Cuidados de la Piel del Bebé


La piel tiene una función de barrera que juega un papel muy importante en el mantenimiento de la homeostasis del cuerpo mediante la prevención de la pérdida de agua. La piel del niño recién nacido presenta características diferentes a la piel del niño mayor o adulto. Estas diferencias hacen que los cuidados de la piel del recién nacido, destinados a proteger y mantener su función de barrera, deban ser adecuados a sus características propias. Es importante anotar que la piel del recién nacido presenta algunas diferencias anatómicas y fisiológicas con la piel del niño mayor y más aun con la del adulto, diferencias que es fundamental conocer para poder dar unos cuidados adecuados a nuestros recién nacidos. 


  • Las recomendaciones en líneas generales las podríamos resumir en:
    • Ambiente tranquilo. 
    • Temperatura del agua: 36.5-37 º C. o Estancia a 23-24 º C. 
    • Limpiadores “Syndet”. Son detergentes sintéticos con pH neutro o ligeramente ácido, que tienen capacidad de limpieza pero no son agresivos sobre el manto lipídico. Los productos específicos para la piel de los bebés son syndets, por esto su uso es adecuado.
      En cualquier caso, no hay evidencia de que usar estos “syndets” sea mejor que el agua sola, cualquiera de las dos opciones es válida.
    • Frecuencia: Los expertos recomiendan un mínimo de 2-3 baños a la semana; y si son más no hay ningún problema.
    • Duración : Se recomiendan baños de unos 5-10 minutos para los recién. En bebés más mayores, no existe ninguna evidencia de que el baño más largo sea dañino. Además conforme se hacen mayores el baño puede ser un entretenimiento y no existe justificación médica para acortarlo.
    • Bañera segura, manteniendo en todo momento la atención al bebé. 
    • Hora del baño: mejor tarde-noche, para facilitar la relajación y el sueño. 
    • Es importante hidratar la piel del bebé tras el baño, secándola previamente a toquecitos con una toalla. No es recomendable frotar vigorosamente, pues esto también puede causar irritación. De este modo se debe aplicar una capa fina de crema, evitando que se quede muy acumulada en los pliegues (esto también puede causar irritación).  Utilizarla en la zona del pañal y alrededor de la boca también ayuda para evitar la dermatitis en estas zonas.
      En líneas generales podemos decir que las cremas hidratantes (emolientes) son más recomendables de entrada que  los aceites. Su uso al menos dos veces a la semana en bebés con dermatitis atópica o con factores de riesgo para la misma (como antecedentes en la familia…) ha demostrado que puede prevenir la dermatitis en el futuro. Se sabe que el uso de emolientes refuerza la barrera cutánea y podrían prevenir el desarrollo de alergias en el futuro.
  • Cuidados Específicos del área del pañal

    No existe evidencia científica firme que permita establecer qué pauta de higiene del área del pañal es adecuada para cada edad (neonato, lactante, niño pequeño). Tampoco la hay para definir qué producto es el más adecuado: solo agua, agua con jabón, toallitas. Sin embargo, el desarrollo en los últimos años de toallitas con mejores características permite utilizar esta estrategia, al menos con las mismas garantías, o mayores, a la utilización de agua sola.

    La utilización de agua con un gel adecuado para la piel del niño o syndet (gel sin jabón) parece ser una estrategia más adecuada frente al agua sola y equiparable a la utilización de toallitas.  La limpieza del área del pañal siempre debe realizarse de delante hacia atrás y con un material muy suave que evite la fricción excesiva de la zona. El objetivo de las recomendaciones respecto al uso del pañal es evitar el contacto, durante el menor tiempo posible, de heces y orina sobre la piel del bebé.

    Se debe utilizar pañales con capacidad absorbente y aireación adecuadas. No existe una evidencia que establezca la frecuencia del cambio del pañal, pero como norma general es recomendable tener el área del pañal sin ocluir el máximo tiempo posible y cambiar los pañales con frecuencia: cuanto antes, cada vez que haya deposición y no demorando en exceso el cambio cuando haya orina. La capacidad de algunos pañales para absorber y separar adecuadamente la orina de la piel del bebé permite dilatar este tiempo, sobre todo en determinadas situaciones como la noche. Es preferible utilizar una talla adecuada de pañal y que éste no quede muy ajustado.

    Resulta aconsejable la utilización de un emoliente después del baño y posiblemente, después del cambio del pañal. Los pañales y toallitas que incorporan productos emolientes en su composición no sustituyen, por ahora, esta práctica. Es preferible que el emoliente sea una pasta o pomada en lugar de crema o aceite. Es recomendable que la seguridad del emoliente haya sido demostrada clínicamente y no contenga productos potencialmente nocivos como perfumes, conservantes, antisépticos, etc. No se deben utilizar polvos de talco.


 
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