Micosis Fungoide

La Micosis fungoide es un linfoma cutáneo de linfocitos T (LCCT), que se manifiesta inicialmente en la piel por manchas, luego placas y tumores. En estadios avanzados pueden afectarse los ganglios linfáticos y otros órganos. Suele debutar a partir de los 50 años y tiene un curso lento. Suele tener un buen pronóstico.

Al comienzo se presentan manchas pruriginosas con aspecto similar a un eccema. Sobre éstas con el tiempo pueden aparecer pápulas, placas, nódulos y tumores (generalmente ulcerados). El prurito es el síntoma más característico de la enfermedad.

Es característico encontrarnos con un paciente con una evolución larga de su patología (meses o años), que ha sido diagnosticado de varias entidades (micosis, eccemas, psoriasis, etc…).Las placas descamativas al inicio son superficiales, similares a un eccema , adquiriendo grosor con el tiempo. Se distribuyen al azar, aunque con el tiempo suelen respetar las áreas con exposición al sol.

En fases avanzadas puede haber linfadenopatías e incluso aparecer una forma leucémica con eritrodermia (“síndrome de Sezary”).

Es necesario un elevado índice de sospecha en pacientes que presentan máculas/placas pruriginosas recalcitrantes a tratamientos habituales (emolientes, corticoides, etc…) Son necesarias biopsias repetidas, ya que en fases iniciales de la enfermedad los hallazgos pueden ser poco expresivos. En fases avanzadas puede ser necesario el estudio histológico de los ganglios linfáticos, así como pruebas de imagen e incluso biopsia de médula ósea.

Cuando las lesiones son planas es útil la fototerapia o lo corticoides locales. La mostaza nitrogenada tópica es un tratamiento clásico de la enfermedad. En las fases de placas, nódulos y tumores se utilizan, según la extensión y gravedad de la enfermedad, la radioterapia, el interferón, la fotoféresis (PUVA) o incluso la quimioterapia. En los últimos años se utiliza un nuevo retinoide, el bexaroteno, con buenos resultados.