Varices durante el embarazo

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Categoría: varices

La mujer moderna suele retrasar la edad del embarazo por cuestiones socioeconómicas y laborales. Debido a este hecho la planificación del tratamiento de las varices también ha cambiado (antes no solían tratarse hasta después del último embarazo) y es un tema de interés actual, sobre todo las varices durante el embarazo.

El embarazo provoca una dilatación venosa a todos los niveles. El riesgo de desarrollar patología en el sistema venoso superficial y varices durante el embarazo se estima entre el 8% y 20% . Esto es debido a una serie de cambios fisiológicos normales que inciden directamente sobre las venas:

    • Aumento del 20% al 30% en volumen total de sangre en el organismo.
    • Mayor capacidad de coagulación.
    • Interacciones hormonales (estrógenos y progestágenos).
    • Aumento del diámetro de las venas ováricas.
    • Factores mecánicos (compresión iliocava por el útero grávido).

Sabemos que el tamaño de las venas del sistema venoso profundo de las piernas no cambia demasiado, pero en aquellos casos con predisposición a desarrollar patología venosa (como los factores genéticos) los cambios fisiológicos del embarazo pueden desencadenarla y así tener más posibilidades de que le aparezcan varices durante el embarazo.

En el campo de la flebología, al tratarse casi siempre de problemas hasta cierto punto benignos, es conveniente esperar a valorar la situación unos meses después del parto, ver en qué situación quedaron las venas una vez corregidos los cambios fisiológicos de la gestación.

Hoy en día tiene sentido tratar las varices antes de planificar un embarazo.Las técnicas modernas de tratamiento de las varices, son mínimamente invasivas y pueden mejorar significativamente la calidad de vida. Aunque es posible que las várices aparezcan de nuevo con un hipotético embarazo, estas recidivas habitualmente tienen solución.

Por lo tanto, el plan de tratamiento de las mujeres que estimen quedarse embarazadas en el futuro debe formularse de manera individualizada teniendo en cuenta lo siguiente:

    • El riesgo de recurrencia de las varices.
    • El riesgo de complicaciones de su enfermedad venosa ya existente.
    • El beneficio que se espera obtener del tratamiento.
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