Los tatuajes de henna negra pueden causar problemas graves en la piel

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Desde hace unos años, la llegada del verano suele traer aparejada la proliferación de establecimientos y puestos al aire libre (paseos marítimos, playa, ferias, mercadillos…) en los que se hacen tatuajes con henna negra.

El fenómeno es actualmente tan habitual que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se ha visto obligada a publicar una serie de recomendaciones debido a que estos tatuajes de henna negra encierran graves peligros para la salud de la piel, fundamentalmente picor, escozor, inflamación, sarpullidos, manchas… pero también graves ampollas y cicatrices.

El motivo de alerta se debe, además, a que en los últimos años, se ha detectado un uso muy frecuente de tatuajes con henna negra en niños y adolescentes, animados probablemente por el carácter temporal de este tipo de dibujos, así como por su aparente inocuidad. Incluso, la moda de lucir pecas falsas para parecer más joven, alentada en redes sociales con el hashtag #fakefreckless, ha repercutido en la difusión de trucos para dibujarlas que no siempre resultan adecuados o saludables para la piel, entre ellos, usar henna oscura.

La henna negra no es henna

En realidad, la henna (también llamada alheña o arjeña) es un tinte vegetal de color rojizo que se elabora a partir de la hoja seca y el peciolo de la planta de Lawsonia alba Lam, un arbusto de la familia de las oleáceas.

Para obtener la henna natural, se trituran las partes vegetales y el producto se presenta en forma de polvo. Para usar la henna, hay que mezclar este polvo con agua hasta formar una pasta más o menos densa que posteriormente se emplea para teñir el pelo y otras zonas de la piel, generalmente, de las manos y de los pies.

Su aplicación sobre la piel es habitual en rituales religiosos y sociales de India, Pakistán, Irán, Yemen, Oriente Medio y África del Norte. La coloración que se obtiene con esta henna natural se logra aplicando la pasta directamente sobre la zona del cuerpo que se quiere teñir formando dibujos muy elaborados de color marrón rojizo. Cuanto mayor es el tiempo de exposición, más intensidad de color y mayor duración se logra. No obstante, éste tinte desaparece progresivamente en pocos días.

Sin embargo, "las presentaciones comerciales que se emplean en Occidente de henna negra a las que alude la AEMPS y sobre las que los dermatólogos han alertado en numerosas ocasiones, no tienen mucho que ver con la henna natural. De hecho, la denominada henna negra lleva sustancias químicas para oscurecer su color y lograr un tono castaño oscuro o negro, así como para prolongar la duración sobre la piel y el pelo", explica la Dra. Rita Rodrigues, especialista en piel sensible y dermatitis de contacto del Grupo Pedro Jaén.

Entre este abanico de sustancias que transforman la esencia de la henna natural, la que más preocupa a los especialistas en el cuidado de la piel es la parafenilendiamina (PPD), un ingrediente que se encuentra en diversos productos de consumo, como gomas, tinta para impresión, productos fotográficos, material de radiografías, lacas, calzado, artículos de piel… y que en cosmética se añade para incrementar la fijación del color y mejorar el resultado estético del producto en cuestión. El problema es que la parafenilendiamina tiene también una gran capacidad de penetración en la piel y un enorme potencial para causar alergias de contacto y otros efectos adversos en la piel.

Legislación sobre parafenilendiamina (PPD)

Debido a estos dos factores de riesgo para la salud de la piel, la legislación sobre el uso de la parafenilendiamina (PPD) en productos cosméticos ha ido endureciéndose progresivamente de unos años a esta parte. De esta forma, hasta 2009 solo se permitía una concentración máxima de PPD del 6% en tintes capilares. En ese año, la cifra se rebajó hasta el 2% para tintes capilares y siempre que se hubiera mezclado previamente con una base oxidante. Actualmente se prohíbe expresamente su uso directo sobre la piel, las cejas y las pestañas. Es decir, la parafenilendiamina (PPD) está completamente prohibida en formulaciones destinadas a hacer tatuajes, tanto temporales como permanentes.

