Rosácea, una enfermedad más allá de la piel

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En estos días, las redes sociales han vuelto a experimentar una de sus constantes revoluciones a raíz de dos testimonios de personajes populares en torno a la rosácea que padecen. Mientras que el cantante Dani Martín tiraba de humor e ironía para hablar de la patología restándole importancia, la presentadora Paula Vázquez se mostraba menos optimista y alegaba que a ella la rosácea que le diagnosticaron hace un par de años sí le condiciona la vida aunque “he aprendido a vivir con ella”.

Ambos posts suscitaron numerosas reacciones y comentarios, algunos de los cuales respondían a mitos, creencias erróneas y consejos que no deben seguir los pacientes con rosácea. Te los aclaramos.

El impacto de la rosácea va más allá de la piel

La rosácea es una enfermedad de carácter inflamatorio que afecta a la piel de la cara, concretamente a la zona central (mejillas, barbilla, frente y nariz), aunque en algunos casos también puede extenderse a las a otras áreas. Existen cuatro tipos de rosácea en función de la sintomatología:

Rosácea eritematosa telangiectásica

Se caracteriza por el enrojecimiento brusco de las mejillas, la frente y la nariz. Este enrojecimiento repentino, denominado flushing, va acompañado de escozor, sensación de quemazón, pico e incluso dolor. La piel se muestra muy sensible al tacto y aparece inflamada y especialmente seca. Los vasos sanguíneos se dilatan y son visibles a través de la piel. Además, aparecen pequeñas arañas vasculares (telangiectasias).

Estos episodios se pueden dar de manera más o menos recurrente cuando el paciente se expone a ciertos factores desencadenantes (frío, calor, cambio brusco de temperatura, ingesta de alcohol, estrés…).

Rosácea pápulo pustolosa

Este tipo de rosácea también cursa con enrojecimiento en la cara, pero en este caso es menos llamativo que en la rosácea eritematosa. Lo más característico de la rosácea pápulo pustulosa es la aparición de lesiones muy similares a las del acné. En estos casos, la piel adquiere una apariencia grasa y no arde o pica con tanta intensidad.

Estos factores hacen que esta clase de rosácea se confunda a menudo con el acné, lo que resulta bastante perjudicial para el paciente, ya que los tratamientos topicos para el acné pueden empeorar considerablemente la piel con rosácea.  Es decir, las cremas que mejoran el acne empeoran este tipo de rosácea.

En este caso es importante contar con el diagnóstico, seguimiento y control de un dermatólogo porque en realidad ciertos medicamentos (fármacos via oral, que se toman “por boca”)  que normalmente se recetan para el acné son efectivos para controlar la rosácea, pero han de administrarse en casos muy bien seleccionados y en unas dosis mas bajas que para el acné.

Si el paciente busca soluciones por su cuenta pensando que tiene acné en lugar de esta clase de rosácea lo más habitual es que empeore.

Rosácea ocular

Este tipo de rosácea es especialmente molesto y condiciona bastante la calidad de vida de los pacientes. Se manifiesta con enrojecimiento, sequedad, picor y sensación de quemazón en los ojos. Asimismo, la rosácea ocular provoca fotofobia (sensibilidad extrema a la luz), visión borrosa y lagrimeo abundante. Además, suele complicarse con otros problemas oculares, como la conjuntivitis y la uveítis; inflamación de la conjuntiva y la úvea, respectivamente.

Rosácea fimatosa

La rosácea fimatosa se caracteriza por el engrosamiento de la piel en ciertas zonas, como la nariz (rinofima), la frente (metofima), el mentón (gnatofima), los párpados (blefarofima) o los lóbulos de las orejas (otofima). En estas zonas aparecen nódulos perceptibles al tacto que llegan a deformar el área en la que se localizan.

En estos casos la piel adquiere una apariencia muy acartonada, inflamada y enrojecida, casi amoratada. La superficie de la piel brilla por la grasa y presenta poros muy dilatados y venas rojas visibles.

Los síntomas de la rosácea pueden ser más o menos intensos, pero por regla general causan un impacto muy negativo en la vida de los pacientes no solo por la incomodidad física, sino también emocional.

Muchos pacientes refieren en consulta que sus relaciones sociales y afectivas se ven afectadas porque la rosácea afea su apariencia física y les hace parecer descuidados, poco aseados o incluso individuos que abusan de sustancias como drogas o alcohol.

Causas de la rosácea

Las causas exactas de la rosácea se desconocen, aunque se sabe que hay predisposición genética, que quien ha sufrido un episodio es más vulnerable a sufrir más en el futuro. Aunque puede manifestarse a cualquier edad, la rosácea es más habitual en adultos jóvenes de entre 30 y 50 años y más frecuente en personas con piel clara. Hay más casos de mujeres con rosácea, pero lo cierto es que cuando afecta a un varón los síntomas son generalmente más severos.

Hay varios estudios que relacionan la rosácea con Helicobacter pylori, la bacteria causante de la úlcera de estómago y desde hace relativamente poco se sabe que algunos casos de rosácea están relacionados con Demodex foliculorum un ácaro con forma de lombriz que se encuentra en los poros de la piel y en los folículos y que se alimenta de las secreciones sebáceas y de la piel muerta. 

¿La rosácea se cura?

Una de las aseveraciones que más se ha escuchado estos días a raíz de los posts de Martín y Vázquez es que la rosácea no tiene curación… y no es del todo cierto.

