Descripción

La causa más frecuente de caída de pelo es la llamada alopecia androgenética o androgénica. Como su nombre indica, hay tres factores principales en su causa que son: la herencia, las hormonas masculinas y la edad.

La alopecia androgenética ocurre en un 40% de los hombres entre los 18 y los 39 años, y en un 95% de los mayores de 70 años. También afecta a mujeres, aunque en menor medida, aproximadamente a un 35% a los 50 años. Es un proceso tan frecuente en los hombres que casi se le puede considerar un hecho fisiológico normal. La tendencia a heredar este tipo de alopecia puede venir por parte materna o paterna. La edad de comienzo de la alopecia y su severidad varía de una familia a otra, y dentro de la misma familia varía también de unos varones a otros. A veces, esta tendencia familiar a tener menos pelo con la edad puede no manifestarse durante generaciones en los miembros de una misma familia.

Las hormonas masculinas (andrógenos) son la causa de que ocurra este tipo de alopecia, puesto que los eunucos nunca la padecen. Las personas que padecen alopecia androgenética no tienen por qué tener un exceso de andrógenos, sino que los folículos pilosos de la cabeza son más sensibles a estas hormonas.

 

Lo primero que suele notar la persona afectada es una pérdida aumentada del cabello y luego progresivamente aparece la alopecia, que se inicia en los varones con un retroceso de la línea de implantación (las llamadas «entradas») seguida de la pérdida de pelo en la región occipital (la llamada «coronilla»). En mujeres suele aparecer una pérdida difusa de pelo desde detrás de la frente hasta la «coronilla», sin apreciarse tan claramente las «entradas».

El diagnóstico de la alopecia androgenética es un diagnóstico eminentemente clínico. El diagnóstico puede realizarse en fases iniciales gracias a la ayuda de herramientas tecnológicas como el tricoscopio digital o sistemas de videotricoscopia. Ocasionalmente puede ser de utilidad un estudio analítico si se sospecha alguna alteración hormonal, sobre todo en las mujeres.

El aspecto más importante dentro del manejo de la alopecia androgenética es el farmacológico. Diferenciamos un tratamiento tópico y un tratamiento sistémico (medicamentos orales pertenecientes a la familia de los antiandrógenos). El tratamiento tópico se utiliza tanto en varones como en mujeres, mientras que antiandrógenos se utilizan en mayor medida en varones, aunque hay estudios que demuestran su eficacia en la mujer. Es importante recordar que cualquiera de los dos tratamientos debe ser mantenido durante largos periodos de tiempo.

El fármaco tópico se aplica externamente como loción o espuma y estimula el crecimiento del cabello, aumentando la fase de crecimiento folicular. Este producto permite que llegue más oxígeno, flujo sanguíneo y nutrientes al folículo. De esta forma, los folículos que se encuentran en fase de reposo se caen dejando paso a que empiece una nueva fase de crecimiento más prolongada, donde los cabellos van a adquirir mayor diámetro folicular.

Su efecto comienza a percibirse a los 3-4 meses de tratamiento, y el máximo se observa a los 12 meses. Es un medicamento muy seguro, sólo ocasionalmente produce una pequeña irritación en la piel del cuero cabelludo que puede mejorarse con champús específicos. Es fácil y relativamente cómodo de usar. Se aplica la solución o la espuma sobre el cuero cabelludo, con el pelo seco, directamente a través de cuentagotas/ pulverizador o con los dedos, respectivamente, de forma uniforme por la zona a tratar, y con la frecuencia indicada por su dermatólogo. Se suele recomendar utilizar 1 ml de solución en cada aplicación, no sobrepasando los 2 ml al día.

Los antiandrógenos han demostrado en estudios clínicos serios una gran eficacia (se han publicado en las mejores revistas de Dermatología de EEUU los resultados tras un periodo de tratamiento de 5 años y la mejoría es evidente respecto a los que no tomaban la medicación).

Su mecanismo de acción consiste en bloquear la acción de las hormonas masculinas pero sólo en los folículos del cuero cabelludo, por lo que no tiene prácticamente efectos secundarios. No obstante hay una serie de características de este fármaco que es importante conocer:

  • El tratamiento debe tomarse largos periodos de tiempo (muchos años), pues hace efecto mientras el paciente lo está tomando.
  • Los efectos beneficiosos empiezan a notarse a los 5-6 meses de iniciado el tratamiento y son máximos al año, o incluso algo más tarde en algunos pacientes.
  • Debe tomarse un comprimido diario, pero en el caso de que un día se nos olvide, no se debe compensar tomando 2 comprimidos al día siguiente.
  • Los efectos secundarios aparecen en menos del 2% de los pacientes, y en todos los casos son transitorios y leves. En casos muy raros se ha descrito una ligera disminución del deseo y de la potencia sexual, pero recalcamos que esto es muy infrecuente y siempre es reversible cuando se deja de tomar el fármaco.

Los fármacos antiandrógenos también pueden ser utilizados localmente, mediante la infiltración en el cuero cabelludo tras aplicar anestesia local. Este procedimiento puede utilizarse cada 4-6 meses como complemento oral o incluso como tratamiento aislado en algunos pacientes.

En mujeres el tratamiento se basa en el medicamento tópico y otro perfil de antiandrógenos a dosis bajas. En las mujeres es fundamental identificar si existe alguna alteración hormonal subyacente como el síndrome de ovario poliquístico, y ese caso realizar un adecuado estudio endocrinológico y valorar la utilización de anticonceptivos hormonales.

Como novedades no farmacológicas, disponemos de la bioestimulación con plasma autólogo aplicada mediante microinyecciones directamente en el cuero cabelludo.

Consiste en extraer sangre del propio paciente y aislar la porción de plasma rica en plaquetas con factores de crecimiento, que previa anestesia local se infiltra en las zonas del cuero cabelludo a tratar. Estimula el crecimiento folicular y aumenta el diámetro del cabello. Suelen realizarse 3-4 sesiones al año y habitualmente se utiliza como complemento al tratamiento con fármacos.