Carcinoma Espinocelular en Grupo de Dermatología Pedro Jaén

Carcinoma espinocelular


El carcinoma espinocelular es el segundo cáncer de piel en frecuencia. Se origina en las células de la epidermis llamadas queratinocitos. La causa principal de aparición de este tipo de tumor es la exposición al sol.


  • Síntomas

    El carcinoma espinocelular suele por aparecer en zonas fotoexpuestas como la cara y el cuello. Se presenta como una pequeña lesión rojiza con descamación superficial. De forma progresiva,  y habitualmente rápida, se va convirtiendo en una lesión tumoral con un centro muy queratosico que en ocasiones se ulcera y provoca sangrados.

     Este tipo de tumor tiene una gran capacidad de invasión local pero solo un 3-5% de los casos hacen metástasis.

    Existe una forma de carcinoma espinocelular denominada enfermedad de Bowen, que se refiere a un carcinoma in situ, lo cual significa que no es invasivo y por tanto no tiene capacidad metastásica. Este tumor tiene una clínica en forma de una placa rojiza con descamación superficial que va aumentado de tamaño periféricamente de forma lenta. Debe ser tratado antes de que inicie la fase infiltrativa.

  • Diagnóstico

    El diagnóstico de este tipo de tumor se realiza mediante una biopsia cutánea que nos puede ofrecer datos muy relevantes para conocer el pronóstico. 

    • En algunos casos puede ser de gran ayuda la microscopía confocal permitiendo evitar una biopsia y la ecografía cutánea para valorar el grado de infiltración.
    • En casos especialmente agresivos tendremos que utilizar técnicas de imagen radiológicas como el TAC o la resonancia magnética para valorar si existen metástasis o infiltración ósea.

  • Tratamiento

    El tratamiento del carcinoma espinocelular infiltrante es principalmente quirúrgico. La cirugía convencional con márgenes de seguridad permite obtener unas cifras de curación elevadas (94%) a 5 años. Sin embargo, en muchas ocasiones debemos elegir la cirugía de Mohs para la extirpación de este tipo de tumores ya que nos va a ofrecer unas cifras de curación más elevadas (99 %) sin necesidad de extirpar márgenes de seguridad.

    • En determinados casos que no esté indicada la cirugía, la radioterapia es una buena opción de tratamiento.

    En caso de tratar una enfermedad de Bowen, podemos optar por terapias como la Terapia fotodinámica o incluso cremas inmunomoduladores que en la mayoría de los casos van a resolver el problema.


 
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