Rosácea, Grupo de Dermatología Pedro Jaén

Rosácea


La rosácea es una enfermedad del folículo pilosebáceo muy frecuente. Existe una mayor afectación de las mujeres frente a los varones (relación 2 a 1). En lo que respecta a la edad el pico de frecuencia está entre los 30-50 años, aunque la enfermedad se observa con frecuencia en personas de más de 60 años y ocasionalmente en niños. La rosácea es mucho más frecuente en fototipos claros (pieles con tez clara). 

Hay antecedentes familiares hasta en un 30 % de los pacientes con rosácea. Existe por tanto una predisposición genética en el desarrollo de la rosácea, y se calcula que puede afectar hasta a un 10 % de la población (15 % de hombres y 5 % de mujeres)


  • Síntomas

    La rosácea se caracteriza por una hipersensibilidad de la piel facial, junto con la aparición de rojeces y lesiones semejantes al acné (pústulas). Se manifiesta sobre todo en la región centrofacial. La distribución típica abarca las zonas convexas de la nariz, las mejillas, mentón y frente. A diferencia del acné, la afectación extrafacial es rara y no existen comedones.

    La rosácea presenta un curso crónico con exacerbaciones (periodos de actividad de la enfermedad se suceden con periodos de remisión).

  • Diagnóstico

    El diagnóstico de la rosácea es fundamentalmente clínico. Los rasgos que la caracterizan son las rojeces en la cara, los granos (pápulas y pústulas) y venas dilatadas o telangiectasias. En determinadas circunstancias es imprescindible un estudio analítico y hormonal.

    En algunas ocasiones las manifestaciones clínicas son poco claras y recurrimos a una biopsia de la piel, para someterla a un estudio por el especialista en anatomía patológica.

    Antes de comenzar el tratamiento de la rosácea el paciente deberá ser informado y evitar los factores conocidos como desencadenantes de los brotes:

    • Exposición al sol (radiación ultravioleta).
    • Exposición al calor (duchas prolongadas, saunas, exceso de ropa y exposición a cualquier fuente de calor).
    • Comidas y bebidas calientes.
    • Frío o viento fuerte.
    • Cremas irritantes.
    • Comida picante.
    • Alcohol.
    • Ejercicio físico intenso.
    • Estrés, ansiedad.
    • Algunos fármacos (antihipertensivos, vasodilatadores).
    • Corticoides tópicos.

  • Tratamientos médicos

    La piel de la rosácea necesita hidratación, porque existe una alteración de la barrera epidérmica, pero esta misma alteración la hace hipersensible y extremadamente intolerante, de modo que todos los productos que el paciente utilice de limpieza, de hidratación, de fotoprotección o de tratamiento deberán ser de elevada tolerancia.

    Isotretinoína

    Tratamiento oral con Isotretinoína cuyo componente es un derivado de la vitamina A; los denominamos “retinoides"

    Láser

    El tratamiento con láser en la rosácea es basa en la eliminación de los vasos sanguíneos dérmicos superficiales

    Productos Tópicos

    La rosácea puede ser tratada con productos tópicos con resultados muy satisfactorios. El dermatólogo debe valorar cada caso

    Antibiótico Oral

    El tratamiento con antibiótico oral permite mejorar el estado de la rosácea y debe ser controlado por un dermatólogo


 
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