Arrugas faciales Grupo de dermatología Pedro Jaén

Toxina Botulínica


La toxina botulínica se ha convertido en el procedimiento estético más demandado en la actualidad. Su empleo en cosmética se inicia en el año 1987, al evidenciarse una mejoría de las arrugas de expresión del entrecejo al tratar un paciente con blefaroespasmo. Posteriormente aparecen las primeras publicaciones en los años 90 para el tratamiento de arrugas de entrecejo y zona periocular, demostrándose más tarde su utilidad en otras localizaciones.

Se trata de una proteína producida por una bacteria que, una vez modificada  y en dosis mínimas totalmente seguras, se emplea para producir una relajación temporal de los músculos faciales tratados.



  • ¿Cómo funciona?

    Su empleo en dermatología cosmética se basa en la capacidad de la toxina para relajar de forma precisa los músculos faciales que producen arrugas de expresión inestéticas. Conseguimos dar a la cara un aspecto armónico y relajado, suavizando expresiones faciales que endurecen el gesto (ceño fruncido, cara de mal humor) o mímicas faciales no favorecedoras (cara cansada, tristeza, estrés,..). 

    Con una técnica adecuada, la persona adquiere un aspecto descansado y natural sin perder en ningún momento su expresividad natural.

  • Indicaciones

    Las arrugas de expresión de la mitad superior de la cara constituyen la indicación más importante de la toxina botulínica en cosmética. En pocos días se consigue una mirada despejada, eliminando las arrugas del entrecejo, patas de gallo y frente.

    La toxina aplicada en músculos estratégicos, también consigue otros efectos como suavizar la proyección de la punta nasal, corregir una barbilla prominente o corregir las líneas de amargura que surgen de las comisuras bucales. Un conocimiento detallado de la anatomía y distribución de la musculatura dinámica facial permite mediante inyecciones en puntos estratégicos, el efecto conocido como “lifting sin cirugía”: al relajar músculos que traccionan la piel hacia abajo, conseguimos que los músculos no tratados actúen de forma ascendente.

  • Técnica

    Se trata de un procedimiento muy seguro, rápido, y mínimamente doloroso. Con una microaguja se inyecta la sustancia en el músculo o grupo muscular que queremos relajar.  En pacientes muy sensibles al dolor se puede aplicar una crema anestésica tópica una hora antes del tratamiento.


 
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