Melanoma definición

Es una neoplasia maligna de los melanocitos, potencialmente curable con detección y tratamiento precoz. Es el cáncer que más ha aumentado su incidencia en los últimos años, debido al hábito de tomar el sol. Los estudios epidemiológicos sugieren que la exposición a la radiación proveniente de la luz ultravioleta (UVA y UVB) es una de las causas principales en la aparición del melanoma.

Globalmente es la causa más frecuente de muerte por enfermedad cutánea. El melanoma afecta con mayor frecuencia a las mujeres; es la neoplasia maligna más común entre las mujeres de 25-59 años.

Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar melanoma comprenden: piel clara, presencia de nevus atípicos, antecedentes personales o familiares de melanoma, antecedentes de quemaduras solares con formación de ampollas y nevus congénitos de tamaño gigante.

Habitualmente el melanoma aparece sobre piel sana, aunque puede aparecer sobre alguna lesión pigmentada previa, como un nevus atípico. Los signos precoces más comunes incluyen aumento de tamaño y cambio del color o la forma, por lo que ante estos cambios en un lunar, se debería pedir valoración con un dermatólogo.

El melanoma habitualmente se presenta como un lunar de aspecto “feo”, con varios colores, bordes irregulares, asimétrico y que cambia en poco tiempo, ya sea de tamaño o de forma. Se conoce como el “ABCD” (asimetría, bordes irregulares, color heterocromo y diámetro mayor de 6 mm). Otras presentaciones del melanoma pueden ser en forma de lesiones rojizas o incluso sin pigmento, o como lesiones en zonas atípicas como debajo de las uñas o en las mucosas. Es por ello, que ante cualquier cambio en un lunar o aparición de alguna lesión nueva que crece rápidamente, se debe solicitar una valoración dermatológica.


Diferenciamos 4 formas de melanoma:


  • Melanoma de extensión superficial: forma más frecuente de melanoma, suele aparecer en las piernas de las mujeres y en la espalda de los varones.
  • Léntigo maligno melanoma: es una forma de buen pronóstico de melanoma debido a que crece lentamente. Suele afectar a la cara de personas ancianas.
  • Melanoma nodular: es el subtipo histológico más agresivo de melanoma. Se presenta como un nódulo negruzco que puede ulcerarse y sangrar.
  • Melanoma lentiginoso acral: es la forma menos frecuente de melanoma. Aparece en localizaciones especiales, como debajo de las uñas, palmas, plantas o mucosas.

El diagnóstico se sospecha mediante la clínica, ya sea por el propio paciente o por un médico. Ante la mínima sospecha de que una lesión sea un melanoma, debe derivarse al paciente a un dermatólogo.

Los dermatólogos disponen de diferentes sistemas para detectar si un lunar es benigno o por el contrario es un melanoma. Los más importantes son la dermatoscopia y la microscopía confocal.

La dermatoscopia es hoy en día la técnica más precisa y sencilla en el diagnóstico del melanoma cutáneo. Dicha técnica no es invasiva y su creciente desarrollo en los últimos años le ha hecho situarse como la técnica más importante en el diagnóstico precoz del melanoma. Consiste en una técnica en la que se visualizan con gran aumento las lesiones, permitiendo distinguir una serie de estructuras imposibles de ver simplemente con la vista. El aparato utilizado es el dermatoscopio, que emplea un sistema de magnificación de las lesiones, con una luz incidental que transilumina la piel y permite un aumento con el lente que va desde 10X – 50X. Un dermatoscopio permite observar la piel con mayor precisión y es una herramienta de gran utilidad para diferenciar la benignidad o malignidad de una determinada lesión.

Cuando una lesión cumple criterios clínicos y dermatoscópicos de malignidad, está indicada la biopsia escisional para su estudio histopatológico definitivo.

La mejor forma de prevenir el melanoma consiste, por tanto, en evitar la exposición prolongada al sol, principalmente en las horas de mayor incidencia de luz ultravioleta (de 12:00 a 17:00 horas), aplicarse una crema solar protectora siempre que se esté al aire libre, con un factor de protección mínimo de 15, utilizar sombreros o gorras y llevar camisas de manga larga. En las personas con mayor riesgo de padecer melanomas, la crema solar ha de tener un factor de protección de 50. Asimismo, también es importante emplear correctamente estos fotoprotectores, de forma que se han de aplicar con la piel seca, una hora antes de la exposición solar, renovarlos cada 3 horas, sobre todo si realizamos actividades que disminuyan su factor de protección, como sumergirnos en el agua, sudar, etc. Por otra parte, es importante realizar auto exámenes regulares mensuales de la piel para identificar lunares sospechosos en un estadio muy precoz. Cualquier lunar sospechoso debería ser evaluado por un dermatólogo.

Tratamiento

El tratamiento del melanoma se basa en la cirugía, cuanto más precoz sea la extirpación, mejor será el pronóstico, de ahí la importancia del diagnóstico precoz en este tipo de tumor. En los melanomas que han llegado a un determinado nivel de profundidad, debe estudiarse la posible microdiseminación mediante la técnica de la biopsia selectiva del ganglio centinela. En los casos con confirmación o elevada sospecha de microdiseminación, se realiza tratamiento con interferón alfa.