más eficaz el empleo de métodos de tratamiento físicos, especialmente láser específico para pigmentos. La última novedad en este campo es el Picosure, un nuevo láser capaz de emitir altos picos de energía en pulsos de duración mil veces menor que los existentes hasta ahora, aumentando así la capacidad para fragmentar las partículas de pigmento y erradicar las manchas solares de un modo más eficaz.

En resumen, la lucha contra las manchas solares o “manchas del sol” se basa en tres pilares: diagnóstico dermatológico correcto, prevención activa y tratamiento individualizado. El uso complementario de cosméticos adecuados que contribuyan a unificar el tono de la piel servirá para reforzar los resultados.

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