Tanorexia, cuando el bronceado es adictivo

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Categoría: Cáncer de piel

Vivimos en un mundo rodeados de excesos y el culto al cuerpo no es una excepción. Junto con otros comportamientos extralimitados (vigorexia, ortorexia) la tanorexia implica de lleno a nuestra especialidad. La palabra no está admitida por la RAE y tiene su raíz en el verbo en inglés, broncearse ("to tan").

Consiste en la búsqueda obsesiva de un tono de piel moreno, a ser posible, durante todo el año.

De forma natural, la piel responde a la exposición solar, aumentando la formación de melanina. En latitudes alejadas del ecuador, está melanogénesis sigue un ciclo oscilante, según discurren las estaciones. A mayor radiación lumínica sobre nuestra piel, mayor formación de pigmento, para protegernos de sus efectos negativos. Saltarse los ciclos naturales nunca es bueno y menos, cuando con ello, estamos sometiendo al órgano que nos aísla del exterior a un estrés físico.

Las consecuencias, tantas veces glosadas, de fotoenvejecimiento cutáneo y carcinogénesis, parecen no disuadir a aquellos que tienen esta adicción.

El término no es exagerado. Se ha comprobado en algunas de estas personas, reacciones que recuerdan al síndrome de abstinencia, tras la administración de naltrexona, un fármaco que bloquea receptores opiáceos. La proliferación de centros de bronceado ha puesto más de relieve esta problemática.

Si con esto no fuera suficiente, existe un fármaco que tienen el mismo efecto que la hormona hipofisaria  (melanocortinas) y que estimula al melanocito. Se llama Melanotan y existen dos tipos. Están en fase avanzada de estudio para tratamiento de enfermedades dermatológicas que cursan con fotosensibilidad (porfíria eritropoyética y erupción polimorfa lumínica).

El Melanotan II tiene además efectos anorexígenos, aumenta la líbido e induce la erección. Con estos antecedentes, no es de extrañar que circulen por gimnasios, centros de bronceado y que se haya creado página de seguidores en internet. Se la conoce con el nombre de "Barbie drug".

Su relación con la aparición de nevus e incluso su transformación a melanoma, está en estudio.

Un bronceado saludable es el que termina difuminandose, porque siendo su función la de protección solar, esta ya no se haga necesaria.

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