Un láser para cada tipo de mancha en tu piel

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El verano está tocando a su fin y aunque todavía haya algunos afortunados que pueden disfrutar de sus vacaciones estivales en septiembre, lo cierto es que estamos en el momento idóneo para pasar revista a nuestra piel, hacer un recuento de los estragos que el calor y el sol han podido causar en ella y tomar medidas para poner remedio cuanto antes.

La hiperpigmentación de la piel es uno de los motivos de consulta más frecuentes, si no el que más, en esta época del año. Aunque no se trate de una afección grave, lo cierto es que las manchas cutáneas son una de las alteraciones que más impacto estético producen en uno mismo y frente a los demás, ya que confieren a la epidermis un aspecto apagado, envejecido o incluso sucio, según refieren los propios pacientes en consulta.

Manchas solares, ¿todas son iguales?

Aunque la edad, los factores hormonales y la predisposición genética también juegan un papel en la aparición de las manchas de la piel, lo cierto es que la radiación ultravioleta es la principal causante de ellas, además de ser un factor agravante de las que ya existen.

Según explicaba uno de nuestros especialistas, el Dr. Adrián Alegre hace unos días en la revista Telva, “las manchas cutáneas que aparecen después del verano se deben fundamentalmente a la activación de los melanocitos; las células encargadas de dar color a nuestra piel”.

Cuando los melanocitos se exponen a la radiación solar sin la protección suficiente, generan melanina en mayor cantidad y la piel se oscurece progresivamente. Cuando el pigmento se acumula más en unas zonas que en otras, se producen las manchas solares, mucho más evidentes y llamativas a la vuelta del verano.

No obstante, dentro de las manchas cutáneas hay que diferenciar entre:

Léntigos solares

Son las manifestaciones más evidentes del fotoenvejecimiento. Se trata de manchas marrones con bordes irregulares y coloración desigual. Los pacientes suelen describirlas como “pecas grandes” y se localizan, fundamentalmente, en los hombros, los brazos, las manos, la cara y el escote, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo que haya estado expuesta a un exceso de radiación ultravioleta.

De hecho, los léntigos solares son las secuelas de las quemaduras solares que se hayan podido sufrir en la infancia y en la adolescencia, ya que, como repetimos siempre, la piel tiene memoria y las consecuencias más severas de los excesos que cometemos con el sol suelen manifestarse muchos años después de haberse producido.

Los léntigos suelen aparecer en grupo y suelen aumentar de número a medida que vamos cumpliendo años. No duelen, no pican y no revisten gravedad, pero hay que vigilarlos para diferenciarlos de los denominados léntigos malignos, lesiones cancerígenas que sí hay que extirpar con cirugía.

Melasma

El melasma es un tipo de hiperpigmentación que tiene un claro componente genético y hormonal, aunque la exposición solar repercute en un agravamiento notable de la hiperpigmentación característica del melasma, asociado casi siempre a los tratamientos con anticonceptivos orales, al embarazo o a patologías tiroideas. Por este motivo, las consultas por melasma se multiplican en otoño, ya que resultan mucho más evidentes.

Las manchas de melasma son de color castaño oscuro y se localizan fundamentalmente en la cara siguiendo patrones simétricos. De esta forma, las manchas pueden agruparse en la zona central del rostro (labio superior, frente, mentón y mejillas), en el área malar (mejillas y nariz) o en la mandíbula, aunque esta manifestación es la menos frecuente.

Los estrógenos y la progesterona, ciertos déficits nutricionales y algunos medicamentos antiepilépticos juegan un papel importante como desencadenantes delmelasma. Sin embargo, actualmente se desconocen las causas exactas que desencadenan este mecanismo que mancha la piel.

Para conocer más sobre el melasma, navega por nuestra web.

Hipomelanosis en gotas

Mención aparte merecen la hipomelanosis guttata o hipomelanonosis en gotas. El motivo de referenciarlas de manera especial es que, aunque se trata de una alteración del color de la piel causado por la exposición al sol, la manifestación no es una mancha oscura en la epidermis, sino todo lo contrario.

La hipomelanosis en gotas es un trastorno de la pigmentación de la piel caracterizado por manchas blancas de forma más o menos circular. Estas aparecen en las zonas más expuestas a la radiación ultravioleta, sobre todo brazos y piernas. Estas manchas son más evidentes durante y después del verano debido al contraste que se produce con la piel circundante, que está más oscura.

Su aparición se debe al agotamiento de los melanocitos que, después de años de exposición solar excesiva, han perdido la capacidad de producir melanina. De esta forma, en lugar de hiperpigmentarse en determinadas zonas, la piel sufre decoloración en estas áreas en las que los melanocitos tienen el mecanismo alterado.

Más información sobre hipomelanosis en gotas, esas manchas blancas en brazos y piernas.

Una solución para cada tipo de mancha

El hecho de que no todas las manchas cutáneas sean iguales determina la solución más adecuada para cada una. Por este motivo, además, es fundamental contar con un buen diagnóstico previo a la implantación de uno u otro tratamiento, ya que de lo contrario las manchas no solo no desaparecerán, sino que además pueden empeorar.

