Presente y futuro de los tratamientos para el vitíligo

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El vitíligo no es contagioso, no duele y, aunque en ocasiones puede estar asociado a otras patologías, se trata de un trastorno fundamentalmente estético que no pone en peligro la vida del paciente. Esto ha hecho que incluso la propia comunidad dermatológica a veces haya cometido el error de no prestarle la atención que realmente merece.

Sin embargo, precisamente por ser una patología de repercusiones fundamentalmente estéticas, el vitíligo tiene una enorme repercusión emocional. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pacientes no tiene la suerte de Winnie Harlow, la modelo canadiense que ha hecho de su vitíligo su seña de identidad para destacar en las pasarelas, y debe enfrentarse cada día a situaciones difíciles por culpa de “esas manchas blancas” que se reparten por su cuerpo y por su cara.

Estrés, ansiedad, depresión… son bastante habituales entre los pacientes con vitíligo, que a veces encuentran dificultades a la hora de encontrar trabajo o entablar relaciones sociales.

Por este motivo, en la Unidad de Vitíligo del Grupo Pedro Jaén trabajamos para ofrecer a los pacientes un mejor conocimiento y manejo de la enfermedad, además de diversos tratamientos que han demostrado eficacia a la hora de tratarlo.

¿Qué es el vitíligo?

El vitíligo es una alteración caracterizada por la aparición de manchas blancas en la piel. Pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo, aunque las zonas más habituales son:  la piel alrededor de los ojos, alrededor de la boca, las axilas, los codos, las muñecas, las manos, los dedos, las rodillas y, en general, cualquier zona donde la piel esté sometida a roce, como el cuello, por el contacto repetido con collares o colgantes, los hombros, por lo mismo con los tirantes del sujetador o la cintura por la fricción cinturones o la cinturilla de faldas y pantalones.

¿Por qué se produce el vitíligo?

Las manchas de vitíligo se producen porque en esa zona de la piel falta melanina. La melanina es el pigmento natural que da color a la piel es responsable de que nuestra epidermis no sea totalmente blanca y se pueda poner morena cuando está expuesta durante cierto tiempo a la radiación solar. Pues bien, en las manchas de vitíligo no hay melanina porque faltan las células que la producen, que se llaman melanocitos.

¿Qué les pasa a los melanocitos en el vitíligo?

El vitíligo está catalogado como trastorno autoinmune. En este tipo de enfermedades y alteraciones, el sistema inmunológico (las defensas naturales del organismo) identifica erróneamente células propias como si fueran virus o bacterias con capacidad para hacernos enfermar y las destruye.

En el caso concreto del vitíligo, el sistema inmunológico interpreta que los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, son invasores y acaba con ellos. El resultado de la destrucción del melanocito es la despigmentación de la piel por falta de melanina. 

Causas del vitíligo

¿Por qué aparece el vitíligo? ¿es por el estrés, por algo que comemos, por algo con lo que estamos en contacto…?

Todavía existen muchas incógnitas pendientes de resolver en cuanto al origen del vitíligo. Sin embargo, también sabemos bastantes cosas al respecto, como que por ejemplo hay una predisposición genética a padecerlo en aquellas personas que tienen familiares con vitíligo u otras enfermedades autoinmunes, principalmente relacionadas con la glándula tiroides.

Por otro lado, existen factores que pueden desencadenar o empeorar el vitíligo en personas ya diagnosticadas o con una predisposición a padecerlo. El más habitual es el estrés, bien sea físico como el haber padecido una infección importante, haber pasado por una cirugía, dar a luz… bien psicológico.

Este es el factor que más refieren los pacientes en consulta; principalmente de componente laboral, pero también el estrés producido por alguna situación personal complicada. Esto no quiere decir que sea la causa original, ya que la mayor parte de personas que sufren estrés no padecen vitíligo, pero sí es un factor que puede empeorarlo o hacer que aflore.

Otro desencadenante bastante común del vitíligo es la fricción o roce continuado sobre la piel por parte de objetos como relojes, pulseras, colgantes, elásticos de la ropa, tirantes…, o cualquier traumatismo sobre la piel, tales como heridas o procesos inflamatorios.

En cuanto a la alimentación, más allá de llevar una dieta sana rica en antioxidantes, no existe ninguna recomendación con base científica suficiente para aconsejar o desaconsejar ningún alimento en concreto.

¿Podemos prevenir el vitíligo?

Por desgracia, a día de hoy no existe ninguna manera de prevenir el vitíligo. No obstante, sabemos que evitar los posibles desencadenantes que hemos referido hará que sea más difícil que empeore, aunque a pesar de ello puede ocurrir.

Tampoco podemos predecir cómo va a evolucionar este trastorno en el futuro. De esta forma, aunque se están llevando a cabo estudios al respecto, de momento no se ha encontrado ningún marcador fiable.

En cualquier caso, sí podemos destacar la importancia de llevar a cabo un diagnóstico precoz del vitíligo por dos razones fundamentales. La primera es que cuanto antes se detecte y antes se empiece a tratar, existe una mayor probabilidad de que el paciente responda a las terapias.

Por otro lado, el vitíligo puede confundirse con otras alteraciones como la pitiriasis alba, la pitiriasis versicolor o la hipomelanosis en gotas. Esta confusión repercute en que los tratamientos adecuados se aplican con retraso, un factor que puede perjudicar el pronóstico del paciente.

