Cirugía de Mohs


La técnica de la cirugía de Mohs estriba en realizar de forma sistemática y ordenada una secuencia que consiste en extirpar una capa de piel, aplanarla y analizarla al microscopio, pudiendo observar toda la base de esa capa. Este proceso se denomina pase o estadio. Al final de cada pase podremos saber si el tumor ha sido extirpado o si hay persistencia en alguna zona. En ese caso se realizará un nuevo pase, y así sucesivamente hasta completar la total extirpación. 

Esta técnica tiene una gran aceptación en Estados Unidos, donde más del 30% de todos los casos de cáncer de piel son intervenidos con cirugía de Mohs, y poco a poco va adquiriendo protagonismo en Europa.

La cirugía micrográfica de Mohs ocupa actualmente un lugar relevante en el tratamiento del cáncer de piel, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Además de la extirpación completa del tumor, este método tiene la extraordinaria ventaja adicional de no precisar márgenes de seguridad a ciegas. Debido a que la mayoría de los cánceres de piel se producen en la cara, esta técnica supone una gran ventaja para el enfermo, ya que permite el ahorro de tejido sano y mejores posibilidades de reconstrucción posquirúrgicas.


  • Indicaciones

    La cirugía de Mohs es una técnica quirúrgica que permite la extirpación de tumores cutáneos (carcinomas basocelulares, espinocelulares, carcinomas anexiales  y otros tipos de tumores cutáneos menos frecuentes) con los más elevados porcentajes de curación, próximos al 100% para tumores primarios. Esto es posible gracias a la supervisión microscópica que posibilita analizar el 100% de los bordes tumorales de cada una de las capas y de este modo poder guiar al cirujano en las sucesivas persistencias tumorales, hasta la completa extirpación del cáncer.

    Las estadísticas a largo plazo indican que la técnica de la cirugía de Mohs es la que consigue mayores porcentajes de curación, a pesar de que los enfermos que son tratados bajo esta modalidad suelen ser los de peor pronóstico.

  • Casos indicados

    Las estadísticas a largo plazo indican que la técnica de la cirugía de Mohs es la que mayores porcentajes de curación consigue a pesar de que los enfermos que son tratados bajo esta modalidad suelen ser los de peor pronóstico. Llamamos tumores de alto riesgo a aquéllos que, por sus características, tienen mayores probabilidades de recurrencia si son extirpados con terapias convencionales. Esto es debido a que en muchos casos tales tumores tienen prolongaciones que no pueden ser observadas clínicamente.

  • Recomendaciones

    Antes de la cirugía, se le preguntará acerca de sus antecedentes personales, consumo de fármacos y alergias, para conocer su estado de salud y valorar la realización de alguna prueba que pueda ser necesaria antes de la cirugía.

    Una vez indicada la cirugía, la secretaria le facilitará día, hora y lugar donde se llevará a cabo, así como un presupuesto detallado de los gastos. Asimismo, le facilitaremos un consentimiento informado, en el que están reflejadas las posibles complicaciones. Le rogamos lo lea y firme antes de la cirugía. Es habitual el uso de algún fármaco relajante previo a la cirugía.

    Una vez en quirófano, se administrará anestesia en la zona a intervenir y se procederá a realizar la cirugía para su enfermedad. Una vez que el tumor haya sido extirpado completamente mediante esta técnica, se procederá a la reconstrucción del defecto en el mismo acto quirúrgico. Al finalizar, se colocan unos apósitos compresivos, con la finalidad de evitar complicaciones. El médico le explicará las normas a seguir en los siguientes días. Habitualmente, se recomienda tomar un analgésico las primeras 48 horas y no tocar el apósito hasta la siguiente visita.

    Dependiendo del tipo de cirugía, los puntos se retiraran en un plazo de 5-7 días (es lo habitual en cirugía de la cara) o en 12-14 (otras cirugías con cierta tensión o localización). Ese día, se colocaran unas tiritas finas, que se mantendrán durante 48 horas más.

    En el momento de la retirada de puntos, le facilitaremos un informe quirúrgico y un informe anatomopatológico. Se le indicará también cuándo es recomendable que vuelva a revisión en consulta, pues es importante hacer un seguimiento periódico en todo paciente intervenido quirúrgicamente de tumores cutáneos. El intervalo de seguimiento es variable dependiendo del tipo de tumor extirpado, de la localización o de las características particulares de cada paciente, por lo que será su médico quien le irá informando del tiempo que ha de transcurrir hasta la siguiente cita. 


 
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