Manchas de Nacimiento

Manchas de Nacimiento


Esta patología constituye más de un tercio de las consultas de dermatología infantil. Prestamos especial atención a la prevención de recaídas una vez controlado el brote y a la formación de los padres, para asegurar mayor éxito de nuestros tratamientos.

Las marcas de nacimiento o antojos son manchas localizadas en cualquier zona de la superficie corporal del bebé y que se observan justo tras el nacimiento del niño o a los pocos días de vida. Son muy frecuentes y la mayoría de los casos son hallazgos sin importancia pero deben ser valoradas de forma cuidadosa dado que en ocasiones pueden representar una manifestación precoz de una enfermedad sistémica.


  • Diagnóstico

    Aproximadamente un 80% de los recién nacidos puede tener algún tipo de marca de nacimiento. Solemos reconocerlas por su aspecto, localización y distribución y en algunos casos aislados podría ser preciso realizar una biopsia. Existen numerosos tipos de marcas de nacimiento, siendo de las más comunes:

    Las manchas salmón son muy frecuentes (también conocidas como “picotazo de cigüeña” o “besos de ángel”). Se manifiestan como manchas planas rosadas en que normalmente aparecen en la parte posterior del cuero cabelludo (zona de la nuca), los párpados superiores, el labio superior o entre las cejas. Suelen resolverse sin dejar rastro, a veces pueden persistir levemente, no revisten gravedad y en ocasiones debemos distinguirlas de otras manchas vasculares similares.

  • Tipos de manchas

    • Hemangiomas y malformaciones vasculares. Son entidades que debemos diferenciar aunque en estadios precoces pueden ser similares. Normalmente los hemangiomas clásicos no son evidentes al nacimiento pero existen variedades como el hemangioma congénito (que a su vez puede ser rápidamente involutivo o no involutivo) que sí se ven en el neonato. Las malformaciones vasculares son variadas tanto en localización, aspecto como en pronóstico. Estas afectaciones deben evaluarse de forma precoz, precisa e individualizada. Podemos optar por la abstención terapéutica en casos muy leves, aunque cada vez se tiende a intervenir de forma temprana, debido a que contamos con tratamientos cada vez más seguros y de esta forma mejoramos el resultado estético. Generalmente solemos decantarnos por el empleo de tratamiento tópico con fórmulas magistrales adaptadas, tratamiento oral, láser vascular o cirugía. En ocasiones precisaremos combinar varias opciones terapéuticas para un resultado óptimo. 
    • Manchas Café con Leche. Varían en color desde marrón muy claro a marrón chocolate y tienen bordes bien definidos. En etapas tempranas pueden ser difíciles de diferenciar de los nevus congénitos y debemos valorarlas por la posibilidad de asociarse a otras alteraciones concomitantes. Pueden aparecer en cualquier zona de la superficie corporal pero generalmente se ven en tronco y extremidades. 
    • Las Manchas Mongólicas. Son de color azul o azul-gris. Pueden ser, de forma irregular y por lo general aparece en la espalda baja y glúteos. No suelen representar ningún problema pero una pigmentación de este tipo debe ser valorada sobre todo en caso de que se asocie a otras marcas de nacimiento como hemangiomas, nevus etc. 
    • Vitíligo Infantil. Ocurre cuando desaparece la melanina (el pigmento que se encuentra en la piel y determina el color de la misma, del cabello y de los ojos). Aparecen parches blancos bien delimitados de piel despigmentada, con una localización y distribución variables.  Podemos encontrar zonas despigmentadas en tronco, cara, cuero cabelludo (con afectación del pelo), pestañas y cejas. También pueden aparecer manchas blancas en el interior de la boca y en la zona genital. El vitíligo se produce debido a la destrucción de los melanocitos por el sistema inmune del paciente y esto a su vez puede ser originado por diversos motivos que debemos estudiar.
    • Nevus Melanocíticos Congénitos. Los nevus melanocíticos congénitos se manifiestan en el recién nacido como manchas marrones desde café con leche a color chocolate. En ocasiones es difícil diferenciarlos de otras entidades pigmentadas congénitas. Solemos hacer un seguimiento estrecho de los mismos. Podemos optar por una monitorización digital si es preciso, ya que contamos con los mejores equipos de registro digital para lesiones pigmentadas. Normalmente los nevus congénitos son lesiones que controlamos a lo largo de la vida del niño y llegado el momento podemos optar por su extirpación, si es necesario. El abordaje de estas lesiones pigmentadas debe individualizarse siempre en función del tamaño, localización, número de lesiones y antecedentes familiares.

    La causa de la mayoría de las marcas de nacimiento son desconocidas, sin embargo, algunas lesiones pueden ser hereditarias y pueden relacionarse con síndromes genéticos. No hay manera de prevenir las marcas de nacimiento.

    Cada marca de nacimiento debe ser examinada para tipificarla y establecer un pronóstico y una línea de actuación. Nuestro equipo puede ayudar a determinar qué tipo de marca de nacimiento tiene su hijo y las opciones de tratamiento disponibles.

  • Otras manifestaciones de la piel del recién nacido

    Al igual que los niños, adolescentes y adultos, los recién nacidos tienen ciertas peculiaridades en la manifestación de las enfermedades dermatológicas. Algunas de las manifestaciones que padecen los neonatos no son de especial importancia pero en otras ocasiones pueden requerir tratamiento. En los bebés recién nacidos podemos ver:

    El acné neonatal: Resultado de la exposición a las hormonas maternas, pero puede agravarse por otros factores y aunque no suele requerir tratamiento en algunos casos lo tratamos, con medicación tópica (antifúngicos o antibióticos)

    Eritema tóxico: Es una erupción cutánea frecuente y banal que cursa con pequeños habones que recuerdan a picaduras, durante las primeras semanas de vida. Se cree que también existe relación con la exposición hormonal. Suele resolverse sin tratamiento al cabo de unos días o semanas.

    Descamación palmoplantar: Suele ser fisiológico dado que durante las primeras semanas los bebés recambian la piel dado que las condiciones ambientales son diferentes a las que existían intraútero. No obstante toda descamación debe valorarse para descartar otras causas, por ejemplo infecciones.


 
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