Parálisis facial periférica, ¿se puede rehabilitar?

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Categoría: Parálisis facial periférica

La parálisis facial periférica puede beneficiarse de un tratamiento rehabilitador combinado, con objetivos claramente funcionales. Los estudios científicos han demostrado el beneficio de los tratamientos de rehabilitación a medio y largo plazo, fundamentalmente de la Reeducación Neuromuscular Facial y el uso de la Toxina botulínica.

La reeducación neuromuscular está orientada a lograr el control motor fino, evitando los ejercicios globales y de máximo esfuerzo.

La realización adecuada de los ejercicios faciales mejora la función de los músculos faciales, que participan en la mímica, la expresión, el habla y la deglución. Asimismo, el paciente debe aprender estrategias para evitar la aparición de movimientos anómalos, llamados sincinesias, que aparecen con frecuencia después de la lesión nerviosa.

Existen diversas estrategias para controlarlas, entre otras abrir simétricamente los ojos junto a la realización de movimientos bucales, realizar ejercicios de estiramientos del lado afectado en la musculatura de la mímica que pueda estar implicada en las sincinesias, aprender a percibir la tensión y la relajación muscular, aplicar métodos para reducir la tensión cuando esta aparezca como el automasaje en la cara y cuello, y detener el ejercicio en caso de aparecer un movimiento involuntario.

La reeducación muscular y las repeticiones sistemáticas y coordinadas de los ejercicios correctos, pueden favorecer la reinervación de estructuras parcialmente dañadas.

El grado de lesión nerviosa en la parálisis facial es un aspecto que puede determinar el éxito del tratamiento, pero en diversos estudios científicos se han podido observar resultados positivos por ejemplo la disminución de las sincinesias en pacientes que presentaban una lesión nerviosa completa (neurotmesis).

La motivación de los pacientes es un aspecto que se considera de vital importancia para lograr el cumplimiento y el éxito del tratamiento.

El hecho de no lograr unos determinados objetivos del tratamiento, puede deberse a la dificultad de mantener la motivación constante durante todo el proceso terapéutico, que puede ser largo y debe ser sistemáticamente programado.

Actualmente, el tratamiento con toxina botulínica en la parálisis facial, puede mejorar la simetría de la cara tanto en reposo como en movimiento, lo que facilitará la realización de los ejercicios faciales y permitirá un mejor control del movimiento. Para ello, y dependiendo de cada caso valorado de forma individual, puede estar indicado infiltrar el lado sano, el afectado o ambos. La toxina se puede utilizar en todas las fases evolutivas de la parálisis facial independientemente de su causa, tras una adecuada exploración clínica. La duración de su efecto es transitoria (alrededor de 3-4 meses) y prácticamente no tiene efectos secundarios.

La calidad de la rehabilitación de la parálisis facial, implicada en el desarrollo de la plasticidad cerebral y por tanto en la reorganización de los patrones faciales normales, es un claro factor determinante de los resultados clínicos y funcionales.

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