Sarna

La sarna es una infestación contagiosa de la piel intensamente pruriginosa, causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. Los pacientes con sarna se quejan de prurito constante, más acentuado por la noche, y no pueden dejar de rascarse ni incluso durante la exploración por el médico. Es infrecuente que la sarna afecte a sólo un miembro de la familia. En general también presentan síntomas otros familiares, sobre todo las parejas de cama. La sarna se contagia por contacto íntimo, pudiendo adquirirse vía sexual.

La erupción típica de la sarna aparece de 2-6 semanas después del contagio. Se observan surcos acarinos (pequeñas lesiones lineales blanquecinas por donde avanza el ácaro) en zonas típicas como las muñecas, espacios interdigitales de las manos, área genital y areolas. Es frecuente la presencia de excoriaciones en múltiples localizaciones así como lesiones nodulares en genitales.

El diagnóstico inicialmente se sospecha por la clínica típica de picor generalizado de predominio nocturno junto con afectación familiar del picor. Los hallazgos exploratorios suelen dar la clave para el diagnóstico (presencia de surcos acarinos y excoriaciones en localicaziones típicas). El dermatoscopio puede ayudar a visualizar los surcos acarinos. La prueba de confirmación, que no suele ser necesaria, es observar los ácaros, sus huevos o sus heces mediante alguna técnica microscópica (raspado de las lesiones, biopsia de la lesión, etc).

El tratamiento está indicado ante la simple sospecha de sarna, ya que es sencillo e inocuo. Se aplica crema de permetrina al 5% en toda la superficie cutánea, desde el cuello hacia abajo, incluyendo debajo de las uñas de las manos y los pies, y el ombligo. El paciente debe bañarse a las 12 horas. La aplicación se repite al cabo de una semana.

Todas las prendas de vestir y la ropa de cama se deben lavar con agua caliente o colocarse en una bolsa de plástico hermética durante 1 semana para evitar la persistencia del ácaro.

Está indicado tratar a todos los convivientes del paciente, incluso si no tienen picor, para evitar el riesgo de reinfecciones.

Como tratamiento adyuvante, pueden utilizarse antihistamínicos para el picor y corticoides tópicos para lesiones concretas.