Urticaria, cada vez más frecuente en las consultas de alergia

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Las enfermedades alérgicas se han convertido en un problema de salud pública a nivel mundial. De hecho, se calcula que en torno al 40 % de la población mundial está afectada por una o varias enfermedades de componente alérgico y todo indica que esta cifra va en aumento. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 la mitad de la población mundial sufrirá algún tipo de alergia.

Cada vez más personas experimentan reacciones de mayor o menor intensidad derivadas de la exposición a alimentos, productos químicos, tejidos, cosméticos… gran parte de estas respuestas anómalas del sistema inmunológico se manifiestan en la piel y, por lo tanto, constituyen una cifra importante de consultas en nuestra Unidad de Alergias.

Según nos cuenta nuestra alergóloga, la Dra. Elisa Haroun, “la urticaria es uno de los motivos más frecuentes en las consultas de alergología; se trata de una enfermedad que afecta de forma considerable a la calidad de vida de los pacientes”.

Por este motivo, es fundamental llevar a cabo un diagnóstico precoz y un tratamiento personalizado para que el abordaje de la patología sea óptimo.

Qué es la urticaria

La urticaria es una reacción alérgica pruriginosa (causa picor) ocasionada por la liberación de sustancias químicas por parte del sistema inmunológico del paciente que hacen que la piel se inflame y sufra las manifestaciones típicas de esta enfermedad.

La urticaria se clasifica según su duración: aguda o crónica; y en función de la existencia o no de factores desencadenantes: espontánea o inducible. La urticaria aguda dura menos de seis semanas mientras que la urticaria crónica se caracteriza por la presencia de habones a diario o casi a diario durante más de seis semanas seguidas.

Síntomas de la urticaria

La reacción alérgica típica de la urticaria se manifiesta en forma de habones o ronchas de color rosado o amoratado que salen en la superficie de la piel. Estos verdugones suelen causar un picor bastante molesto y son mucho más visibles cuando el paciente se rasca.

La erupción de la urticaria suele desaparecer menos de 24 horas después de haber brotado sin dejar secuelas (salvo las erosiones que haya podido causarse la persona afectada al rascarse) y puede aparecer en otras localizaciones o no.

Causas de la urticaria

La urticaria aguda es una enfermedad benigna muy común. Un porcentaje elevado de la población presenta un brote de urticaria en algún momento de su vida ocasionado por un alérgeno presente en tejidos, cosméticos, alimentos, medicamentos, productos de uso cotidiano, elementos químicos….

No obstante, siempre hay que considerar que la urticaria sea de causa infecciosa; una circunstancia más frecuente en la población infantil, e incluso que la causa no llegue a identificarse nunca, en cuyo caso hablamos de urticaria idiopática.

La urticaria crónica, sin embargo, se caracteriza por periodos sintomáticos seguidos de épocas prolongadas en los que el paciente no experimenta ningún problema en la piel. En la urticaria crónica es menor frecuente que el desencadenante sea de tipo alérgico, aunque sí existen algunas alergias alimentarias que pueden causar urticaria crónica.

En las urticarias de tipo idopático sí suele haber, no obstante, una causa que exacerba la enfermedad. Estos detonantes suelen ser medicamentos; sobre todo antiinflamatorios no esteroideos, infecciones por virus, bacterias o parásitos y factores psicosociales (ansiedad, cuadros de estrés o depresión).

Finalmente, la urticaria inducible tiene una serie de desencadenantes físicos muy variados que, además, son muy difíciles de evitar porque forman parte de nuestra vida cotidiana, como es el caso del látex o el mero contacto con los alimentos, que a veces causan reacción con solo tocarlos, sin necesidad de que el paciente los ingiera.

Algunos de estos desencadenantes son prácticamente imposibles de evitar, como la radiación solar, el propio rascado, la presión sobre la piel, el frío, el calor… lo que complica enormemente la vida cotidiana del paciente.

Diagnóstico de la urticaria

El diagnóstico de la urticaria es clínico y debe realizarse siempre por un especialista. Es fundamental realizar una historia clínica detallada para clasificar correctamente la urticaria y debe ir acompañada de una minuciosa exploración física, seguida de la realización de un estudio alergológico, así como de otras pruebas complementarias (análisis de sangre, estudio de heces y biopsia cutánea) en aquellos casos que se considere necesario.

Si la urticaria se ha relacionado con alimentos ingeridos o toma de nuevos fármacos, está indicado un estudio alergológico.

Tratamiento de la urticaria

El primer consejo para los pacientes que sufren urticaria es evitar los factores desencadenantes en la medida de lo posible. Como tratamiento de primera elección, siempre se suelen prescribir antihistamínicos cuya dosis establecerá el especialista en función de la sintomatología concreta y la evolución de cada paciente.

En los casos más severos que cursen con angioedema (caracterizado por la inflamación de diferentes localizaciones, como párpados, manos, pies, lengua…) el alergólogo puede también recomendar corticoides orales pautados para ir reduciendo la dosis a medida que desaparecen los síntomas.

En casos que cursan con dificultad para respirar o para tragar, una verdadera urgencia, debe instaurarse rápidamente un tratamiento hospitalario con corticoides y adrenalina y el alergólogo puede valorar incluso que el paciente lleve encima medicación de emergencia ante un posible shock anafiláctico.

Cuando los antihistamínicos no logran controlar la urticaria crónica, existen terapias de segunda elección basadas en la administración de fármacos biológicos (Omalizumab). Por su parte, otros medicamentos como los antileucotrienos (montelukast) y las ciclosporinas están cayendo en desuso por la aparición de tratamientos cada vez más efectivos.

Urticaria y angioedema; no es lo mismo

Aunque a veces algunos pacientes confunden ambas manifestaciones, entre otras cosas porque pueden darse al mismo tiempo, lo cierto es que urticaria y angioedema presentan diferencias fundamentales.

Por un lado, la urticaria únicamente afecta a la superficie de la piel y suele causar un intenso picor, mientras que el angioedema incide en capas más profundas de la dermis y no pica.

Además, a diferencia de la urticaria, el angioedema se acompaña de una sensación de hormigueo, dolor o quemazón y tarda en resolverse más tiempo; en torno a 72 horas. Las lesiones típicas del angioedema son más grandes que las de la urticaria y también son más firmes al tacto.

Cabe destacar, asimismo, que el angioedema se caracteriza por la inflamación de labios, párpados, mejillas, manos, pies… e incluso edema de la lengua, de la úvula (la campanilla) o de la glotis (orificio superior de la laringe que modula la entrada de aire en la tráquea), lo que puede llegar a poner en peligro la vida del paciente.

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Unidad de Alergias Grupo Pedro Jaén.

 

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