Lunares

Son pequeñas manchas en la cara o cualquier otra parte del cuerpo producidos por la acumulación de melanina. También se llaman nevus melanocíticos. Aunque lo normal es que vayan apareciendo a lo largo de la vida, los lunares también pueden aparecer desde el nacimiento (nevus melanocíticos congénitos).

Los lunares deben ser valorados por un dermatólogo para establecer el tipo de lunar y su benignidad (muchos melanomas pueden ser interpretados erróneamente como lunares), por lo que sería una temeridad tratar cualquier mancha que aparezca en la piel sin la valoración previa por un dermatólogo.

Los lunares suelen presentarse como lesiones marrón-negruzcas sobre cualquier área de la piel. La exposición solar parece ser un estímulo para el crecimiento de las células de los lunares.

Podemos diferenciar tres tipos de lunares:

  • Lunares de unión: lisos, de aspecto negruzco.
  • Lunares compuestos: mezcla de los dos tipos.
  • Lunares dérmicos: más elevados que los anteriores, pudiendo variar su color desde marrón oscuro hasta marrón claro.

El diagnóstico de los lunares debe ser realizado por un dermatólogo. Además del diagnóstico puramente clínico, se puede realizar un examen mediante dermatoscopia (microscopía de epiluminiscencia), que consistirá en ver el lunar mediante un dispositivo similar a una lupa de gran precisión que mejora el proceso diagnóstico. En caso de duda acerca de la benignidad/malignidad de la lesión, puede estar indicada la extirpación y el examen al microscopio.

Una mancha puede ser desde un léntigo solar producido por el sol que se quitan con el láser, hasta un melanoma grave que precisa de una cirugía precoz, por lo que insistimos en la necesidad de que sea valorada por un dermatólogo.

El tratamiento disponible para los lunares varía desde la simple abstención terapéutica una vez confirmado el diagnóstico por un dermatólogo, hasta tratamientos con láser o quirúrgicos por razones estéticas.