A pesar de esta prohibición, periódicamente se refieren casos de productos para hacer tatuajes con henna negra que contienen concentraciones muy superiores; algunas de más del 20%. Estas concentraciones tan altas suelen provocar una respuesta inmunológica muy intensa que favorece la sensibilización al PPD y a otras sustancias que entran en contacto con la piel mientras se realiza el tatuaje, como el adhesivo del apósito o compuestos presentes en la goma de los guantes que debe usar el tatuador.

Asimismo, varios estudios al respecto de los riesgos de los tatuajes con henna advierten de que la parafenilendiamina puede provocar reacciones graves (tanto que algunas veces se requiere hospitalización) después de la aplicación del tinte, pero también pueden surgir años después de haber usado el producto.

“Una vez que un individuo se ha sensibilizado a PPD, esta sensibilización ya no desaparece, por lo que no podrá utilizar en un futuro tintes capilares, deberá tener cuidado con tintes de ropa y con el resto de productos que pueden contener PPD, pudiendo condicionar estos aspectos tanto su vida habitual como su actividad laboral. Es llamativa la intensidad de las sensibilizaciones a PPD adquiridas tras este tipo de tatuajes. Se han comunicado casos de niños sensibilizados mediante henna negra que, tras teñirse el pelo con un tinte capilar comercial, reaccionan a las pocas horas de forma intensa, precisando hospitalización para el control del cuadro e incluso ventilación asistida”, rezan las conclusiones de un trabajo publicado en Anales de Pediatría acerca de este tema.

Otros problemas asociados a la parafenilendiamina (PPD)

Con todo, los problemas asociados al uso de parafenilendiamina no se limitan únicamente a las reacciones cutáneas que pueden presentarse en el momento de aplicarse un producto que contenga esta sustancia química.

Según advierten los dermatólogos y alergólogos, una vez que se desarrolla una alergia de contacto a este compuesto es más probable que se sufran otras alergias cruzadas causadas por otros elementos presentes en algunos medicamentos (antidiabéticos, antiinflamatorios, fármacos para diversas dermatosis...) , tintes textiles, cremas fotoprotectoras, adhesivos quirúrgicos o, incluso, anestésicos similares a los usados en clínicas dentales.

El hecho de no relacionar una alergia a la henna con estas alergias cruzadas puede dar lugar a reacciones muy graves (asma, shock anafiláctico…) por no identificar la fuente del problema y no actuar a tiempo evitando el alérgeno.

Además, llaman la atención sobre el riesgo que esto puede representar para ciertos colectivos profesionales como peluqueros, profesionales de imprentas, conductores, trabajadores de cuero y elementos de piel, profesionales de la limpieza... que están en contacto con elementos que contienen bien PPD, bien sustancias similares a la parafenilendiamina de manera habitual.

Consejos para usar tintes con henna

Los dermatólogos recomiendan, independientemente del uso cosmético que se le vaya a dar a la henna (teñir el pelo o dibujar sobre la piel) que antes de adquirir el producto recordemos que la henna negra o marrón oscuro no existe y que si se vende con esta tonalidad probablemente contenga sustancias químicas susceptibles de causar una reacción alérgica.

De esta manera, es conveniente revisar el etiquetado de los productos que se usan para este fin y decantarse por los que estén libres de PPD y sus derivados. Si existen dudas al respecto de los ingredientes del producto, lo más prudente es llevar a cabo una prueba previa en una zona pequeña de la piel para comprobar que no hay reacción o consultar previamente con un dermatólogo, para conocer cuáles son los productos seguros para la piel y el cuero cabelludo. 

Con respecto a los tintes capilares, llaman la atención sobre el uso de productos adquiridos en establecimientos no autorizados y de uso domiciliario y explican que, aunque la sensibilización a la parafenilendiamina es dependiente del tiempo de exposición y de la dosis de producto utilizada, bastan cinco minutos para que un tinte capilar que contenga PPD desencadene una reacción alérgica.

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