Varicela

Se trata de una enfermedad infecciosa muy contagiosa producida por el virus varicela-zoster. La primoinfección da lugar a la varicela y la reactivación produce el herpes zoster. Se contagia por vía respiratoria y en las comunidades urbanas la mayoría de niños < 10 años han pasado la infección.

Esta infección tiene un periodo de incubación que suele ser de 10-15 días, se inicia con un periodo prodrómico leve con febrícula, malestar general y dolor de cabeza. Las lesiones aparecen en cara y se extienden después a tronco (siendo menos frecuentes en extremidades) comienzan como manchas rojas que dan lugar a vesículas, pústulas y costras. Como la enfermedad cursa en brotes siempre hay lesiones en distintos estadios clínicos (polimorfismo de las lesiones). De forma típica las lesiones son pruriginosas y las infecciones secundarias pueden dejar cicatrices deprimidas. El cuadro se resuelve en varias semanas sin tratamiento.

En adultos las infecciones son más graves y hay que descartar la aparición de complicaciones, fundamentalmente la neumonía por varicela que es un cuadro potencialmente grave.

Suele basarse en la clínica. En casos dudosos puede realizarse una tinción de Tzanck o una biopsia cutánea en la que se ven signos de infección herpética (células gigantes multinucleadas). Otras pruebas complementarias son el cultivo del virus y las técnicas moleculares de alta resolución como la reacción en cadena de la polimerasa.

Está indicado el tratamiento con antivirales orales (aciclovir, famciclovir o valaciclovir oral) en mayores de 12 años. Son también importantes las medidas de tratamiento sintomático: antihistamínicos orales y antipruriginosos tópicos para el picor, paracetamol si fiebre (evitando la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos). En caso de complicaciones es necesario ingreso y tratamiento hospitalario.