Nevus que afecta la cara

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Categoria: Lunares

Una de las situaciones que se repiten con frecuencia cuando un paciente acude para revisar sus "lunares", es que pregunte por la conveniencia o no de quitar ese bulto o "verruga" que le afea el rostro. Me estoy refiriendo a esas elevaciones que dibujaron en la nariz de la malvada bruja de Blancanieves, pero que también adornan labios de mujeres bellas, como Cindy Crawford.

Lo lleva con resignación desde que alguien, profesional o no, sentenció que mejor era "no tocarlo".


Le transmitieron una idea que asoció con riesgo y el paciente imagina dos opciones: transformación en cáncer o resultado estético nefasto. La primera no tiene razón de ser.

Como algunos nevus crecen lentamente con los años, lo que antes era un lunar gracioso ahora se convierte en algo antiestético. Hay ubicaciones más llamativas como alrededores de nariz, labios y siempre que el tamaño sobrepase la media esfera.

Hay que decir que el término verruga es incorrecto.

Los dermatólogos con ese término definimos las lesiones víricas que son debidas al virus del papiloma humano. Aunque pueden salir en la cara, tienen otro aspecto; son proyecciones de piel de aparición reciente y que suelen sangrar fácilmente al roce o afeitado.

Los nevus, por el contrario, forman parte de la fisonomía de la persona. Precisamente uno de los temores es a sentirse extraño sin el, o a que los demás noten mucho el cambio.

Los estudios de percepción demuestran que dos personas cuando establecen comunicación visual, se miran directamente a los ojos, a no ser que exista algo disarmónico en la cara. Entonces los ojos desviarían su atención de forma inconsciente y repetitiva hacia ese punto. Los niños pequeños son la prueba de ello; al cogerlos en brazos, por su desinhibición, buscan tocar esas elevaciones.

Por el contrario, una vez eliminado el foco de atención (en este caso el nevus), la observación relajada trasmite una nueva imagen, pero difícilmente el interlocutor lo va a atribuir a un cambio morfológico. Más bien pensará en un nuevo look capilar o un buen descanso nocturno.

Algunas personas no se lo quitan, esgrimiendo como excusa el “recio abolengo” del nevus; también lo tenia un familiar cercano y además en la misma ubicación. Lo primero tiene su base por la tendencia familiar a tener nevus, pero la ubicación no se hereda.

Mi opinión es que las cosas feas, aunque de familia, hay que intentar mejorarlas.

Existen distintas técnicas para eliminarlos (Láser de Erbio, de CO2, electrobisturí de radiofrecuencia, afeitado o extirpación quirúrgicas...) y conseguir un buen resultado depende del dominio que cada dermatólogo tenga de ellas. La mejoría estética suele ser altamente satisfactoria.

Solo nos queda animar a consultar estos casos, pues la exclamación más frecuente cuando el paciente se ve sin el nevus es: ¿Por qué no me lo habré quitado antes?


                                                         

Nevus en el labio


                                                       

           15 días tras eliminación con bisturí radiofrecuencia

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