Acné

Acné

El acné es una de las enfermedades que con mayor frecuencia vemos en la consulta y es una patología con un alto índice de curación, sobre todo si lo abordamos de forma precoz. También es frecuente que acudan a la consulta buscando soluciones para el acné, hombres y mujeres que lo han padecido en la adolescencia y durante la edad adulta siguen presentando lesiones de forma periódica. Los dermatólogos insistimos en la importancia de iniciar un tratamiento adecuado de forma precoz, debido a que si aparecen cicatrices, resultan inestéticas y más complicadas de tratar.

El acné en el adulto es un motivo de consulta cada vez más frecuente. Más del 30% de las mujeres mayores de 25 años tiene este problema, por el 5-7% de los varones. En las mujeres es un problema más frecuente y severo que en los varones. Esta persistencia o cronicidad aumenta el riesgo de cicatrices y además afecta la calidad de vida de forma comparable a enfermedades como la psoriasis. El acné en la mujer adulta por tanto lo solemos denominar “acné hormonal”, mientras que en el adolescente se habla de “acné vulgar o juvenil” porque es consecuencia del estado de hiperseborrea normal de la adolescencia.

El acné es una enfermedad de los folículos pilosebáceos caracterizada por la inflamación crónica de las glándulas sebáceas que están localizadas en la cara, la espalda, el pecho, los hombros, e incluso la parte superior de los brazos. A pesar de no ser una enfermedad grave, puede afectar en gran medida la calidad de vida del paciente. En su aparición influyen alteraciones hormonales, predisposición genética, estrés y la ingesta de algunos medicamentos como corticoides o ciertos tratamientos hormonales.

La causa exacta del acné es desconocida, pero se sabe que el factor más determinante es la predisposición genética a padecerlo. Es el problema dermatológico más frecuente en adolescentes y puede disminuir la autoestima en los que lo padecen e incluso afectar a las relaciones sociales, hasta el punto de causar importantes alteraciones psicológicas. Además, las lesiones de acné pueden dejar marcas y cicatrices permanentes por lo que es importante realizar un tratamiento precoz y adecuado.


Las lesiones de acné son variadas, pudiendo aparecer desde pequeños granos rojizos en la cara, hasta lesiones profundas como quistes y nódulos tanto en la cara como en los hombros. Las lesiones del acné se clasifican en inflamatorias y no inflamatorias; las lesiones inflamatorias son las pápulas (granos rojizos), pústulas (granos blanquecinos) y nódulo-quistes (lesiones profundas). Las lesiones no inflamatorias son los comedones abiertos (puntos negros o espinillas) y los comedones cerrados (puntos blancos).Las lesiones más profundas producen dolor e incluso provocar abscesos y fiebre.

El acné en el adulto tiene algunas diferencias al que se da en la adolescencia. Por un lado, aparece en la zona U, conformada por los ángulos mandibulares, la zona peribucal y el cuello. En cambio, en el adolescente el acné se da habitualmente en forma de T: en frente y nariz. Además, a partir de los 25 años las lesiones suelen ser de tipo inflamatorias.

El diagnóstico del acné es fundamentalmente clínico. En determinadas circunstancias es imprescindible un estudio analítico y hormonal. Es necesaria la valoración por un dermatólogo experto en acné para conseguir buenos resultados y evitar cicatrices irreversibles. Para ofrecer soluciones para el acné adecuadas para nuestros pacientes, es necesario estudiar cada caso de forma individual, ya que dependiendo de si se trata de un niño, adolescente, una mujer adulta, si hay muchas lesiones inflamatoria, etc., realizaremos un abordaje diferente. Tambiín el abordaje es individualizado en situaciones especiales como el embarazo o en la lactancia.

Siempre es necesario un estudio por dermatólogos expertos en acné para descartar posibles enfermedades asociadas que justifiquen estas lesiones cutáneas. Existen anomalías hormonales que siempre deben ser descartadas en determinados tipos y presentaciones del acné.

Además, existen determinados tipos especiales de acné, como el acné excoriado, el friccional, el laboral, el estival, el medicamentoso o el cosmético. Del diagnóstico correcto de estos tipos específicos de acné dependerá el éxito en el tratamiento.

Es muy importante que individualicemos cada caso a la hora de tratar el acné para obtener óptimos resultados. No trataremos igual un acné incipiente en una niña de 8 años, que el que puede aparecer en una mujer embarazada, en un chico de 17 años o en una mujer de 45 años. La tendencia actual es realizar tratamientos “ a la carta”. El tratamiento del acné debe ser individualizado en cada caso, dependiendo del tipo de acné, de su severidad y de la edad del paciente.

Para formas de acné leve, existen múltiples tratamientos tópicos de efectividad moderada (peróxido de benzoilo, eritromicina, clindamicina, acido salicílico, acido glicólico, acido retinoco y ácido azelaico son algunos ejemplos).

Para formas moderadas-severas de acné, el tratamiento más utilizado es un derivado de la vitamina A (isotretinoína), un retinoide oral muy efectivo. En la actualidad pautamos este fármaco a dosis bajas para evitar los efectos secundarios que los pacientes padecen cuando ingieren dosis altas (sobre todo sequedad de piel y mucosas.) Hoy en dia se ha comprobado que utilizando dosis mínimas de 5 mg diarios, conseguimos erradicar las lesiones de acné con la misma eficacia que con dosis altas pero minimizando los efectos secundarios. Existen falsos mitos a su alrededor que aún muchos pacientes preguntan en la consulta (peligroso para el hígado, “se quema” la piel…). Hace años se consideraba un fármaco con muchos efectos secundarios. La realidad es que bien utilizado, la eficacia de curación es cercana al 95% y los efectos no deseados son dosis-dependientes en muchos casos. Por este motivo, en la actualidad usamos dosis bajas, por lo que los efectos secundarios son menores, aumentamos la tolerancia y obtenemos mejores resultados con mayor satisfacción del paciente Por lo tanto, la idea (aún extendida entre algunos de mis pacientes) de que la isotretinoína se utiliza solo en casos de acné severo no se corresponde con la realidad de nuestra práctica diaria

Cuando las hormonas tienen un papel determinante en el acné femenino, el tratamiento de elección son los fármacos antiandrogénicos, aquellos que bloquean el efecto de las hormonas masculinas en la piel y cuero cabelludo. Algunos anticonceptivos tienen principios activos antiandrogénicos, pero en la actualidad hay otros medicamentos más efectivos que se pueden pautar sin necesidad de tomar anticonceptivos. Estos fármacos además conseguirán una piel sin brillos y sin acné disminuirán el vello corporal y mejorarán la calidad del cuero cabelludo.