Cicatriz

Es la señal que queda en los tejidos orgánicos de la piel después de curada una herida o llaga. Esta señal puede ser temporal o permanente en el tiempo, resultando más o menos antiestética en función de la forma, tamaño y ubicación de la misma.

Afortunadamente, en la actualidad disponemos de tecnologías eficaces y efectivas para eliminar las cicatrices, así encontramos soluciones tecnológicas de cómo la terapia fotodinámica o el láser fraxel o starlux. Ambas proporcionan unos resultados contrastados para la eliminación de cicatrices mediante la regeneración del colágeno.

Los motivos de su aparición puede deberse a causas fortuitas o accidentales o como consecuencia de diversas patologías.

El queloide es una cicatriz exuberante que se extiende más allá del área de traumatismo o lesión.

Es frecuente observar cicatrices tras lesiones profundas de acné en la cara; encontraremos depresiones puntiformes salpicadas por las zonas donde previamente hubo lesiones de acné.

En el caso de las cicatrices hipertróficas vemos una cicatriz más larga y elevada de lo que cabría esperar por la naturaleza de la lesión inicial. En los queloides observamos una cicatriz que se extiende más allá del área de traumatismo o lesión, presentándose como nódulos firmes, entre rojos y violáceos, grandes e hipersensibles al tacto. Los queloides suelen ser hiperpigmentados en individuos de raza negra y de color entre rojo y púrpura en la raza blanca.

Las zonas más frecuentemente afectadas son el tórax, la cabeza, el cuello y el lóbulo de la oreja.

El diagnóstico es clínico.