Láser para léntigos solares

Los léntigos solares afectan a las capas más superficiales de la dermis. De esta forma, son fáciles de eliminar con láser. Estos tratamientos se basan en la destrucción selectiva del acúmulo de melanina que mancha la piel. En función del criterio del especialista, los léntigos solares podrán eliminarse con

  • Láser de alejandrita de picosegundos. Es una de las tecnologías láser más efectivas para acabar con cualquier tipo de mancha cutánea. No es doloroso, se aplica rápidamente y en pocas sesiones se logran muy buenos resultados. La ventaja que tiene este tipo de láser es que también sirve para pigmentaciones más profundas y que además puede emplearse en el tratamiento de manchas hormonales, además de las solares.
  • Láser Q-Switched. Indicado para eliminar manchas solares, logra hacer efecto en pocas sesiones.
  • Luz pulsada optimizada. Permite tratar zonas muy extensas en las que hay muchos léntigos o de considerable tamaño. Además, su efecto puede aprovecharse para mejorar lesiones vasculares en un mismo gesto.

Después de la sesión de láser es normal sentir la piel de la cara irritada, un poco inflamada y levemente enrojecida. A lo largo de las horas, las manchas se oscurecen y se descaman. Las escamas, de color oscuro, permanecen sobre el léntigo de una a tres semanas. Transcurrido ese plazo, las escamas se desprenden dejando una leve pigmentación en la piel, que acaba desapareciendo en pocos días. 

Más información sobre el tratamiento de los léntigos solares con láser.

Láser para el melasma

Las hiperpigmentaciones de tipo hormonal afectan a capas más profundas de la piel y son más difíciles de eliminar con láser. No obstante, esta tecnología láser se emplea como complemento para los tratamientos despigmentantes de las manchas de melasma en forma de peelings químicos y cremas que se prescriben para aclarar progresivamente las manchas de melasma, ya que se ha demostrado que combinar varias opciones terapéuticas logra mejores resultados que centrarse en una sola línea de acción.

El láser que se administra para tratar las manchas inducen la eliminación del pigmento usando potencias bajas que no causan heridas ni costras en la piel. Las sesiones se espacian entre treinta y cuarenta días y se complementan con productos despigmentantes.

Generalmente, estas formulaciones incluyen principios activos que bloquean la producción de melanina, tales como la hidroquinona, el ácido kójico o el tranexámico, entre otros. Asimismo, se requieren ingredientes promuevan la renovación cutánea a base de exfoliar la piel que ha está hiperpigmentada, como los alfahidroxiácidos y los retinoides.

Finalmente, es necesario aplicar antioxidantes como la vitamina C con carácter preventivo para eliminar el daño causado por el sol antes de que llegue a instaurarse por completo en forma de pigmento indeseado.

Algunos de estos productos se aplican en la consulta del dermatólogo estético y otros pueden administrarse en casa, eso sí, siguiendo estrictamente las indicaciones del dermatólogo para no ser demasiado agresivos con la piel o acabar provocando justo el efecto contrario al que se persigue, que es la hiperpigmentación de la piel como reacción ante la inflamación causada por productos mal aplicados.

Periódicamente, los dermatólogos de la Unidad de Melasma y Manchas Solares de nuestro equipo revisan la evolución del caso para determinar la necesidad de repetir alguna sesión de láser o modificar la pauta de peelings y cremas despigmentantes.

Láser para hipomelanosis en gotas

El láser recomendado para la hipomelanosis en gotas suele ser un láser fraccionado, bien ablativo (produce costras que se caen al cabo de los días) o no ablativo. Este tipo de láser no agrede tanto la piel, no produce costras y facilita la vida posterior a las sesiones. En este caso, el tratamiento con láser se combina con la terapia con luz ultravioleta, ya que no pretendemos retirar el pigmento acumulado, sino que los melanocitos que habían perdido su función y ya no producían melanina vuelvan a hacerlo gracias al estímulo de estos dos procedimientos.

Es necesario aplicar este tratamiento en varias sesiones, cuyo número dependerá de los resultados y la evolución que se vayan observando tras cada una de ellas. Además se prescribe fotoprotección solar adecuada para no agravar el proceso de fotoenvejecimiento.

Antes de empezar un tratamiento con láser

  • Hay que esperar a que la piel haya recuperado su tono normal; es decir, que no esté bronceada. Lo habitual es esperar en torno a un mes después de finalizar la exposición solar intensa.
  • Según el diagnóstico del especialista, es posible que unos días o semanas antes de iniciar el tratamiento, sea necesario aplicar cremas despigmentantes que ayuden a potenciar el resultado de las sesiones de láser.
  • En zonas especialmente sensibles puede ser aconsejable la aplicación de alguna crema anestésica para evitar las molestias propias del láser (quemazón o dolor).

Y además del láser…

  • Después de llevar a cabo un tratamiento con láser es imprescindible evitar la exposición solar y extremar la fotoprotección usando cremas específicas prescritas por el dermatólogo y cosméticos de cuidado diario con filtro solar elevado, además de buscar la sombra cuando se salga a la calle.
  • Para acelerar la recuperación de la piel y sacar el máximo partido a los tratamientos recibidos es conveniente hidratar la piel en profundidad según las indicaciones del especialista en función del tipo de láser que haya empleado.
  • Algunos tipos de láser ablativo causan la aparición de escamas y costras en la piel que dificultan la vida cotidiana en los días posteriores a la sesión, ya que no se caen hasta pasadas un par de semanas, un plazo en el que es mejor quedarse en casa.
  • No obstante, para evitar esta circunstancia las sesiones pueden repartirse para no ser demasiado agresivos con la piel y favorecer la reincorporación inmediata de los pacientes a su vida normal, ya que únicamente se experimenta un ligero enrojecimiento de la piel fácilmente disimulable con maquillaje.

¿Tienes dudas sobre el tipo de láser que necesitas?

Contacta con la Unidad de láser del Grupo de Dermatología Pedro Jaén.

 

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