¿El vitíligo tiene tratamiento?

El hecho de que no podamos el vitíligo o no podamos predecir su evolución no quiere decir que no exista la posibilidad de instaurar tratamientos efectivos. El vitíligo tiene tratamiento y hay opciones muy satisfactorias para los pacientes. Eso sí, no existen tratamientos mágicos, por lo que se debe desconfiar por completo de cualquier terapia que prometa mejorías rápidas y definitivas, porque actualmente estas afirmaciones no se ajustan a la realidad. 

Esto es así porque los melanocitos, que son las células que queremos regenerar, son células muy especializadas, de tal modo que el proceso de multiplicarse, diferenciarse, desplazarse hasta la parte de la piel donde cumplen su función y empezar a producir pigmento (melanina), les lleva unas cuantas semanas.

Tratamientos para el vitíligo

A día de hoy el tratamiento convencional más eficaz es la fototerapia, que puede potenciarse con cremas y cápsulas para mejorar sus resultados.

¿En qué consiste la fototerapia para el vitíligo?

La luz ultravioleta es uno de los estímulos más potentes para que los melanocitos produzcan melanina. Este tipo de luz se encuentra de forma natural en la luz solar. Sin embargo, esta va acompañada de radiación nociva para la piel que, además, tienen efectos contraproducentes de cara a tratar el vitíligo.

La fototerapia consiste en aplicar de forma controlada las zonas con vitíligo a una forma de luz ultravioleta (ultravioleta B de banda estrecha) que estimula los melanocitos y evita la parte más perjudicial de la luz del sol. La luz ultravioleta B se puede administrar de varias formas dependiendo del caso: con una lámpara de mano, panales, en cabinas, láser…

Cirugía del vitíligo

En ocasiones la fototerapia no funciona o la mejoría que se consigue es solamente parcial. Esto suele ser debido a que nuestras defensas han acabado con todos los melanocitos y no hay una base para que puedan multiplicarse y a partir de ahí que la zona vuelva a coger color. En estos casos, si queremos intentar seguir mejorando la mejor opción suele ser lo que se conoce como cirugía del vitíligo, trasplante de melanocitos o injerto de melanocitos.

¿En qué consiste el trasplante o injerto de melanocitos?

La base de la cirugía del pigmento es similar al de los trasplantes o injertos de pelo, en los que se lleva pelo de una zona en la que hay de sobra a otra en la que falta. Pues bien, en el vitíligo en lugar de llevar pelo, lo que se lleva de una zona a otra son las células que faltan, los melanocitos.

El proceso consiste en coger melanocitos (normalmente del muslo) mediante succión, se hace una suspensión concentrada con ellos y se implantan en las manchas de vitíligo. Posteriormente, los melanocitos trasplantados deben proliferar y multiplicarse para repigmentar toda la zona que había quedado blanca. 

El trasplante de melanocitos para el vitíligo es un tratamiento que no se suele realizar de entrada. Por regla general, la fototerapia es la primera opción terapéutica, reservando el injerto de melanocitos cuando esta alternativa ha fracasado y necesitamos seguir repigmentando las manchas blancas.

Eficacia del trasplante de melanocitos para el vitíligo

Antes de someterse a una cirugía, la pregunta obligada es ¿se trata de una opción efectiva? En el caso del trasplante de melanocitos para el vitíligo, hemos de decir que sí es un tratamiento eficaz. No obstante, la eficacia es variable dependiendo del tipo de vitíligo.

Si se trata de un vitíligo localizado solamente a un lado del cuerpo la probabilidad de repigmentar como mínimo el 75% de la mancha es de entre un 70% y 80%. En los vitíligos que afectan a los dos lados del cuerpo que además no han respondido a ningún otro tratamiento el injerto suele ser menos eficaz (en torno a un 50%-60%).

Aunque puede parecer una cifra no demasiado espectacular, hay que tener en cuenta que se trata de casos en los que no se ha podido pigmentar de ninguna manera con otros tratamientos y que la alternativa es no mejorar nada. Salvo excepciones, el área máxima aconsejable a tratar por sesión es de 100 cm2, siendo aconsejable realizar varias sesiones si se quiere repigmentar un área más extensa.

Nuevos tratamientos para el vitíligo

Últimamente se habla de unos tratamientos nuevos para el vitíligo que funcionan muy bien, llamados los inhibidores de JAK.

Los inhibidores de JAK o inhibidores de la vía JAK-STAT son unas moléculas desarrolladas en los últimos años, que bloquean de forma selectiva la acción de las defensas que destruyen los melanocitos, evitando que dichas defensas los ataquen.

Ya se utilizan en otros campos de la medicina para el tratamiento de artritis reumatoide o enfermedad inflamatoria intestinal y se están probando en otras enfermedades de la piel como dermatitis atópica, la psoriasis o la alopecia areata. Su uso en el tratamiento del vitíligo es completamente novedoso, aunque muy prometedor, a tenor de los estudios que hay actualmente en marcha.

En concreto, el Dr. Gonzalo Segurado, especialista en vitíligo y microscopía confocal de nuestro grupo, participa en ensayos clínicos con estas moléculas que probablemente nos darán muchas alegrías en el tratamiento del vitíligo en unos pocos años.

Contacta con la Unidad de Vitíligo del Grupo Pedro Jaén para un diagnóstico y un tratamiento diferencial. 

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