Melasma definición

Melasma, derivado del griego melas (que significa negro), es el término utilizado para describir una hiperpigmentación de color castaño, localizada en la cara. Son máculas distribuidas de forma simétrica, irregular, que pueden fundirse con la piel normal o bien presentar un límite preciso. Aunque no respeta raza ni sexo es más frecuente en mujeres de origen hispano y habitantes de países tropicales. Los hombres se afectan esporádicamente, con las mismas características clínicas que las mujeres, aunque se observa historia familiar en el 70% de los casos.

En su génesis han sido implicados múltiples factores: anticonceptivos orales embarazo, cosméticos, genéticos, endocrinos. Es evidente que la luz solar desempeña un papel importante; así se explicaría la localización electiva en zonas fotoexpuestas y su reversibilidad en muchas ocasiones, durante el invierno.

Existen 3 patrones clínicos de melasma:


  • Patrón centrofacial. Afectando mejillas, frente, labio superior y mentón. Es el observado en la mayoría de los casos.
  • Patrón malar, mejillas y nariz. Es el segundo en orden de frecuencia.
  • Patrón mandibular. Afectando sólo rama mandibular. Es el menos frecuente.

El tratamiento del melasma es complicado y a menudo requiere tratamientos combinados sin alcanzar muchas veces el resultado deseado.

Son importantes una serie de medidas generales:

  • Fotoprotección. Es obligado el uso de pantalla solar antes de iniciar cualquier tratamiento específico y continuarlo después. Las pantallas solares físicas son más efectivas que las químicas en la disminución de aparición de melasma. Probablemente una de las medidas más importantes en el tratamiento del melasma es evitar el sol. Es necesario insistir en que si no hay una adecuada fotoprotección el tratamiento no sirve.
  • Camuflaje cosmético. No debemos olvidar la importancia de los cosméticos como camuflaje. El paciente familiarizado con estas técnicas puede disimular trastornos de pigmentación localizados o utilizarlos como tratamiento complementario.
  • Evitar agentes irritantes o potencialmente alergénicos. Pueden producir reacciones de hipersensibilidad retardada con consecuencias cosméticas importantes que incluyen desde hiperpigmentación postinflamatoria a la depigmentación irreversible.

Dentro del tratamiento específico del melasma encontramos diferentes opciones:

  • Agentes despigmentantes con cremas que contengan hidroquinonas. Es recomendable el uso nocturno de estas sustancias.
  • Cremas con otros productos, entre los cuales están: tretinoína, ácido azelaico o ácido kójico.
  • Láser: en la actualidad han aparecido varios estudios científicos que muestran efectividad de los láseres fraccionados en el tratamiento del melasma. Para tratar el melasma, estos láseres deben ser empleados a bajas potencias, sin producir heridas ni costras. La periodicidad recomendada entre las sesiones de láser es de 30-40 días, y tienen acción sinérgica con los productos despigmentantes que empleamos para eliminar el melasma.