Ántrax

El ántrax en castellano es sinónimo de una infección bacteriana de la piel. Nada tiene que ver con el “ántrax” americano referente al bioterrorismo, patología que en castellano se conoce como carbunco.


El ántrax es un agregado de folículos abscesificados, infectados e interconectados, de localización profunda, y extremadamente doloroso.

Se puede afectar cualquier zona corporal con vello, aunque es más frecuente la afectación de regiones con un alto grado de fricción y sudoración, siendo las áreas más frecuentemente afectadas el dorso del cuello, la parte superior de la espalda y las superficies laterales de los muslos.

Los hallazgos cutáneos consisten en lesiones rojizas sobreelevadas, firmes y dolorosas, que aumentan hasta formar nódulos de asiento profundo, que pueden permanecer estables o desarrollar fluctuación al cabo de varios días.

Como sintomatología sistémica podemos encontrar malestar general, escalofríos y fiebre, aunque muchos pacientes simplemente presentan lesiones cutáneas sin otros síntomas sistémicos.

El diagnóstico suele ser clínico, confirmándose con una prueba microbiológica, de elección el cultivo, el cual puede ayudar a seleccionar el antibiótico idóneo contra el germen causal.

La base de tratamiento del ántrax y en general de cualquier infección bacteriana consiste en la administración de antibióticos. En este caso en particular, suele ser necesaria la antibioterapia sistémica con fármacos que sean activos contra las bacterias causantes, normalmente se utilizan derivados de las penicilinas.

En caso de que la lesión sea fluctuante puede estar indicada la incisión y el drenaje bajo anestesia local, así como curas tópicas con apósitos.