Por un lado, es verdad que la rosácea está considerada una enfermedad crónica cuyos tratamientos sirven para atenuar las secuelas, aliviar los síntomas y espaciar los brotes. Sin embargo, actualmente existe un arsenal terapéutico lo suficientemente amplio para mantener la patología controlada de manera que el paciente esté libre de síntomas durante periodos muy prolongados. De hecho en muchos casos conseguimos que el paciente no tenga ningún brote más a lo largo de su vida y sabemos que en la mayoría de los casos lo más efectivo es combinar varios tratamientos en lugar de usar monoterapia.

Disponemos de retinoides a dosis muy bajas (los fármacos contra el acné referidos anteriormente), antibióticos tópicos y orales, fórmulas magistrales, medicamentos en crema para aliviar la cuperosis asociada a la rosácea, láseres, luz pulsada que acaban incluso con los engrosamientos de la rosácea fimatosa… en definitiva, no hay motivos para que alguien sufra las consecuencias de la rosácea sin poder hacer nada al respecto.

Asimismo, en el Grupo Pedro Jaén somos referencia internacional en el uso del microscopio confocal, un microscopio muy sofisticado que emplea una técnica óptica de imagen para incrementar el contraste y reconstruir imágenes tridimensionales que nos permite determinar si hay un exceso de Demodex folliculorum en la piel del paciente y aplicar así el tratamiento adecuado para atajar este problema y solucionar la rosácea de manera definitiva. Este microscopio permite hacer una biopsia de la piel sin necesidad de dar puntos y por tanto sin dejar cicatriz, y es totalmente indoloro.

Debido a la relación de la rosácea con este ácaro, en estos pacientes el tratamiento con el antiparasitario ivermectina  mejora la enfermedad de forma muy importante, llegando a curarla para siempre en algunos casos. Se administra tanto de forma de crema como oral (en comprimidos).

No obstante, es cierto que se desconocen con exactitud todos los factores que intervienen en los casos de curación de la patología, por lo que se sigue investigando en ello para conseguir nuevas vías de tratamiento.

Cuidados básicos de la piel con rosácea

Limpieza suave

Es importante prestar atención a la rutina de limpieza diaria usando para ello leches, aguas micelares, agua termal o cremas limpiadoras en lugar de tónicos, productos con alcohol o formulaciones en gel o jabón. En general, todos los limpiadores que se retiran con aclarado tienden a resecar la piel y eso es especialmente perjudicial para los pacientes con rosácea.

Por otra parte, hay lavarse la cara con agua no demasiado caliente (que también reseca más la piel) y secarla con toallas suaves y sin restregar, sino a base de pequeños toques. Todos los gestos de cuidado de la piel deben finalizar aplicando una crema muy hidratante y fotoprotector. Evitar la radiación solar es fundamental en cualquier persona; si tiene rosácea es vital, ya que el sol es uno de los principales enemigos de los pacientes con esta enfermedad.

Cosmética específica

Toda la cosmética que usen los pacientes con rosácea ha de ser específica para pieles sensibles. Además, según el consejo de su dermatólogo pueden necesitar productos con principios activos antirrojeces, calmantes o antiinflamatorios. Los pacientes deben vigilar que estos artículos lleven la menor cantidad posible de conservantes y que no incluyan alcohol ni fragancia.

Hidratación constante

Es conveniente que los pacientes con rosácea hidraten su piel a menudo, especialmente cuando están al aire libre. También deben tener la precaución de no exponerse a cambios bruscos de temperatura y poner especial cuidado en resguardarse del frío intenso y del viento. En estos entornos deben reforzar el ritual de hidratación con productos emolientes. En este sentido, cabe recordar que la piel con rosácea sufre una pérdida transepidérmica de agua mayor que la de las pieles normales. Es decir, se deshidrata fácil y rápidamente, por lo que hay que aplicar crema hidratante a menudo.

Qué debes evitar a toda costa si tienes rosácea

Los pacientes con rosácea deben evitar el tabaco, el alcohol, las comidas picantes y tomar bebidas y comidas muy calientes. Tampoco es recomendable que recurran a tratamientos dermatológicos estéticos a base de retinoides, ácido glicólico… y en casa tampoco deben aplicarse exfoliaciones fuertes ni limpiarse con cepillos eléctricos. Estos dispositivos ofrecen la posibilidad de usar cabezales específicos para piel sensible, pero normalmente también resultan demasiado agresivos para la piel con rosácea.

Maquillarse con rosácea

Las chicas con rosácea que deseen maquillarse pueden hacerlo sin ningún problema. Existen fondos y bases de maquillaje muy cubrientes que tapan las rojeces y venitas perfectamente sin dar al cutis un aspecto artificial o acartonado. Muchos de estos productos están formulados con pigmentos verdes para neutralizar el rojo; correctores que también se pueden encontrar en stick y que se aplican antes de la base de maquillaje para una cobertura total.

Asimismo, ya hay bases de maquillaje con filtro solar, algo que las hace especialmente interesantes para las pacientes con rosácea.

El principal problema de estas pacientes en realidad reside no tanto en maquillarse, sino en retirar el maquillaje por la noche. Para llevar a cabo esta rutina, las pacientes deben recordar usar presentaciones en forma de leche, agua micelar o cremas que arrastren los cosméticos sin agredir la piel.

Para aplicar estos productos, son preferibles los pañuelos de papel en lugar de discos de algodón o toallitas desmaquillantes. Los tónicos, las soluciones con alcohol y los cosméticos con fragancia están totalmente desaconsejados.

Si crees que puedes tener rosácea, visita la Unidad de Rosácea del Grupo Pedro Jaén. 

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